miércoles, 15 de agosto de 2012

ÁMBAR QUIERE IR A LA LUNA




Ámbar era un pequeña Murciélaga, que soňaba con ir a la luna, desde pequeña la veía con anhelo, y admiraba su  eterno resplandor.
¡No puedes ir! El brillo del sol te va a deslumbrar y te vas a quedar ciega- le dijeron sus padres.
-Si hermanita, esta cueva es acogedora, aquí tenemos todo lo que queremos desear, ¿Qué necesidad tenemos de salir para afuera?
-¿Por qué? Los humanos pueden visitarla, nosotros no somos menos que ellos- replicaba  la pobre murcielaga.

Así, que Ámbar, que además no era nada tonta, sino también una maravillosa tejedora, se hizo  un traje más oscuro que el color de la noche, cuando terminó de coserlo, le echo brillantina para que luciera brillante como las estrellas del firmamento.

-¿Qué bello traje? ¿Para que lo hiciste? Le preguntó Come candelas.
-No te diré nada, eres una lombriz muy  chismosa
- De todos modos lo sabré, y se lo contaré a todos los murciélagos de la cueva- le dijo la lombriz ofendida.
Ámbar no le quedo más remedio que confiarle su secreto.
-“Voy a ir a la Luna”
- A la luna- le respondió muerto de risa y retorciéndose en el piso de la cueva.
-Y, ¿Cómo se supone que vas a llegar? , ¿Volando?- le pregunto todavía muerto de la risa.
- Eso es un pequeño detalle-
- Si me llevas, te puedo ayudar-
- Y, ¿Cómo te llevaría? Tú no vuelas- le respondió Ámbar
- Podría construir una nave espacial-
- ¿Harías eso por mi?- le dijo incrédula
Ámbar en agradecimiento le hizo un lindo traje a Come cándelas, se lo hizo de color canela para que le combinara con el color de su rugosa piel.
-¡Me encanta!- le dijo emocionado
Come candelas era un fabuloso constructor de naves espaciales, aviones, camiones, y carros de carrera.

Come- candelas paso toda la noche construyendo una maravillosa nave espacial, la pintó de color plateado con franjas rojas.

¡Que bella! Le dijo Ámbar cuando Come Candelas se la mostró.

Cuando todo tus amigos estén durmiendo, y las estrellas, y la luna se duerma nos iremos.

Entonces nuestros amigos, arrastraron el cohete espacial hasta las afueras de la cueva y…
-Diez, nueve, ocho, siete….-
- Bum-

Era muy oscuro, pero ambos estaban muy felices, veían desde las ventanas como se alejaban de la cueva, de los árboles, de los edificios, y del planeta.

Llegaron al poco tiempo a La luna, y salieron con sus trajes espaciales.
¡Mira, la Luna huele a chocolate!
¡Y a fresas!
mmm..... …!Que rico!

Estas si van a ser unas ricas vacaciones


Fue así que Ámbar llego a la Luna acompañado del buen Come candelas.

Y colorín colorado esta historia espacial ha terminado.







miércoles, 8 de agosto de 2012

La Princesa desaliñada



 
Cuentan que en el reino “ Kastup” vivía una princesa toda desaliñada, se vestía con vestidos viejos de color naranja con rayas negras, y sandalias de cartón. Tenía un corcel de chocolate encabritado que  nadie podía montar salvo su persona ya que el pobre animal tenía ese gusto por comer piedras de los charcos de los cochinos.
Klamasupia lo llamaba Canela, pero en realidad era mas oscuro que el hollín presente en las chimeneas, pero el animal era  el favorito de la princesa, no le interesaban esos corceles de linaje, al que mas quería era a Canela.
-Se te van a romper los zapatos, ¿Por qué no usas mejor estos zapatos dorados?- le preguntaba su madre esperanzada de que tal vez con ayuda se convirtiese en una princesa normal.
-¡NO! Canela no le gustan  los zapatos dorados ni plateados, ni con ningún adorno.

Una tarde llego al reino un príncipe, era de buena familia, y era una oportunidad única para que Klamasupia cambiara sus odiosos hábitos, pero tenia un horrible defecto.
“odiaba los animales”, y eso no lo toleraba Klamasupia.

Le regalaba flores, ella los tiraba al charco, y Canela se los comía acompañándolo con el barro mas maloliente, le regalaba prendas, los tiraba al fondo de los ríos, el príncipe no sabia que hacer, ya que a pesar de su mal aspecto le gustaba por que no era como las demás princesas que pasaban horas peinándose, poniéndose sus mejores vestidos, bordando y hablando de un sin fin de tonterías.

