viernes, 24 de junio de 2016

LUCESITA




Desde que recuerdo Lucecita siempre había sido mi amiga. Vino inesperadamente una tarde calurosa de Agosto con su traje escarchado y sus luces de colores. Ese día me encontraba jugando en el Jardín sembrando una mata de Mango. Mi Jardín era mi lugar especial. Había sembrado flores con ayuda de mi mamá en Primavera y en menos de tres meses se habían vestido con frondosos colores. Indudablemente me entendía muy bien con las plantas.
-¿Te ayudo?- me pregunto guiñándome un ojo.
- Si quieres. …Déjame echarle un  poco de tierra a esta semilla. Necesitará espacio para crecer. Menos mal que mi Jardín es amplio.
Curiosamente la niña le echo un poco de escarcha a la tierra, y acto siguiente la tierra se tornó de un olor a humedad con tonos de caramelo.
-¿Eso es magia?- le pregunte
-Ese será nuestro secreto- me dijo sonriendo.
¿Cómo te llamas? –
Lucecita.
-Te queda muy bien. Me encanta tu vestido y ese cintillo de colores.
Desde ese día nos hicimos muy buenas amigas, y Canela la quería mucho. Desde que la vio le trajo su pelota favorita para que jugase con él.
-¡Vaya! Le caíste muy bien. Mi perro no se da fácilmente con nadie. Qué bueno…así nos divertiremos mucho juntas.

Lucecita y yo pasábamos mucho tiempo juntas e incluso me acompañaba a la escuela, y así soportaba con más tolerancia las burlas de los niños más grandes. Siempre me fastidiaban ya que era muy delgada.
Sin embargo noté desde el principio algo muy curioso. Nadie podía verla, pero eso no me importo ya que nos teníamos un profundo afecto.
Mis padres se preocuparon porque me oían jugando conversando con otra niña. Al principio creían que había hecho una nueva amiga y jugaba con ella en el jardín.
-Hija, ¿Por qué hablas sola?- me decía mi madre.
- No estoy sola. Estoy con mi amiga Lucecita.
Mis padres querían llevarme a un médico, pero mi abuela intervino y les dijo a mis padres que me dejasen tranquila ya que era parte de mi niñez.
Lucecita fue también un gran apoyo. Cuando murió Canela, me encontraba inconsolable, y ella me mostro una puerta mágica por donde se iban los seres queridos cuando morían. Era bellísimo. Vi cómo se fue Canela corriendo acompañado de unos seres brillantes con  otros animales tales como Paraulatas, tortugas, perros y un precioso gato gris.
-No les puedes decir nada a tus papas-
-De todos modos no me creerían-
Lucecita me acompañaba y me apoyaba en los momentos más difíciles. Estuvo allí cuando aprendí a nadar, y cuando participe en una carrera de Bicicletas. Fue muy duro. Había niños muy tramposos, y casi me caigo por un empujón que me dio Julián al llegar por una curva. No sé cómo no paso nada. Pienso que tuvo algo que ver Lucecita. Siempre estaba cerca. Me gane un ramillete de flores, y le di en el parque la mitad a mi amiga.
-Huelen rico. Huelen a ti- le dije
-¡Que cómica eres!  Je...je...

Pasaron los años y conocí a Carlos en la secundaria. Pasábamos mucho tiempo juntos. Sin embargo nunca me olvide de Lucecita. La invitaba a salir con nosotros. A Lucecita le encantaba el helado de Chocolate, y bueno Carlos nunca le importo mi ocurrencia de mi amiga imaginaria.
Un día Lucecita me dijo que tenía visitar a otro niño, y acompañarlo también un tiempo como había hecho conmigo.
Esa noche llore muchísimo. No me quería separar de mi amiga.
-¡No estés triste! Tal vez nos veamos en otro momento.
-¿Que voy hacer sin ti? Me encanta tu magia, como te apareces y desapareces, y tus bellas luces de colores-
- Ya no eres una niña, estas conociendo la magia más poderosa que hay en el Universo.
-¿Cuál?
-La magia del amor. Te ira muy bien.-
Nos dimos un gran abrazo de despedida, y se fue por su puerta mágica persiguiendo un Arcoíris eterno.
Con el tiempo me case e hice una vida con Carlos, y en ocasiones me pregunto ya  que soy mayor con hijos.

