martes, 17 de enero de 2017

PLUMA LIGERA



Pluma Ligera no era como los otros niños de la Tribu. No le interesaba en absoluto la caza de los Bisontes. Consideraba que aquellos eran sus hermanos de la Tierra. A su madre le preocupaba su actitud ya que la tribu vivía de la caza de los búfalos y Bisontes, y no iba a contar con el apoyo de Búho Sonriente en su vida futura,

Pluma Ligera había nacido una noche de Luna llena. Relataba su madre que la luz era tan radiante que ilumino con claridad el  nacimiento del niño. Su madre consideraba que era un presagio. Confiaba que fuese para bien. A medida que fue creciendo Pluma  Ligera se convirtió en el muchacho más colaborador de la tribu. Sabia armar y desarmar rápidamente los Tipis cuando tenían que mudarse, conocía todas las hierbas medicinales y se las entregaba al curandero, quien siempre lo vio con desconfianza. Además era el mejor pescador de todos los lagos y construía unas canoas sin igual.

Pluma Ligera pertenecía a la Tribu de Pies Negros. Eran nómadas ya que su fuente de alimentación eran los bisontes. Raramente comían aves y de vez en cuando pescaban de los lagos cuando no era época de cacería por lo que se tenían que estar moviendo entre las planicies.
Pronto seria la ceremonia del rey Sol, y ya el chamán conocía los posibles guerreros y mejores cazadores de la Tribu. Por lo que no entendía la actitud de ese muchacho tan apacible y despreocupado. Águila Roja conocía a la familia de Pluma Ligera desde hace años, inclusive recordó que el muchacho había nacido en una luna llena, indudablemente era un mal presagio. Con su actitud no iba aportar en nada a su comunidad, y podría ser un estorbo entre los jóvenes que ya poco lo toleraban por sus extraños intereses.

Por otra parte, Pluma Ligera disfrutaba mucho de su soledad ya que no le gustaba estar rodeado de grandes grupos aunque sabía que le ocasionaba algunos enemigos. Cuando vio a Águila Roja dirigirse a su tienda pensó en lo peor.
-¡Hola Golondrina! Dentro de dos lunas llenas vamos a realizar la ceremonia al nuestro querido Rey sol. ¿Qué vas hacer con tu hijo? Se dé su actitud de falta de compromiso a las actividades de caza. Ni siquiera mostro interés en conseguir un caballo a los diez años. ¿Hasta cuándo lo vas a proteger?- le reclamó el Chaman a la madre de Pluma Ligera
-Él ha sido tan buen muchacho. Incluso te ha conseguido todas las hierbas medicinales que has necesitado cuando enfermo Búho Sonriente- dijo con tristeza su madre.
-Tiene que involucrarse en las actividades de Caza. Hemos sido tolerantes. Esos son trabajo de mujeres- dijo duramente el Chaman.
Golondrina permaneció callada. Sabía que su hijo tenía una conexión especial con la naturaleza, y todos los seres vivos, pero temía por él.
Pluma Ligera permaneció a la distancia percatándose por el semblante de Águila Roja de que todo podría convertirse en un problema para él, y su familia, así que decidió irse. Se iría en cuando la Luna sonriera, y cuando todos durmiesen. El rio no estaba lejos, y había oído de otra comunidad que no vivía de tradiciones tan rígidas. Iba a lamentar abandonar a su familia, pero ya tenía 17 años.
Al día siguiente hablo con su madre.
-Madre, me voy a ir de la tribu. No voy a participar en la danza del Sol. Me duele como nuestros hermanos Bisontes mueren en las cacerías. A veces Jaguar es tan cruel. Pareciera que disfrutase matando esos pobres animales- dijo Pluma Ligera
-Es nuestro medio de sustento. Tenemos que alimentarnos en invierno. No seas terco- dijo su madre con severidad
-Precisamente por eso tengo que irme. Me iré mañana en el anochecer No quiero convertirme en un cazador que mata cruelmente a esas criaturas- dijo firmemente Pluma Ligera
Su madre lo vio con tristeza sabía que no había poder para convencerlo.
Pluma Ligera organizo todo para irse. Tenía guardada unas hierbas medicinales. No se las había entregado todas al desagradable de  Águila Roja. Nunca le había caído bien.
Esa Noche se fue caminando, y decidió acampar  hasta el día siguiente para agarrar el rio grande y trasladarse hasta la otra comunidad.
Cuando Águila Roja se enteró que el muchacho había desaparecido enfureció.
-En vista de que no le interesa nuestra comunidad, no podrá venir de regreso jamás. En mi opinión este desterrado- dijo con dureza.
Ni Búho Sonriente pudo hacer nada. El Chaman tenia mucho poder. Tenía miedo que lanzase una maldición y les tocase días de hambruna a la tribu.