Entonces se le ocurrió una brillante idea, le regaló el vestido más horrible que pudo encontrar, era de un color rosa viejo, con parches de arco iris, y cebras de color naranja que había pintado con unos tintes mágicos que se encontraban en el fondo del río.

El vestido le encantó, se lo ponía todos los días, un día era de color naranja con machas azules, otro día era plateado con manchas doradas, y otro, era azul eléctrico con manchas verdes esmeralda.
Entonces, nuestro amigo el príncipe le propuso matrimonio, ella aceptó, con la condición de que pudiese llevar a Canela a su reino.
Sus padres estaban muy contentos, pensando sin mucha esperanza de que la princesa cambiaria su modo de ser.

Klaus, así se llamaba el príncipe aceptó llevarse al caballo maloliente, y lo ubicó en el mejor establo con los otros caballos de mejor linaje. La familia de de Klaus organizó una linda fiesta, y la bruja, los enanitos, y Orcos fueron los invitados especiales para su fiesta, ya que estos eran muy amigos de la princesa.

Al principio, los padres de Klaus no la querían porque era extraña y diferente de las otras princesas de esos tiempos, las visitas de los Orcos, dragones, brujas a su castillo casi dejan calva a la reina. Sin embargo se dio cuenta de que eran seres de buen corazón. La bruja en conjunto con los orcos le prepararon un brebaje, se lo tomó, y le salió una preciosa cabellera de color azabache que brillaba al salir el sol.

Todo esto nos enseña: “Todo lo que es diferente, también es bueno, y si nos atrevemos a aceptarlo, la vida muchas sorpresas nos dará”

Y colorín colorado esta historia de esta peculiar princesa ha terminado.









lunes, 6 de agosto de 2012

Un Dinosaurio toca mi puerta


Era un día de tormenta, llovía sin cesar, de repente tocaron a mi puerta, una vez, otra vez mas alto, y !BUM!
- ¿Quién es? pregunté alarmado
-¡Ábreme! Me muero por ir al baño, y estoy mojado desde mi cabeza a la cola.
A la cola, “¿Quién será? “

Estaba sorprendido, era un Dinosaurio.....
-No me dejes aquí afuera, tengo mucho frío, y tengo que ir al baňo.
No lo pensé dos veces, y le abrí la puerta al pobre animal.
Pobrecito, estaba más pálido que una hoja de papel.
-¿Donde esta el baňo? – preguntó con su voz ronca.
- Allí al fondo del pasillo, pero ten cuidado que rompes la poceta- le avisé

Al entrar al baño, se oyó un ruido inmenso, y se sintió después el sonido al bajar la poceta.
-Gracias, ya estoy mas aliviado.

Pensé, seguro que me va a comer.
-Gracias por dejarme pasar. Al parecer ya se va la tormenta. ¿Quieres pasear en mi Octómovil?
-¿Octómovil?
-Ven- le dijo el dijo el Dinosaurio arrastrándome con sus patas.
 Y allí estaba, un bello carro deportivo de color rojo, pero con ocho ruedas.
 Me monte con el sin pensarlo, y al prender el carro no se sintió el motor, se oía música de cumpleaños.
“cumpleaños feliz…cumpleaños feliz…”
-¡Que original!
Y ahora, a pasear- dijo con entusiasmo el dinosaurio.

Sin embargo, algo extraño paso,  la ruedas no se deslizaban, de las mismas salían bombas de todos colores, amarillas, rojas, verdes, plateadas, doradas, moradas, y el carro se deslizo hasta el cielo volando por encima de los edificios, casas, y montaňas.
-Que paseo tan divertido. Ni siquiera me has dicho tu nombre. ¿Cómo te llamas?- pregunte con temor.
Dino, ¿y tú?
-Luis-
Nos hicimos pronto muy amigos, eso no ocurría todos los días.
En la tarde me trajo de vuelta a mi casa.
-Tengo que devolverme, pronto se le va acabar la azúcar a mi carro, y no podrá volar-
-"Azucar"
- Le echamos azucar, y caramelos a nuestros vehiculos en el valle perdido de los Dinosaurios.
-¿Te volveré a ver?
-Tal vez-
Al día siguiente me desperté, total, seguro era un sueño, y todo fue producto de mi imaginación.
Sin embargo al levantarme, cual fue mi sorpresa, vi una bomba plateada debajo de la cama, y azúcar en el fondo de mis zapatos, y colorín colorado esa historia de dinosaurios ha terminado.