¿Era Lucecita realmente una amiga imaginaria o un angelito que me visitó en mi niñez?

miércoles, 11 de mayo de 2016

CAPERUCITA SE VA DE PARRANDA





Caperucita era una niña muy coqueta como ninguna en todo el bosque. Sus amigas decían que era demasiado presumida ya que todos los días se vestía de un vestido diferente. Se pintaba los labios con un color rojo escarchado y se maquillaba sus mejillas con estrellitas fugaces. Es que además la niña era una gran artista y una gran de diseñadora. Pasaba horas diseñando sus vestidos y originales zapatos. Dibujaba en ellos figuras geométricas tales como círculos, triángulos, Arcoíris y bellísimas estrellas y después los pintaba con colorantes obtenidos del bosque.
Sin embargo no contaba con la amistad de las muchachas del vecindario ya que le tenían envidia de su extraordinario talento.
-Allí viene Caperucita. Seguro viene presumir de sus zapatos y vestidos- Decía María
-Es muy extraña. Usa esos  trajes tan raros. Nunca había visto tantas formas y colores- dijo Milagros con desagrado.
-Su abuela dice que ella misma los diseña- dijo Carlota
-¡No creo! Eso se los hace su abuela- respondió María.
-¡Hola muchachas! ¿Cómo están?- les pregunto.
-¡muy bien! – le respondió fastidiada Milagros.
- ¿Te enteraste de la fiesta de Blanca nieves? – le dijo María
-¡Hay una fiesta! No me la voy a perder-
-Sin embargo, tienes que ir con una pareja, y por lo que se no tienes a nadie- le dijo muy antipáticamente Milagros
-Allí te equivocas. Tengo a mi amigo Luis.-
-¡Luis! No lo conozco- dijo sorprendida María.
-Menos mal porque eres bien antipática y jamás te lo presentaría- le contesto Caperucita
- Vámonos muchachas. Con esta chica no se puede entablar ninguna conversación, y seguro que todo es mentira- dijo Laura alejándose de Caperucita.
Caperucita se dirigió a una pequeña vereda hasta encontrar a su amigo Luis.
Luis era un lobito muy apuesto. Usaba una chaqueta muy a la moda que le había diseñado Caperucita, y unos pantalones ajustados. Y sus zapatos no se quedaban atrás, eran de cuero color canela con estrellas
-Hola Luis. ¿Te enteraste?- le dijo Caperucita
-¿De qué?- pregunto extrañado
-Hay un baile en el castillo de Blanca Nieves. ¿Te gustaría ir? –
-Con esta pinta. Me botarían antes de entrar- dijo Luis preocupado
-No te preocupes. Yo soy amiga de la hada madrina de Cenicienta. Seguro que resolveremos-
Caperucita se había hecho muy amiga de Luis. Le encantaba como se vestía, y su espontaneidad.
-Tengo mucha hambre- dijo Luis
- Te traje tus buñuelos favoritos- sacándolos rápidamente del bolsillo de su vestido.
¡Que ricos! ¿Lo preparaste?-
¡No! Los hizo mi abuelita.
-Por cierto, ¿Cuándo es la fiesta? – Pregunto el lobo engulléndose los buñuelos.
-Mañana en la tarde. ¿Te animas?-
- Por supuesto. Espérame cerca del riachuelo.