Al día siguiente, Pluma Ligera llego hasta el Rio. Era muy caudaloso. A pesar de ello, sin pensarlo decidió navegar. Tuvo que esquivar varias rocas. Menos mal que era bueno navegando. Estuvo navegando por horas hasta que deslumbro una orilla, y se dirigió a la misma. Estaba agotado. Camino unos cuantos pasos, y descanso un buen rato al lado de un arbusto.
De repente escucho pasos. Saco su arco y flecha, y con sorpresa descubrió una linda muchacha de un color de piel aceitunado y un cabello más negro que el azabache.
-¿Qué haces aquí solo? ¿Y tú caballo? Es peligroso que andes solo. Las casas rodantes se encuentran cerca- dijo la muchacha
-¿Casas Rodantes? Nunca había oído hablar de eso- dijo el muchacho sin pensarlo dos veces.
-¿De dónde vienes? ¿Eres de la comunidad de los pies  negros?- observando sus mocasines
- Así es, pero no voy a volver con ellos- respondió con dureza
-Supe por mi padre que han pasado una mala racha- dijo la muchacha
-No me interesa- respondió adolorido recordando al antipático del Chaman.
-No han podido cazar búfalos. Los hombres blancos de las casas rodantes han acabo con unos cuantos- Eso me dijo mi hermano que siempre le gusta salir con sus amigos por otras fronteras.
-Ven conmigo.- dijo la muchacha extendiéndole la mano.
Pluma Ligera lo acepto y la acompaño a la comunidad.
La muchacha lo presento a su familia y amigos. Al verlo con la canoa en la espalda lo miraron extrañados.
-¿Qué llevas en la espalda? Pregunto un hombre ya mayor.
-Es una canoa. Así me traslado en los ríos mostrándole también los remos.
-Veo que no tienes caballo. Estas lejos de tu tribu. Supe que los indios de las planicies han tenido mala suerte en la cacería, pero seguro que vendrán tiempos mejores- dijo  el hombre brindándole esperanzas.
-Nosotros vivimos de la agricultura, y de vez en cuando pescamos en los ríos. Te mostraré el campamento.- dijo la muchacha jalándolo por la mano.
Pluma Ligera vio con sorpresa una siembra de maíz. Nunca había visto algo igual. Y sus tiendas no eran con sus Tipis., parecían unas casas con paja... Secaban los pescados en una vara y lo asaban en una roca negra.
-Nosotros tampoco hemos tenido suerte con los peces. Hay muy pocos en el rio- dijo la muchacha
-¿Cómo te llamas? No se tu nombre- sonrojándose un poco
-Me llamo Luna Sonriente-
-Yo me llamo Pluma Ligera. Yo puedo ayudarlos con la pesca. Del otro lado del rio puede haber más pescados- dijo el muchacho esperanzado.
Después de ver el campamento. Luna Ligera lo llevo a una tienda donde podía descansar. Allí vivía su abuelo y hermanos. No habría problemas.
-Él es amigo. Viene de lejos-
-No hay problema. Hay espacio en la tienda-\
Pluma Ligera durmió profundamente. A primera hora de la mañana ya Luna Sonriente le había puesto labores de trabajo.
-Como te manejas bien con esa nave, sería bueno que nos consiguieras comida.
Pluma Ligera asintió. Tanteo el territorio, y navego  rio abajo y decidió pescar lanzando la carnada.
Había bastantes peces, y muchísimos salomones. Llevo una gran cantidad en una cesta.
Al regresar todos estaban impresionados por la cantidad de peces.
-¿Dónde los conseguiste?- pregunto un muchacho joven que permanecía al lado de Luna Sonriente.
-Rio abajo- dijo sonriendo
-¿Podemos acompañarte algún día?- Pregunto el muchacho
-Por supuesto, y les puedo enseñar como hacer las naves también- dijo riéndose
Pluma Ligera se sentía muy feliz ya que era aceptado por la comunidad. Les enseño a los más jóvenes a construir sus propias canoas, y como remarlas en el rio.
Pasaron los años, y la simpatía entre Luna Sonriente y él se convirtió en amor, y decidieron formar una familia.
-¿No extrañas a tu familia?- le pregunto un día Luna Sonriente
-Sí, Sobre todo a mi madre-
-Han pasado cinco años. Sé que las casas rodantes se están trasladando a las planicies. Hay búfalos todavía, pero sé que  esa gente tiene unas armas que escupen fuego y son muy dañinos- dijo la muchacha acariciando a su hijo.
-Pero, ni siquiera tengo idea donde podrán estar. Ellos son nómadas- dijo Pluma Ligera con duda.
-Mi hermano va ir a las planicies. Va hacer negocios de intercambio con Búho Sonriente- dijo la mujer.
-Todavía  vive- dijo pensativo
-Deberías acompañarlo, y así le avisas a tu familia y a tu gente-
Al día siguiente Pluma Ligera hablo con el hermano de Luna Sonriente y lo acompaño.
-¿Sabes montar el caballo? – le pregunto riendo
-Claro. Ya aprendí.
Fueron a caballo por una semana acampando en sitios seguros de animales. El hermano de Luna Sonriente se conocía bien el terreno hasta que llegaron a la comunidad de Pies Negros, y fue allí que Pluma Ligera se enfrentó a Búho Sonriente y el Chaman que estaba más viejo.
-¿Pluma Ligera? ¿Eres tú?- preguntó  Búho Sonriente
-¿Qué hace el aquí? No eres bienvenido muchacho. Mañana nos vamos. Esas casas rodantes vienen pronto, y no hay muchos búfalos- dijo con rabia Águila Roja.
-Los podemos ayudar, y serán bienvenido a nuestra comunidad, pero nosotros no somos cazadores- dijo el muchacho.
-Veo que te ha ido bien- dijo con simpatía Búho Sonriente.
-Decisión tomada. No hay casi búfalos, y esos hombres blancos nos están pisando los talones. Ve y dile la comunidad que recojan los Tipis que nos vamos a un lugar más seguro-
Águila Roja fue a regañadientes. Ya estaba viejo, y pocos lo escuchaban.
Búho Sonriendo se reunió con el hermano de Luna Sonriente. El muchacho le llevo maíz, y otros renglones de agricultura que no conocían los Pies Negros.
-¿Y qué quieres a cambio?-
-Unos mocasines para alegrar nuestro invierno-le respondió
-No tenemos muchos pero en la tienda de Colibrí hay bastantes todavía-
Al día siguiente recogieron todos sus Tipis, y se fueron con sus carromatos, y caballos a la otra comunidad. Fueron una semana a caballo. Los niños estaban cansados y los mayores agotados.
La comunidad de Luna Sonriente los recibió con los brazos abiertos. Les enseñaron como sobrevivir, y Pluma Ligera les mostro todos sus trucos de pesca.