domingo, 29 de julio de 2012

CHAD Y ORIN


 


Cuentan que cuando se escuchan los aullidos de los búhos  es que asoman peligros en el bosque, así lo creía Isbeth, quien tenía muchos años viviendo en su pequeña cabaña. Ella se conocía el nombre de cada árbol, matorral, hierba y hojarasca, y como muchos pensaba que los animales más diminutos hasta los más salvajes eran parte del círculo de la vida, y debían respetarse.
Isbeth era una mujer solitaria, y había aprendido con los años que el hombre no es de fiar ya que irrespeta a la naturaleza, y se comporta cruel con ella, así perdió a su amada Kiara, una bella perra galesa, oscura como el azabache y dócil como la paz que hay en el bosque cuando llega el amanecer.

Fue ese hombre, que provino de ese lejano reinado, en dónde se encuentran construidos altos castillos, y los hombres celebran la guerra, estableciendo grandes batallas en esas guerras que no son tan santas.
Recuerda ese día tenebroso, en que venían tras las pobres liebres del bosque, los demás hombres lo llamaban Peter, era alto, y rubio, se le veía la crueldad en su alma. No se conformo con cazar  a las liebres, sino también a los ciervos que se cruzaban en el camino.
Kiara era una perra muy dócil, pero ese día tenía mucha hambre, y se encontraba persiguiendo una liebre. Los hombres al verla se burlaron de ella, y el pobre animal saco sus dientes para defender a su presa cuando este saco inesperadamente su flecha y se la clavo en el corazón matándola en el acto.
Isbeth escucho atentamente los aullidos del animal, pero llegó tarde, ya la pobre Kiara estaba muerta.
La pobre Isbeth estaba bañada en lágrimas. No podía creer que Kiara había muerto.
Los hombres se reían de su tristeza, llevándose las liebres en su bolso.
-¡tu familia y tus descendientes no van a entran jamás a este hermoso bosque! Será prohibido para Uds., y aquel que ose entrar sentirá la fuerza de Orín.
No la escucharon, solo el último escuchó parte de sus palabras y se fue con los hombres con cierta preocupación.

Pasaron los años después de aquel incidente y no había ocurrido nada que alterara la paz del bosque  Limuth.
Lo cierto es que Isbeth era además una druida, y conocía no solamente pociones, sino también la existencia de animales fantásticos. Otir era uno de ellos. Era un dragón  verde como el follaje de los arboles, y poseía luna melena color escarlata, y decían los otros druidas que este percibía el alma de los humanos, pero pocos  habían tenido la dicha de conocerlo.

Peter fue un rey muy cruel, no fue nunca justo en su reinado. Pocos lo querían y lo estimaban. De su matrimonio con Ardrid nacieron dos hijos, Bella y Chad. Bella era dulce como su madre, y era generosa con los hijos pequeños de los pueblerinos. Chad era un aventurero, y quería en el fondo del corazón conocer los misterios del bosque Limuth
-No vayas nunca a ese bosque. Es un bosque prohibido. Tiene una maldición – le aconsejaba su madre.
- Dicen que habitan animales muy feroces- le dijo uno de sus primos.
Pero Chad, a diferencia de sus primos y su padre, era un muchacho de buen corazón. Adoraba los animales, y no podía ver ninguno enjaulado. Su madre cuenta que durante su infancia, a su padre le habían regalado un ruiseñor, su canto era entrar al cielo, pero Chad sentía su pena, así que un día en la madrugada abrió su jaula y este se fue volando hacia el bosque de Limuth. Su padre entro en furia, pero nunca descubrió quien había sido.