Caperucita estaba muy emocionada. Cuando  llego a su casa se encerró en su cuarto a diseñar un lindo vestido. El amarillo era muy chillón, el marrón era muy oscuro, el verde le gustaba, pero encontró en el fondo del armario una tela de un color azul eléctrico. La agarro, y se hizo un precioso vestido, lo decoro con guirnaldas y estrellas doradas. Paso toda la noche cosiéndolo hasta que lo termino. Estaba agotada.

Al día siguiente descanso durante toda la mañana. Se desayunó con unos ricos wafles y los  baño con miel. Estaban divinos. Se preguntaba como iría su amigo Luis. Él era una lobito de sorpresas. Le encantaba su originalidad
En la tarde fue a buscarlo en el riachuelo como habían acordado. Estaba tan guapo.
-Guau. Que bien te ves. Me gusta tu chaqueta. Esa es nueva-
-Mimosa me la hizo-
-Esa oveja regañona- protesto Caperucita.
- Es muy agradable cuando la tratas. Se había antojado de unos arbustos muy ricos, y se los lleve. Y me diseño esta preciosa chaqueta. Sin embargo, las tuyas son más lindas.- dijo riéndose el lobito.
-Huelo a perfume- dijo Caperucita
-¿Te gusta? Huele- le dijo el lobito acercándose a Caperucita.
-Que rico- Huele a miel de abejas.
-Vámonos, se hace tarde- dijo Caperucita
-Allí está Linda. Vamos hablar con ella primero.
Cuando Linda vio al Lobo, se asustó muchísimo, y se escondió detrás de un arbusto.
-Linda, él es mi amigo del que te hable.
-Es un lobo…-dijo temblando
- Habíamos hablado de eso- dijo Caperucita ya fastidiada.
- Me dijo Caperucita que  podías ayudarme a entrar al baile- le dijo el lobo suplicante
- Si. Pero me tienes que prometer que no te vas a comer a nadie-
- Eso da asco. Yo vine a divertirme-
-Se pueden ir por ese cobertizo. Si lo atraviesan entraran a la fiesta sin ser vistos.
Luis y Caperucita entraron sin problemas. Cuando llegaron al salón  principal estaban impresionados. Que bellas decoraciones. A Caperucita le encantaron los manteles. Que increíbles. Estaban bordados con rosas y girasoles. Estaba tan distraída que no se dio cuenta que Luis se desapareció.
-¿Dónde estará Luis?-
- Caperucita. Mira este pastel. Es de chocolate con fresas. Me lo voy a comer-
-¡Tanta hambre tienes!-
De repente empezó a sonar la música. Era un rock de los años 60.
-¡Ven! Vamos a bailar- le dijo Caperucita jalándolo por una de sus patas.
Resulta y acontece que Luis era un excelente bailarín. Bailaron toda la noche sin descanso. Ni la música Disco, ni el Rock los canso.
Ambos pasaron desapercibidos hasta que Blanca Nieves quiso conocer a la maravillosa pareja.
Cuando los vio quedo estupefacta. Era un lobo aunque muy bien vestido. Cuando lo vio se asustó muchísimo. Ya Luis se imaginaba lo que pasaría.
-Vámonos – Le dijo rápidamente  a su amiga.
-Cenicienta se le acerco, pero ella no grito para nada. Le había visto como bailaba.
-¿Quieres bailar conmigo? Bailas fabuloso.- Le propuso Cenicienta.
-No te importa amiga-
- Estoy un poco cansada. Diviértete.
El hecho es que Luis y Cenicienta bailaron unas cuantas piezas hasta terminar la fiesta.
Los demás estaban escandalizados. La bella Cenicienta en vez de bailar con su príncipe estaba bailando con un lobo.
Cenicienta se acercó a Caperucita observándola detenidamente.
-¿Y esa ropa tan bonita?-
-Las diseño yo- respondió
-Incluso me diseño una chaqueta de lo más bonita. Es un artista- dijo Luis elogiándola
-Me puedes enseñar. Me aburro mucho en este castillo.-
-Pues sí... acércate mañana a mi casa y te muestro todo-
Caperucita y Luis se fueron ya agotados de la fiesta, y se dirigieron al bosque
-Me divertí muchísimo amiga, gracias-  le dijo Luis.
-¿Qué traes allí en tu chaqueta?-
-Chocolate. Me gusta demasiado- dijo relamiéndose el hocico.
Caperucita le dio un tremendo abrazo al lobo ante la sorpresa de este de despedida.
 Cenicienta fue al día siguiente a visitar a Caperucita, y vio las bellezas que hacía.
-Si quieres te ayudo, y tú me orientas como coser la tela-
-No me caería nada mal una ayuda- le respondió sonriendo.

