miércoles, 20 de abril de 2016

LOS AMIGOS DE PERLITA





Perlita no era una niña común. Mientras  sus compañeros del colegio mostraban interés en los deportes y competencias como las niñas en jugar muñecas. Todos estos juegos la aburrían. Es que ella tenía un secreto. Perlita podía escuchar a los árboles que rodeaban el parque de su escuela, y bien a pesar suyo oía sus quejas como sus alegrías.
Ellos tenían tanto  que contar y ella les encantaba escucharlos. Les tenía nombre a todos. Frondoso era el más alegre de todos, en sus ramas albergaba variedad de animales y aves tales como el pájaro carpintero, el azulejo y los bellos canarios. En el extremo del patio se encontraba un robusto árbol de aguacates. Perlita esperaba impacientemente que le regalase uno de ellos, pero todavía se encontraban muy verdes. Uno de sus preferidos era Escalata. Un bello arbusto cubierto de cayenas. Allí llevaba a su tortuga que le encantaban sus deliciosas flores.

Sus amigos contaban antiguas historias de  la época de los valientes caballeros y los espeluznantes dragones, y como descansaban en la sombra de un árbol después de una batalla. En esa época los arboles permitían que los niños lo escuchasen, y ellos a la vez los trataban con gran amor y respeto. Sin embargo cuando llego la revolución industrial dejaron de conversar con ellos ya que les hacían daño a sus hermanos.

Un día vinieron varios hombres. Perlita los vio con desconfianza. Uno de ellos vestía con elegancia, los otros parecían albañiles. A pesar de que Perlita se encontraba leyendo un libro escucho las voces.
- Los árboles los podemos eliminar.
-Si, para construir una cantina y en este espacio unos columpios para los niños.
-Lástima. Los arboles alegran mucho el lugar dijo el jardinero.
-No creo que a los niños les importe- respondió con desagrado
-La escuela se vería muy triste si derrumban los arboles- insistió el jardinero.

Perlita se incorporó rápidamente, y se dirigió a los hombres.
-¿Qué le van hacer a mis amigos?- dijo Perlita casi llorando
- Vamos a construir unos columpios, y será bueno para la escuela- respondió uno de ellos.
- Sin los árboles, la escuela se verá muy triste. Todo estará cubierto de cemento, y no podre traer a Hermelinda.
-¿Quién es Hermelinda?
-Es mi tortuguita. A ella le gustan las cayenas.
-Ellos tienen razón. Por eso Uds. no los pueden escuchar. Solo piensan en dañarlos por una razón otra. -
Los hombres se quedaron viendo a la niña.
- Perlita, hasta dónde has llegado con esa amistad que tienes con esos árboles. Ni siquiera te gusta jugar con nosotros. Eres una aburrida- le dijo Carlitos
Carlitos siempre le había invitado a jugar a ella, pero Perlita se negaba.
-Piensa. Piensa… Sera divertido tener unos columpios- dijo el niño  divirtiéndose con el comentario.
- Sí. Pero nos quedaremos sin aguacates…, y mi tortuguita no tendrá que comer- respondió Perlita
Carlitos le parecieron tontas sus razones.
-Bueno. Me iré a jugar con Luis, a Él si le gusta  jugar con la pelota...-
Perlita no abandono la idea de salvar a los árboles, pero no dijo nada. Cuando se fueron los hombres, ella decidió hablar con ellos.
-Hola frondoso-dijo perlita
-¿escuchaste todo?-
-Sí. Que será de nosotros-dijo con tristeza Frondoso
-¿Qué sabes tú de la magia? – le pregunto con curiosidad.
- Mis hermanos de Inglaterra me contaban que Merlín sabía unos hechizos- recordando
- ¿Merlín, el mago? Existió ¿No es una leyenda?- pregunto Perlita con curiosidad.
- Claro que sí; y me parece que mi abuelo me contaba de unos hechizos de invisibilidad-
-Eso me parece fantástico. Nos podría servir-
- No entiendo cómo-
-¿No sabes de otros hechizos?- le pregunto la niña
- Recuerdo que en la época de las persecuciones contra los magos, él invento un hechizo tan poderoso que impedía que los reyes lo encontrasen. Formaba una barrera invisible, de tal manera que todos los caballeros chocaban contra ella por lo que no podían acceder a su hogar-
-Eso es lo que necesitamos. El lunes vienen esos hombres hacerles daño. Solo enséñamelo como hacerlo-
-Caramba, no se me hubiese ocurrido. Necesitas varias hojas de un árbol de lechosa, y agua de colonia de rosas. Formas una pasta y la rocías donde quieres hacer la barrera- dijo Frondoso muy entusiasmado.
Perlita no perdió tiempo. El fin de semana fue a buscar las hojas. Había un árbol de lechosa cerca de  su casa, y su madre tenía una colonia de rosas que le encantaba.
Tomo un poquito, y se dedicó hacer la pasta. Le tomo bastante tiempo porque tenía que ubicar la pasta en un buen espacio del jardín.

El lunes se fue temprano al colegio e ubico la pasta desde donde se encontraba frondoso hasta el otro extremo del jardín. A las pocas horas llegaron los hombres.
-¿No era aquí donde se encontraban esos tres arboles? No los veo- dijo el hombre extrañado.
-Yo tampoco – dijo el otro.
-De todos modos vamos empezar a echarle cemento. Mezcla ese cemento que trajiste con agua. Así nos ahorramos el trabajo de talar esos árboles-
Pero, cuando intentaron trabajar con el cemento, no pudieron. Era como si algo lo impidiese
-Qué extraño-
-Echa cemento de aquel lado- No puedo. Algo lo impide.
Los hombres estuvieron buscando por media hora y no encontraron un acceso-
La directora al oír el ruido fue averiguar que pasaba.
-¿Qué paso con el trabajo?- Pregunto indignada
- No veo los árboles, y aquí no hay donde echar el cemento para ubicar la cantina, y el resto del espacio lo cubre la cancha.
-Bueno, Dejenlo  así- De todos modos los niños pueden traer su merienda al colegio- dijo con fastidio
Los hombres se fueron resignados. A medida que se alejaban le parecía todo tan extraño. Jurarían que habían visto unos árboles la semana pasada.
Perlita se encontraba en clase y vio todo por la ventana. El corazón le brincaba de alegría.
Al día siguiente los arboles fueron apareciendo ante los ojos de los niños.
-Mira...allí están los árboles de Perlita- dijo Pedrito
Perlita decidió que sería bueno compartir con los otros niños.
-Podemos merendar aquí debajo de la sombra de Frondoso, y podemos diseñar un columpio. Lo pondríamos en las ramas de Frondoso. Son muy fuertes- les dijo la niña

A Luis les encantó la idea y desde ese entonces los arboles fueron buenos amigos de los compañeritos de Perlita, pero por supuesto Frondoso y sus amigos  no hablarían con ellos. Eso era un secreto entre Perlita y ellos.