Su madre había guardado el secreto por años, sabia de los buenos sentimientos de su hijo, por eso siempre lo protegió de la crueldad de su padre enviándolo después durante su adolescencia a vivir con su tío Ismer.
Cuando llego de vuelta se había convertido en un excelente guerrero, gentil con las damas, y justo con los pueblerinos. Peter ya estaba muy viejo, así que no decidió molestarlo.
Chad  era un muchacho aventurero y curioso por conocer lo desconocido. Un buen día,  decidió aventurarse a ir al bosque Limuth. Cuando sus primos se enteraron, se negaron acompañarlo, en esa aventura se embarcaría él solo.
-Iré solo. Son unos cobardes- le dijo a sus primos
-Encontraras la muerte si vas para allá- le dijo Bella.
-No te preocupes hermanita. Sabré cuidarme.
 Lo cierto es que  nadie pudo convencerlo de lo contrario, así que al día siguiente salió temprano al amanecer, fueron tres días a caballo. Y allí estaba, era bellísimo. La entrada al bosque era un conglomerado de un paisaje de pinos y sauces. Los sonidos de los pájaros, y el chasquido de las ardillas en los arboles era una música para sus oídos.
Había pasado muchas horas y días, estaba muy cansado, y se avecinaba lluvia. A la lejanía vio una pequeña cabaña. Cerca de los arboles vio una señora de 50 años.
La mujer lo vio con desprecio.
¿Quién eres? ¿Qué haces en mi amado bosque?
-Me llamo Chad, y vengo de muy lejos
-Conozco muy bien tu mundo- le dijo con rabia
En las manos de la mujer tenía una lechuza mal herida. Se había caído de una rama alta
¿Por qué Orín no se ha despertado? Se preguntaba Isbeth-
-Son sus alas, y tiene miedo a volar, lo he visto en otros pájaros.- le dijo el muchacho.
- ¿Qué sabes tú del dolor de los animales?-
-Mi tío me enseñó todo acerca de ellos, y cómo cuidarlos en sus enfermedades y dolencias.
Isbeth lo miro extrañada, ese si era un muchacho inusual.

Sin embargo, Orín ya había sentido su presencia, y se levantó, y se encontró frente al muchacho.
¿Qué es eso?
-Se llama Orín, y ahora serás su comidilla-
Sin embargo el animal no hizo ningún movimiento, y el muchacho tampoco. Se encontraban unos metros uno al otro.
Y de repente; ante la sorpresa de Isbeth, el animal emitió algunas palabras.
-Escucha mi voz, que habla con furia, tus ancestros han hecho mucho daño, no acabo contigo porque percibo tu alma, y sé que amas a los animales-
Chad estaba sorprendido. Su presencia era impactante, se sentó gentilmente sobre una piedra, mientras su corazón dejaba de latir fuertemente del susto.
-Pocos pueden escuchar la voz de Orín. Te perdonaremos la vida- le dijo la mujer.
Solo quiero que me cures a mi búho.
Chad lo vio detenidamente, el pobre animal estaba muy asustado, lo toco gentilmente, y dijo unas palabras sin sentido.
Saco un poco de resina de su morral y se lo paso por sus alas. Chad se quedo unos días con Isbeth. Ella poco a poco se fue ganando su confianza, y Orín al tercer día se alejó, pero antes, le comunicó que debía quedarse en el bosque por un año cuidando a los animales ya que sus ancestros le habían hecho mucho daño con su crueldad.
Chad aceptó, y no sólo cuido a los animales, vigilaba la entrada del bosque para que no entrase nadie.
-Has aprendido bien, puedes irte cuando quieras, lamentamos haberte aprisionado- le dijo la mujer.
- No hay nada que lamentar, lo disfrute muchísimo-
En realidad Chad no se quería ir, pero tenía que ver a su familia.
Su madre y su familia lo recibieron con los brazos abiertos, pensaban que había muerto.
-Gracias al buen Dios estas vivo. 
-Ese bosque esta maldito, no sé como sobreviviste- le dijo su padre.
-En ningún momento estuvo maldito, fue tu crueldad la que hizo despertar el horror del bosque.
-Existe una extraña criatura que protege al bosque, y nadie debe entrar en el, salvo mi persona-
Sus primos asintieron, y no lo molestaron más.

Un buen día una familia tenía una camada de perros galeses, uno era canela y negro como el azabache.
Chad decidió llevárselo a Isbeth, para que tuviese compañía.
Entró al bosque y al llegar a la cabaña la encontró sentada en su vieja mecedora.
-Te traje un regalo, no  podrá reemplazarte jamás a Kiara, pero será buena compañía.
La pobre mujer quedo enternecida. Era un animal mitad azabache, y mitad canela.
-Muchas gracias, me has ensenado que todavía se puede confiar en los hombres, puedes venir cuando quieras, y traer a tu familia- le dijo gentilmente
-Gracias, ha sido un placer conocerte, y sobre todo al fabuloso Orín, no te defraudaré- le dijo Chad.
- ¿Vendrás de vez en cuando?
-si- le dijo con una sonrisa.
Todos los meses venia Chad a visitarla, y se quedaba un buen tiempo con ella, esta le enseñó todos los secretos del bosque hasta que le llego el tiempo de Isbeth de partir.
Chad decidió quedarse en el bosque, pero no le gustaba la soledad, en unas de sus tantas aventuras conoció a la hija de un leñadero, se casaron, y como ella era también amante de los animales se fueron a vivir al bosque Libuth, y colorín colorado esta historia ha terminado.