De allí en adelante Caperucita se hizo muy amiga de Cenicienta. A la princesa le encantaban los diseños de su amiga, y decidió ayudarla un poco, y de vez en cuando se escapa este trio a fiestas en el reino con las mejores pintas, y por supuesto nuestro amigo Luis nunca faltaba a ellas.

miércoles, 20 de abril de 2016

LOS AMIGOS DE PERLITA





Perlita no era una niña común. Mientras  sus compañeros del colegio mostraban interés en los deportes y competencias como las niñas en jugar muñecas. Todos estos juegos la aburrían. Es que ella tenía un secreto. Perlita podía escuchar a los árboles que rodeaban el parque de su escuela, y bien a pesar suyo oía sus quejas como sus alegrías.
Ellos tenían tanto  que contar y ella les encantaba escucharlos. Les tenía nombre a todos. Frondoso era el más alegre de todos, en sus ramas albergaba variedad de animales y aves tales como el pájaro carpintero, el azulejo y los bellos canarios. En el extremo del patio se encontraba un robusto árbol de aguacates. Perlita esperaba impacientemente que le regalase uno de ellos, pero todavía se encontraban muy verdes. Uno de sus preferidos era Escalata. Un bello arbusto cubierto de cayenas. Allí llevaba a su tortuga que le encantaban sus deliciosas flores.

Sus amigos contaban antiguas historias de  la época de los valientes caballeros y los espeluznantes dragones, y como descansaban en la sombra de un árbol después de una batalla. En esa época los arboles permitían que los niños lo escuchasen, y ellos a la vez los trataban con gran amor y respeto. Sin embargo cuando llego la revolución industrial dejaron de conversar con ellos ya que les hacían daño a sus hermanos.

Un día vinieron varios hombres. Perlita los vio con desconfianza. Uno de ellos vestía con elegancia, los otros parecían albañiles. A pesar de que Perlita se encontraba leyendo un libro escucho las voces.
- Los árboles los podemos eliminar.
-Si, para construir una cantina y en este espacio unos columpios para los niños.
-Lástima. Los arboles alegran mucho el lugar dijo el jardinero.
-No creo que a los niños les importe- respondió con desagrado
-La escuela se vería muy triste si derrumban los arboles- insistió el jardinero.