Búho Sonriente y los otros miembros de la comunidad de los Pies Negros reconocieron que habían sido duros con él, y ahora le debían prácticamente la vida, pero como Pluma Ligera no guardaba rencor en su corazón trato de que se sintieran como si fuese su otra casa, y con el tiempo las dos comunidades se convirtieron en la  Nación India más sólida de Canada porque así lo recordaban las otras generaciones.

viernes, 13 de enero de 2017

LA NUEVA ATLANTIDA



Mucho se ha escrito acerca de la civilización de la Atlántida. Muchos afirman que fue fundada en conjunto con seres estelares y que lograron grandes avances en el área de la Tecnología y otras Ciencias, pero lo cierto es que la soberbia la hundió. Nadie tiene pruebas, pero lo cierto es que  en este siglo nadie ha descubierto restos de dicha prodiga civilización aunque siguen esperanzados buscando.

Con el correr de los siglos surgió otra vasta civilización. La llamaron la Nueva Atlántida. Floreció después de grandes dificultades en nuestro querido planeta, y de ello se trata esta historia.
Atravesando el estrecho de Berling encontramos una gran civilización fundada hace unos doscientos años. Sus habitantes habían aprendido a convivir y manejar adecuadamente la Ciencia y Ecología como aprendido a respetar a todos los seres vivos conviviendo con sus cualidades, defectos y diferencias.

En esta civilización no existe la Tecnología tal cual como la conocemos hoy en día. No hay computadoras, ni móviles, redes electrónicas y por supuesto no existían vías electrónicas en las comunicaciones. Los ciudadanos son  amistosos y resuelven los problemas como hacíamos nosotros en la década del 60 y 70.