sábado, 14 de julio de 2012

Azabache





En las montañas húmedas de China habitaban las comunidades de Osos Panda. No muy lejos del Tíbet,  había llegado a una familia un pequeño, su familia lo llamo Azabache por sus grandes manchas oscuras en armonía con el tono blanquecino del resto de su pelaje.

Azabache desde su más tierna niñez  permanecía en las ramas mas altas de los árboles alimentándose de los tallos de bambú, y ocasionalmente con algunos insectos. No era como los demás osos panda, no quería saber cómo era allá abajo.

-¡Azabache! baja, vamos hacia aquellos árboles. Hay unas ricas ramas de Eucaliptos- le decían sus amigos.
Sin embargo, él se sentía muy cómodo en su árbol, y tenia todo lo que necesitaba para subsistir desde donde se encontraba.

Todos los días lo invitaban a un sitio diferente, pero él se negaba siempre. Generalmente en su comunidad siempre llovía, y después salía el sol, situación que era perfecta para la vida de todos los animalitos.

Pero un día todo cambio. Ninguno de los osos de la comunidad sabia porque, pero estaba haciendo un verano inclemente. Tenía semanas sin llover. Los Árboles se estaban secando, y en consecuencia  había cada menos ramas de Eucaliptos, y los pobres osos no tenían nada  que comer.

-tenemos que irnos de aquí- decían los jefes de familia.
- Mis pequeños morirán, ya no queda ni una rama de Eucalipto- dijo una osa preocupada por sus oseznos.
-No nos podemos mover de aquí. Azabache le tiene miedo al suelo, y no lo podemos abandonar- dijo Marfil
-Pero nos vamos a morir de hambre por su causa, si él quiere morirse, ese es su problema- respondió un oso malhumorado.
Marfil los miro con tristeza, pero era verdad, no podían quedarse allí.

Azabache se dio cuenta de que era muy imprudente quedarse, y que debían buscar otro sitio mas fresco en donde hubiese comida para sobrevivir.

Una noche Azabache no podía dormir  por el calor. Daba vueltas de un lado y vueltas del otro. Se acomodaba estirando las patas, pero nada le servia. Anteriormente se comía un pequeña hojita de Bambú y se quedaba dormido placidamente, ya esta situación lo tenia de mal humor. Así que decidió bajar al mundo desconocido para el. El mundo de abajo.
 Había oído que merodeaban fieras salvajes en las noches, jaguares y serpientes. Sin embargo, el ya era un oso grande, de mayor tamaño que los demás. Así que venció todos sus miedos y decidió bajar.

Todo esta falta de comida lo  había puesto de mal humor, bajo sigilosamente con cuidado para que los demás no se despertasen, se resbalo un par de veces, pero es que no tenia practica, siempre había permanecido en la parte alta de los árboles.

Estuvo caminando un buen rato hasta que escucho el sonido de un riachuelo. Era muy tarde, pero tenía tanta sed.
El agua estaba deliciosa, nunca había saboreado nada igual. Vio unos pescados que se deslizaban por el agua, dio un buen zarpazo a uno de ellos, y se llevo la carne a la boca. Esto era mejor que los Eucaliptos. A pesar de que escuchaba el sonido de otros animales se escondió en un árbol frondoso y se quedo profundamente dormido.