Perlita se incorporó rápidamente, y se dirigió a los hombres.
-¿Qué le van hacer a mis amigos?- dijo Perlita casi llorando
- Vamos a construir unos columpios, y será bueno para la escuela- respondió uno de ellos.
- Sin los árboles, la escuela se verá muy triste. Todo estará cubierto de cemento, y no podre traer a Hermelinda.
-¿Quién es Hermelinda?
-Es mi tortuguita. A ella le gustan las cayenas.
-Ellos tienen razón. Por eso Uds. no los pueden escuchar. Solo piensan en dañarlos por una razón otra. -
Los hombres se quedaron viendo a la niña.
- Perlita, hasta dónde has llegado con esa amistad que tienes con esos árboles. Ni siquiera te gusta jugar con nosotros. Eres una aburrida- le dijo Carlitos
Carlitos siempre le había invitado a jugar a ella, pero Perlita se negaba.
-Piensa. Piensa… Sera divertido tener unos columpios- dijo el niño  divirtiéndose con el comentario.
- Sí. Pero nos quedaremos sin aguacates…, y mi tortuguita no tendrá que comer- respondió Perlita
Carlitos le parecieron tontas sus razones.
-Bueno. Me iré a jugar con Luis, a Él si le gusta  jugar con la pelota...-
Perlita no abandono la idea de salvar a los árboles, pero no dijo nada. Cuando se fueron los hombres, ella decidió hablar con ellos.
-Hola frondoso-dijo perlita
-¿escuchaste todo?-
-Sí. Que será de nosotros-dijo con tristeza Frondoso
-¿Qué sabes tú de la magia? – le pregunto con curiosidad.
- Mis hermanos de Inglaterra me contaban que Merlín sabía unos hechizos- recordando
- ¿Merlín, el mago? Existió ¿No es una leyenda?- pregunto Perlita con curiosidad.
- Claro que sí; y me parece que mi abuelo me contaba de unos hechizos de invisibilidad-
-Eso me parece fantástico. Nos podría servir-
- No entiendo cómo-
-¿No sabes de otros hechizos?- le pregunto la niña
- Recuerdo que en la época de las persecuciones contra los magos, él invento un hechizo tan poderoso que impedía que los reyes lo encontrasen. Formaba una barrera invisible, de tal manera que todos los caballeros chocaban contra ella por lo que no podían acceder a su hogar-
-Eso es lo que necesitamos. El lunes vienen esos hombres hacerles daño. Solo enséñamelo como hacerlo-
-Caramba, no se me hubiese ocurrido. Necesitas varias hojas de un árbol de lechosa, y agua de colonia de rosas. Formas una pasta y la rocías donde quieres hacer la barrera- dijo Frondoso muy entusiasmado.
Perlita no perdió tiempo. El fin de semana fue a buscar las hojas. Había un árbol de lechosa cerca de  su casa, y su madre tenía una colonia de rosas que le encantaba.
Tomo un poquito, y se dedicó hacer la pasta. Le tomo bastante tiempo porque tenía que ubicar la pasta en un buen espacio del jardín.

El lunes se fue temprano al colegio e ubico la pasta desde donde se encontraba frondoso hasta el otro extremo del jardín. A las pocas horas llegaron los hombres.
-¿No era aquí donde se encontraban esos tres arboles? No los veo- dijo el hombre extrañado.
-Yo tampoco – dijo el otro.
-De todos modos vamos empezar a echarle cemento. Mezcla ese cemento que trajiste con agua. Así nos ahorramos el trabajo de talar esos árboles-
Pero, cuando intentaron trabajar con el cemento, no pudieron. Era como si algo lo impidiese
-Qué extraño-
-Echa cemento de aquel lado- No puedo. Algo lo impide.
Los hombres estuvieron buscando por media hora y no encontraron un acceso-
La directora al oír el ruido fue averiguar que pasaba.
-¿Qué paso con el trabajo?- Pregunto indignada
- No veo los árboles, y aquí no hay donde echar el cemento para ubicar la cantina, y el resto del espacio lo cubre la cancha.
-Bueno, Dejenlo  así- De todos modos los niños pueden traer su merienda al colegio- dijo con fastidio
Los hombres se fueron resignados. A medida que se alejaban le parecía todo tan extraño. Jurarían que habían visto unos árboles la semana pasada.
Perlita se encontraba en clase y vio todo por la ventana. El corazón le brincaba de alegría.
Al día siguiente los arboles fueron apareciendo ante los ojos de los niños.
-Mira...allí están los árboles de Perlita- dijo Pedrito
Perlita decidió que sería bueno compartir con los otros niños.
-Podemos merendar aquí debajo de la sombra de Frondoso, y podemos diseñar un columpio. Lo pondríamos en las ramas de Frondoso. Son muy fuertes- les dijo la niña