Cuentan los ancianos más antiguos de la Nueva Atlántida  que su civilización fue fundada después del gran cataclismo ocurrido en nuestro Planeta. Nuestro querido Planeta Azul fue muy herido, y pasó factura a muchos al cambiar el movimiento vibratorio. Sin embargo, en ese momento histórico de cambios muchos ayudaron en germinar pequeñas semillas que posteriormente fueron los Ciudadanos que lucharon por el cuidado de nuestro querido planeta. Estos ciudadanos no olvidaron a sus maestros, y todo aquello que le enseñaron, y, en consecuencia  fundaron movimientos ecologistas para rescatar al reino vegetal, animal y sobre todo sembrar consciencia en los seres humanos que se habían perdido tanto en el camino. Fue un trabajo de semillita y de gotas, pero las plantas crecieron y nuestro Planeta pudo ser rescatado con el apoyo de nuestros  amigos estelares.

Fueron tiempos duros para la humanidad. Las luchas de poder se encontraban presente día a día, la rabia, la ira como la violencia era el pan de cada día, y trabajar en pro de la humanidad en esos momentos constituyo un gran mérito de parte de  aquellos sembradores.

Gracias a las continuas guerras, contaminación y Tecnología mal usada. Un buen día nuestro planeta  sucumbió, y los seres  humanos permanecieron en la oscuridad tecnológica. Y fue entonces que el hombre tuvo que aprender a convivir sin ella recordando con apoyo de sus mayores como era la vida en años lejanos ya que la esperanza tiene que permanecer intacta siempre.
Todas las fábricas se arruinaron, y todas aquellas empresas productoras de alimentos se pararon porque desgraciadamente los químicos estaban presentes en todos ellos. Entonces el ser humano se tuvo que ingeniar y fue necesario una limpieza del planeta. Empezaron a surgir movimientos ecologistas que enseñaron en como sembrar, y cosechar frutas y verduras sanas. Fue un trabajo arduo, pero al  no existir más fábricas las fuentes de contaminación fueron desapareciendo y las plagas presentes en la siembra fueron esfumándose. Las enfermedades no hicieron acto de presencia ya el hombre de esos tiempos tuvo que alimentarse sanamente.
Los niños aprendieron a jugar sin un móvil en la mano, los docentes tuvieron que ingeniarse nuevas estrategias de aprendizaje en las escuelas y descubrieron que el aprendizaje es más divertido en el espacio exterior, y que la solidaridad, deseos de aprender situaciones nuevas era más importante que la competencia que había sido adoptado en la antigua sociedades. Fue un proceso de cambio de más de 50 años, pero se logró el objetivo gracias al apoyo de grandes comunicadores, artistas y una nueva religión apareció. El amor hacia el universo y todo aquello que se encuentra en su entorno como a nuestros semejantes. Y fue así como se fundó la Nueva Atlántida que se convirtió en la nueva sociedad que poblaría a nuestro bello planeta azul.