A la mañana siguiente se quedo sorprendido. No era un riachuelo, era un inmenso lago, y había muchos árboles frutales y de Eucaliptos. Azabache penso inmediatamente en sus amigos. Tenia que traerlos para allá.
Lamentablemente como había caminado toda la noche no conocía el camino de regreso.
Vio un túnel de Árboles, y decidió recordar los olores que había percibido el día anterior. Estuvo más de dos horas caminando, y llego a los árboles en donde se encontraba su familia.
- ¿Dónde estabas? Menudo susto nos has  dado- le reclamaron sus padres
- Bajaste de tu guarida- dijo Marfil sorprendido.
- Ya nos vamos. Prepárate- le dijo el líder de la comunidad.
- ¡ Espera! Descubrí anoche un sitio excepcional- comento Azabache
Sus padres lo miraron con incredulidad, el nunca se había atrevido a bajar de los árboles de Bambú.
- Por lo menos síganme- les dijo Azabache.
- Vamos a darle un voto de confianza- dijo Marfil
Así que se dejaron convencer y siguieron a Azabache. Estuvieron caminando por más de dos horas ya que venían familias con pequeños oseznos.
Después de pasar el túnel de árboles de Eucaliptos, todos estaban sorprendidos del paisaje. Nunca habían visto un lago tan majestuoso. Al llegar todos se metieron en el agua para refrescarse. Nunca habían probado el pescado, pero decidieron alimentarse de algunos.
- ¡Que lugar tan bello! ¿Dónde lo encontraste? – Pregunto Marfil
-Fueron cosas del destino- le respondió.
- Te das cuenta Azabache, has descubierto un bello mundo aquí abajo, y no solo eso nos  has salvado a todos- le dijo su madre.
- Es verdad madre, estaba muy alejado de todo. Ahora será todo diferente-
Azabache se dio cuenta entonces lo importante que es caminar y conocer otros espacios, porque uno  nunca sabe lo que le espera a uno allá afuera. Y colorín colorado esta historia ha terminado.


sábado, 16 de junio de 2012

La Bailarina Dormilona




En el mundo de los sueños de los niños existen batallas entre piratas y caballeros, persecuciones entre príncipes y dragones, y lindas princesas que danzan en jardines de altos castillos.

Curiosamente en este mundo, había una bailarina muy coqueta que bailaba sin cesar, pero tenía el peculiar poder que le daba vida al lugar, pero un día se quedo dormida, y todos los personajes del reino se fueron durmiendo y desapareciendo.
Un buen día vino un hada y pregunto:
-¿Qué pasa aquí?
-¿Por qué todo el mundo esta durmiendo?
- Es que esa bailarina se quedo dormida, y ahora todos estamos estamos desapareciendo, dijo un caballero bostezando.
- Yo traje este polvo de estrellas- dijo la pequeña hada, echando el polvo alrededor encima de la linda bailarina
-Sin embargo,  la tiene que pellizcar en los tobillos el más fiero dragón del reino para que esta despierte- añadió el hada.
Y, ante la sorpresa de todos, se despertó un alto dragón de color escarlata, y pellizco gentilmente a la bailarina
Entonces, todos los  personajes de la historia se fueron despertando, todo el mundo estaba contento, las princesas bailaban sin cesar, y la bailarina hizo una bella obra de ballet como agradecimiento al dragón, y colorín colorado esta historia ha geminado.
( Esta historia va ser dramatizada como acto cultural de fin de curso)

sábado, 24 de marzo de 2012

Erase una vez....






Érase un árbol
De hojas color escarlata,
y vivían en la rama más alta,
Un pájaro Carpintero con cinco patas,
Y una pequeña cordoniz
Que suspiraba de amor
Por un gato siamés

El siamés nada sabia,
Ya que apenas su cola movía,
Se moría de tristeza,
Porque ninguna gata lo quería.

Además,   había un caballo rosado,
Que toda princesa soñaba,
Y esta es la historia de
Un jardín sin igual,
Que solo mediante tus sueños,
Podrás encontrar.

sábado, 17 de marzo de 2012

Canto al Apamate



Flores del Apamate
Floreces en el Mes de Abril
y partes a principios
de Mayo,
¿Por qué es tan rápida tu partida?
Si tu encanto
Apenas empieza a florecer

sábado, 3 de marzo de 2012

Candelita




Cuentan que al final del Arco iris se encuentra un fabuloso tesoro custodiado por duendes y otros seres mágicos. Sin embargo, allí vivía proveniente de la nube mas alta  una gotita de agua muy traviesa, los Duendes la llamaban Candelita por su incesante brincar y andar. Los duendes estaban muy molestos porque no los dejaba forjar tranquilamente las monedas de oro, que escondían posteriormente en una cueva que nadie conocía su ubicación.
-¡Hola duendecillos! ¿Cómo están?- le saludo a gritos la traviesa gota de agua.
-¡Hola! – Le respondió gruñendo uno de los Duendes
-¿Cuál es el escondite de esas monedas de oro?- le preguntó Candelita animosamente
- Es un secreto, no te lo podemos decir- le dijo uno de ellos con mucha paciencia.
-¿Cuál es el interés en fabricar esas estupidas monedas? – pregunto la gótica de agua con antipatía.
- No lo sabemos, pero es una tradición de nuestros abuelos, y no podemos cambiarla.
- ¡Vete! Nos molestas  y no nos dejas trabajar.
- Ni que fuera esas monedas tan importantes- dijo Candelita.