A Luis les encantó la idea y desde ese entonces los arboles fueron buenos amigos de los compañeritos de Perlita, pero por supuesto Frondoso y sus amigos  no hablarían con ellos. Eso era un secreto entre Perlita y ellos.

domingo, 15 de diciembre de 2013

LA LUNA SONRIENTE



En los poblados más alejados del Perú habitaban una manada de Llamas.
Todas eran de color nieve menos Caramelo que era de un color oscuro semejante a las cenizas que dejaba el fuego al  apagarse
Marfil era el jefe de la Manada de Llamas, y había dado orden de que ninguna se acercase a Caramelo.
Marfil era una llama muy presumida, y se jactaba de ser muy hábil al escalar la montaña, descubriendo durante su travesía los musgos más ricos que se encontraban en la colina, y solo los compartía con los suyos.
Realmente a la pobre Caramelo la tenían totalmente aislada, pero a Caramelo no le importaba ya que  por su color poco peculiar no era foco de búsqueda de los pueblerinos que buscaban la piel de las llamas con gran avidez.

En las noches cuando aparecía la luna llena, Caramelo se sentía más feliz que nunca porque esos días entablaba conversación con su amiga lula quien le cantaba suaves melodías que la ayudaban a dormirse, y en otras noches, Lula le contaba la amistad que tenía con el sol, y otras estrellas relatándole a la pequeña Caramelo historias fantásticas que provenían de diferentes rincones del universo.

Caramelo no estaba sola, tenía además otros amigos, una pequeña ardillita, y un pájaro carpintero que vivía cerca de su hogar.
 Canela se conocía toda la montaña porque saltaba de árbol en árbol, y le mostraba a Caramelo riquísimos arbustos que eran un banquete para cualquier llama
Un buen día, Marfil se enteró que Caramelo rondaba por el otro lado de la  montaña.
-Motitas, Verónica, vamos a ver en que anda Caramelo-
-¿Qué piensas encontrar?- Preguntó  Verónica
-Me enteré que del otro lado de la montaña hay arbustos muy ricos, y solo las conoce Caramelo-
-¡Déjala en paz! ¿Qué necesidad tienes de fastidiarla? Ya bastante has hecho al aislarla de nuestro rebaño- le replico Verónica.
-¿Cómo? Ahora estas de su lado- le respondió de muy malas maneras a Verónica
- Te olvidas que yo soy el líder del rebaño, y yo hago lo que me provoque-

Caramelo no sospechaba nada de los planes de Marfil hasta que una tarde...
-Caramelo…Caramelo. Tienes que andar cuidado.  Marfil te está buscando. Esa envidiosa llama quiere arrebatarte tu alimento- le dijo Colorado
-No te preocupes amigo, Lula me protegerá –
Lo que no sabían sus amigos era que  Lula también era mágica. En las noches de Luna llena podía proteger a cualquier animal con su campo de luz, y de esta manera no lo podían descubrir cuando estuviesen en peligro.