 El hecho era que Candelita los tenía cansados con su curiosidad, y preguntas. Ella no era como las otras góticas de agua que permanecían en las nubes, y reposaban tranquilamente hasta que les tocase el tiempo de llover. La pequeña gotita de agua le gustaba brincar de allí para allá conversando con las abejitas, los gusanitos, y las hormiguitas.

Un  buen día  el sol, y las gotas de lluvia se enfadaron, y se alejaron uno del otro.
- ¡Que gotas tan odiosas! Se creen gran cosa, y piensan que son indispensables- decía el Sol
- No seas así amigo, sin ellas no podríamos vivir- decían las flores y las avecillas.
-¡no me importa!-

Las nubes hicieron pacto con el viento para que los alejase del antipático sol y sus rayos luminosos.
-Eso no es posible, pero soplaré fuertemente hasta alejarlos de este valle- le dijo el viento.
- Si…si…-decían las góticas de agua.

Mientras tanto el Arco iris se iba debilitando ya que el sol y las gotas de lluvia habían roto relaciones.
Candelita vio todo lo que estaba pasando, así que decidió hacer algo. Brinco de aquí para allá hasta alcanzar a la nube.
-¿Qué les pasa Uds.? ¿Cuál es el motivo del motivo del pleito con el catire?
-¡Es un odioso!- respondió una de las gotitas.
- Se cree indispensable para todos, animales y plantas-
-No puedo creerlo, Uds. si están ciegas- le recriminó la pequeña gotita de agua.
Los peces del riachuelo no pueden vivir sin el agua, las flores necesitan del rocío de la mañana, y el Colibrí le gusta refrescarse con las gotitas de agua en las mañanas.
Catire contribuye a que haya vida, pero sin Uds. no seria posible. Además el espectáculo del Arco iris es una joya para la vista.
-Es verdad- dijo una pequeña gota de agua que dormitaba en la parte superior de la nube.
Los Duendes también estaban desesperados porque no habían probado un trago de agua en días, y necesitaban fuerzas para seguir trabajando.

El sol por su parte ya extrañaba a las nubes, y un día muy decidido se acercó a las nubes.
-¡Hola muchachas!- las saludo cariñosamente
-¿como estas? – le pregunto una de ellas indiferentemente
- Siento haberlas molestado, pero me hacen mucha falta, me siento muy solo en ese cielo sin una nube cerca de mí- dijo con un suspiro.
Candelita se les quedo mirando fijamente a sus compañeras como si no supiese nada de lo que estaba pasando.
Las gotitas de agua todavía lo veían con indiferencia, pero Candelita empezó a brincar de aquí para allá golpeando todas las gotitas de agua, y no aguantaron  mas, y se convirtieron en un vaporoso palo de agua.
El sol por su parte, quiso abrazarlas, y en su intento al mezclarse con el agua formo un bellísimo Arco iris como nunca se había visto desde muchos tiempos

Por eso dicen en el valle los mas viejos Duendes  de cómo una pequeña traviesa gotita de agua contribuyo con sus ocurrencias a saldar las asperezas entre el Sol y la lluvia. Y colorín, coloreado este cuento ha terminado.

domingo, 19 de febrero de 2012

El Viaje de Karumí





Cuentan los más viejos peregrinos que en el pueblo de Belén nació un niño Dios. La noticia se corrió de boca en boca hasta llegar a los mismos oídos de Alejandro Magno y a multitud de tierras y poblados de nuestro mismo planeta. Los más viejos profetas decían que este niño salvaría a muchos por su inmenso amor y sabiduría.

Sin embargo muchos se preguntaban como podrían llegar hasta él.
-Sigan a esa estrella que ilumina nuestras noches, y si están interesados en seguir su viaje podrán visitar ese lindo niño que nació en Belén- decían los pastorcillos a los viajeros.

De todos modos, no todos tenían la misma fe, curiosidad y devoción. Del otro lado del océano vivía Karumi, princesa de un pueblo indígena que creía en la bondad del viento, en el lenguaje secreto de las flores, y en el alma de los animales que existían en su tierra. A sus oídos llego la noticia de la noticia del nacimiento de un niño que cambiaría la vida de muchos, pero ella pensaba para si misma: ¿Cómo puede un solo ser humano, y menos un niño cambiar la vida de otros? Yo tengo el amor de mi gente, la madre tierra siempre presente conmigo, y con eso me basta.

Un día llego a sus oídos, que muchos pastorcillos le brindaban sus mejores ofrendas solo para conocerlo. Y una noche tuvo una visión: Entre penumbras vio que venían tres reyes montados en sus camellos a visitar a ese singular niño. Así que sin pensarlo dos veces, les dijo a sus súbditos que iban a visitar a un niño que nació en un poblado lejano llamado Belén.

¿Qué vamos a recibir a cambio? Vamos hacer un recorrido largo ya que ese niño se encuentra del otro lado del océano- decían sus súbditos.
- Debe ser importante porque 3 reyes, niños grandes y pequeños vienen a visitarlo. Dicen que hay una estrella que alumbra el camino, y así llegaremos a él, pero no podemos presentarnos con las manos vacías le daremos maíz de de nuestra mejor cosecha, y frutas que hemos cosechado de nuestros últimos sembradíos.

Sus más fieles súbditos decidieron acompañarla, y acompañadas de sus mejores canoas cruzaron el vasto mar. Pasaron muchas semanas sobreviviendo con agua guardada en sus cantimploras, frutas y peces que pescaban de vez en cuando. Al llegar a tierra, emprendieron una gran jornada. Descansaron en varias posadas sufriendo el desprecio de muchos ya que no estaban acostumbrados a ver indios por esas tierras. Cuando se acercaba el atardecer huían para que esas gentes no les hirieran e hicieran daño. Después de seguir una estrella luminosa llegaron a un portal viejo rodeada de pastorcillos, y no muy lejos diviso tres reyes que venían en camino. Recordó su sueño y se acercó con varios niños,  y lo que vio la dejo deslumbrada. Ese niño había nacido en un pesebre, y su madre lo cargaba con mucho amor. Seres de luz alumbraban al niño con una luz celestial, y una bella música de campanillas se sentía en ese pequeño pesebre. Entró sigilosamente y le brindo su maíz y frutas a los padres del niño. Ahora entendía por que ese niño iba a cambiar tanto a muchos. La presencia de esos Ángeles, y la sonrisa y la paz que irradiaba ese niño no necesitaba explicación. Al salir del portal con sus súbditos diviso una gran águila por los cielos. En ese instante se dio cuenta que la nobleza siempre acompañaría a ese niño. Y se alegro humildemente de haber hecho ese trayecto tan largo para conocer ese niño que con el tiempo daría grandes cambios al espíritu humano y llegaría a la bondad del corazón de muchos.

domingo, 12 de febrero de 2012

Los Angeles de la Luz


Cuenta una Antigua historia,
que cerca de las lejanas estrellas,
y cerca del Arcoiris,
que aparecía al esfumarse la lluvia,
descendían los Ángeles de la luz
a nuestro querido y sufrido planeta.

Eran tiempos difíciles,
de muchas tragedias, y muchas guerras,
y el hombre había perdido gran parte de su humanidad
debido a estos difíciles tiempos.

Así que el Buen Dios mando a sus Ángeles más guerreros,
Vestidos con su alma amorosa,
Y su gran sonrisa a ayudar a los humanos
Para brindarles consuelo y sembrar en ellos un poco de fe.

Sin embargo, a pesar de que aparecían en forma humana,
Y ayudaban al hombre de la forma más misteriosa,
Nadie los reconocía, y, en ocasiones,
Por la gran desesperación del hombre ni las gracias daban a estos extraños seres.

Y así pasó el tiempo,
Y estos grandes Ángeles ayudaban sin medida,
La ingratitud de los humanos hizo que estos decidieran en una oleada volver otra vez al cielo.

Un buen día, antes de partir, un grupo de niños reunidos en un pequeño callejón los vieron.
Quedaron perplejos por su gran altura, y su bella sonrisa.
Los más pequeños le dijeron:
“Amigos no se vayan, no nos abandonen, nuestras familias necesitan vuestra ayuda.
Si ustedes se van, ¿quien va ayudar a curar a los enfermos?
¿Y quienes les va sembrar la fe a nuestras familias?
Nosotros si tenemos fe a pesar de que somos pequeños"

Los Ángeles se arrepintieron y se quedaron en la tierra,
Y por eso se dice que solo aquellos que son como niños,
Pueden reconocer estos magníficos seres celestiales,
Ya que la inocencia y el gran corazón de un niño le permite ver lo que no es visible.