Marfil y sus amigos llegaron al atardecer al otro lado de la montaña.
-Tengo miedo Marfil, cerca de aquí viven los humanos, y no quiero que me atrapen- dijo Motitas
-No seas tan cobarde-le dijo con desprecio.
Después de las seis de la tarde empezó a oscurecer, y no se veía nada, la neblina rodeaba gran parte de la montaña.
La realidad es que Marfil estaba preocupado. No sabía que de este lado de la montaña hubiese tanta neblina. Empezaba a lamentarlo.
-Y, ahora ¿Qué vamos hacer? – pregunto Verónica.
-Oigo unos pasos, ¿Será un humano?
-¡No! Es un animal, pero todo esta oscuro-
Era Caramelo.
-Mira, es Caramelo, y conversa con alguien.
-Esa llama indudablemente está loca, habla con la Luna
De repente Caramelo se detuvo, y los vio fijamente
-¿Qué hacen Uds. por aquí? Los miro con desconfianza.
- Es Marfil que vino a fastidiarte, pero ahora está  muerto de miedo, no le gusta la oscuridad ni la  neblina-
Marfil salió de su escondite.
-¿Cómo puedes vivir aquí en esta oscuridad?- le replicó
-No tengo miedo. Lula me cuida, y además me cuenta lindas historias
Las otras llamas se quedaron sorprendidas y vieron la radiante luna llena.
-¿Podemos pasar la noche aquí?- preguntó Verónica.
Yo no tengo ningún problema. Allí hay una cueva, y antes de llegar, allá hay unos ricos musgos por si casualidad tienen hambre
Verónica y Motitas miraron con  Marfil con indignación.
 -Te das cuenta lo que nos hubiese pasado si Caramelo no nos hubiese ayudado-
 -Menos mal que no es rencorosa.  Si no la aceptas en el rebaño te vamos a dejar solo.
 Marfil se disculpó con Caramelo, y la invitó a ser parte de su grupo.
 Con una condición. Si mis amigos Colorado y Canela están presentes-
- Bueno, una ardilla y un pájaro Carpintero siempre serán bien recibidos-
Desde ese entonces, Caramelo se encuentra con  Marfil y las otras Llamas. . Claro, ahora Marfil  no es el  líder del grupo. Las otras llamas querían a Caramelo, ya que aprendieron con ella  a comunicarse con Lula, la luna sonriente de las montañas del Perú.



viernes, 29 de noviembre de 2013

OZZY Y SU CAPA MAGICA




Cerca de nuestro planeta vive Solecito, el rey sol, quien tenia dos poderes maravillosos, estos poderes daban alegría y seguridad a todos.

Sin embargo; también vivía Ozzy, una  linda hada mágica con una bella capa transparente de escarcha, que con mucho amor cuidaba a nuestro mundo

Un día Pedro y Carolina jugaban alegremente cuando de pronto sintieron un calor sofocante...calentaba y calentaba.. Sentían que el calor les dañaba la piel. Era Solecito, que estaba furioso, y los niños se escondieron detrás de un árbol.

Era tan fuerte el calor que las flores estaban muy tristes, y los animales fueron a refugiarse.

Pedro y Carolina sabían que Solecito perdía sus poderes en la noche, y Ozzy siempre vigilante cuidaba de los niños mientras descansaban.

Pero algo ocurrió. Ya Ozzy no podía protegerlos porque su capa mágica se estaba deteriorando. Era Manchitas, un monstruo maloliente que se alimentaba de la basura, y provenía de la Tierra.

Los niños descubrieron donde vivía Manchitas. Olia muy mal, por eso dañaba tanto a Ozzy, así que nuestros amigos no permitieron que saliera de su escondite.

Manchitas con el tiempo desapareció, los animales brincaban de alegria, y las flores salieron de sus escondites, y lo mas importante Ozzy recobro su capa mágica, y nos cuida con su magia.




miércoles, 14 de agosto de 2013

Soy Invisible

Ya era el momento de la cena, pero Pedrito no aparecía.
- Pedrito ¿Dónde te encuentras?- preguntaba repetidamente la madre
- “Soy Invisible”, y no me vas a encontrar- respondía el niño a grandes carcajadas.
- Se va enfriar la cena-
- “Soy invisible”, y me voy a ir en mi alfombra voladora.
- No importa- respondió el niño escondido debajo de una toalla
-¡No tengo hambre! Respondió el niño tapándose con la toalla, subiendo rápidamente las escaleras hasta las habitaciones de arriba.
La mamá de Pedrito sabia que el niño era muy travieso, y entonces se le ocurrió una idea.
-Se me ha desaparecido mi querubín. No se encuentra en el closet,  tampoco debajo de la mesa, y menos debajo del sofá - decía la madre de tal manera que su hijo lo escuchase.
-Ya me voy, me llevo a pelusín- respondió el niño agarrando su osito de peluche.
Entonces la madre agarró un cobertor y se lo puso como una capa debajo del cuello del vestido, y le tocó la puerta
- ¿Quién es?- pregunto el niño
- Soy la princesa radiante, vengo del país de nunca jamás- le respondió la madre
- Suenas como mi madre-
- Yo quiero ir contigo, ¿me dejas montarme contigo en tu alfombra voladora?
Entonces Pedrito le abrió la puerta, y su mamá lo abrazo, y le dio un beso tan grande que lo tumbó en el piso fuera de la toalla
- Te puedes sentar aquí- dijo el niño

La madre se sentó con el niño en la alfombra voladora y se fueron de viaje al país de los juguetes misteriosos y de los chocolates habladores, y colorín colorado esta historia mágica ha terminado.

miércoles, 15 de agosto de 2012

ÁMBAR QUIERE IR A LA LUNA




Ámbar era un pequeña Murciélaga, que soňaba con ir a la luna, desde pequeña la veía con anhelo, y admiraba su  eterno resplandor.
¡No puedes ir! El brillo del sol te va a deslumbrar y te vas a quedar ciega- le dijeron sus padres.
-Si hermanita, esta cueva es acogedora, aquí tenemos todo lo que queremos desear, ¿Qué necesidad tenemos de salir para afuera?
-¿Por qué? Los humanos pueden visitarla, nosotros no somos menos que ellos- replicaba  la pobre murcielaga.

Así, que Ámbar, que además no era nada tonta, sino también una maravillosa tejedora, se hizo  un traje más oscuro que el color de la noche, cuando terminó de coserlo, le echo brillantina para que luciera brillante como las estrellas del firmamento.

-¿Qué bello traje? ¿Para que lo hiciste? Le preguntó Come candelas.
-No te diré nada, eres una lombriz muy  chismosa
- De todos modos lo sabré, y se lo contaré a todos los murciélagos de la cueva- le dijo la lombriz ofendida.
Ámbar no le quedo más remedio que confiarle su secreto.
-“Voy a ir a la Luna”
- A la luna- le respondió muerto de risa y retorciéndose en el piso de la cueva.
-Y, ¿Cómo se supone que vas a llegar? , ¿Volando?- le pregunto todavía muerto de la risa.
- Eso es un pequeño detalle-
- Si me llevas, te puedo ayudar-
- Y, ¿Cómo te llevaría? Tú no vuelas- le respondió Ámbar
- Podría construir una nave espacial-
- ¿Harías eso por mi?- le dijo incrédula
Ámbar en agradecimiento le hizo un lindo traje a Come cándelas, se lo hizo de color canela para que le combinara con el color de su rugosa piel.
-¡Me encanta!- le dijo emocionado
Come candelas era un fabuloso constructor de naves espaciales, aviones, camiones, y carros de carrera.

Come- candelas paso toda la noche construyendo una maravillosa nave espacial, la pintó de color plateado con franjas rojas.

¡Que bella! Le dijo Ámbar cuando Come Candelas se la mostró.

Cuando todo tus amigos estén durmiendo, y las estrellas, y la luna se duerma nos iremos.

Entonces nuestros amigos, arrastraron el cohete espacial hasta las afueras de la cueva y…
-Diez, nueve, ocho, siete….-
- Bum-

Era muy oscuro, pero ambos estaban muy felices, veían desde las ventanas como se alejaban de la cueva, de los árboles, de los edificios, y del planeta.

Llegaron al poco tiempo a La luna, y salieron con sus trajes espaciales.
¡Mira, la Luna huele a chocolate!
¡Y a fresas!
mmm..... …!Que rico!

Estas si van a ser unas ricas vacaciones


Fue así que Ámbar llego a la Luna acompañado del buen Come candelas.

Y colorín colorado esta historia espacial ha terminado.