Sin embargo, algunos de los  ciudadanos Atlantes vinieron después como fue el caso de la familia de Estrellita. Llegaron hace aproximadamente hace un mes huyendo de las otras zonas existentes geográficas  que se encontraban en proceso de construir un nuevo planeta habitable, y todavía existían  las pugnas entre sus habitantes.
Estrellita era una niña muy tímida de un color azabache y unos ojos verdes aceitunados. No hablaba mucho con sus compañeros de la escuela ya que había vivido terribles impresiones en su pasado y no confiaba en consecuencia en las personas.
Al llegar a la nueva Atlántida, Suarez expuso con claridad las reglas de convivencia a la nueva familia. Ellos lo aceptaron ya que pensaron que podría ser un cambio de vida para ellos. Le proporcionaron un trabajo y por supuesto Estrellita tuvo que ir a la escuela rápidamente.
Estrellita descubrió que no había espacios cerrados para estudiar, y que la escritura la aprendían en hojas de papiro. Era una lengua extraña, era como aprender un nuevo idioma. Aprendió a contar, sumar y restar con el Abaco. Eso no le costó mucho, pero el lenguaje era difícil porque su escritura era jeroglífica. En ocasiones permanecía lejos del grupo jugando con las flores y distraída con el pasar de los pájaros en el cielo.
Su profesora la observaba diariamente cerca de ella tratando de integrarla al grupo, pero ya las estrategias se le estaban acabando. Era una mujer paciente, y pensaba que algún día se adaptaría a su nuevo hogar.
Esteban la miraba con curiosidad. Ambos tenían la misma edad. Le llamaba la atención esa muchacha tan arisca, así que un decidió acercársele
-Hola Estrellita-
-¿Qué quieres? Seguro que te vienes a burlar de mi porque no se escribir y menos leer- le dijo molesta.
-Me he dado cuenta que eres muy buena en las Matemáticas. Yo soy pésimo. Apenas puedo realizar sumas complejas usando el Abaco. ¿Me podrías ayudar?-
-Tal vez-observando que los otros niños los miraban fijamente con recelo
-No te preocupes por ellos. No te conocen, pero tú tampoco le das ninguna oportunidad- le dijo Esteban con reproche.
Estrellita bajo la cabeza. Sabía que tenía razón. Tenían un mes en Atlántida, y todavía le parecía Todo tan nuevo.
-Yo te puedo ayudar con la lengua si tú me ayudas con las matemáticas, y así nos ayudamos los dos- le propuso Esteban
-Déjame pensarlo- dijo Estrellita desconfiada aunque era una manera buena de ir encajando.
Al día siguiente Estrellita vino de lo más contenta a la escuela. Su madre le había hecho un bocadillo de jamón con tomate, y un jugo de moras.
Esteban se le acerco en el almuerzo
-¿Qué trajiste para almorzar?- pregunto Esteban con curiosidad
-Un bocadillo-
-¿Bocadillo, y ese jugo es morado?- pregunto extrañado.
-Nunca has visto jugo de moras. Lo acabamos de cosechar  en el jardín. Las semillas nos lo dio mi abuelo- respondiendo con tristeza
-¡Que raro! Nunca había visto una bebida de color purpura- dijo Esteban extrañado.
-Tengo bastante, si quieres te doy un poco- le dijo Estrellita sonriendo
-Gracias. ¡Que rico! Es ácido.- dijo Esteban
-Aquí hay buen terreno para sembrar. En mi casa lo aprovechamos en lo máximo-
-Yo vivo del otro lado de la ciudad. No hay muchas áreas verdes como aquí. ¿Qué has pensado lo que propuse ayer?- le preguntó a la niña.
-Me parece buena idea. Tal vez así aprenda más rápido- dijo Estrellita aliviada.
La profesora se alegró mucho de que Estrellita había hecho amistad con Esteban. Eso podría ayudar en su rendimiento escolar así que propuso que las clases de Lengua la hiciesen en equipo.
Esteban y Estrellita se ayudaron mutuamente, y Estrellita en menos de tres meses ya dominaba el idioma y leía bien las lecturas. La profesora estaba muy contenta, y la felicito por sus esfuerzos. También había percibido que Estrellita sabía mucho de las siembras de hortalizas y frutales. No todos los habitantes sabían de ello ya que algunos Vivian en en el centro de la Ciudad y no contaban con un terreno en donde sembrar. Muchos de los alimentos lo adquirían en el mercado. Los padres de Estrellita eran afortunados. Tenían una buena siembra de hortalizas, y algunas gallinas así que nunca les faltaban huevos frescos por lo  que le propuso a Estrellita que explicase a sus compañeros todo lo referente a la siembra y cosecha de hortalizas.
Estrellita estaba muy contenta, y al volver a su casa les relato todo a sus padres.
-Como me alegro hija. Estamos muy contentos por ti, además me encanta que ya escribas el idioma. Sé que no ha sido fácil para ti, pero ya era un peligro vivir en Texas- dijo triste su padre
-Además, aquí han sido muy amables con nosotros. Tu padre tiene un buen trabajo, y la comida nunca nos falta-
-Fue buena idea venirnos. La gente peleaba por todo. Todavía extraño mucho a mi abuelo- dijo con tristeza Estrellita ya conforme
-Él decidió quedarse, y no hubo manera de convencerlo- dijo su padre
-Sin embargo le agradecemos todas las semillas que nos regaló, y los libros de agronomía y botánica. Me ayudó mucho a empezar a trabajar en nuestro nuevo hogar- dijo su madre suspirando.
-La profesora me propuso que conversase con mis compañeros acerca del  proceso de siembra y cosecha ya que muchos de ellos no saben nada de ello ya que viven en el centro, y allí no hay zonas agrícolas- dijo Estrellita
- Y, ¿Los vas ayudar?-pregunto su padre
-Si- dijo Estrellita asintiendo con la cabeza.
-¿Cuándo tienes la exposición? Se me ocurre llevarles unos bocadillos a tus compañeros- propuso su madre
- El Viernes Me encanta la idea. Ellos no conocen las moras, y por lo que veo tampoco las fresas- dijo pensativa Estrellita
-Ahora no es temporada de fresas. Es un  poco caluroso, pero tengo moras guardadas en una caja. Iba a llevarlas mañana a venderlas, pero puedo hacer una torta de moras con crema en el horno-
-Gracias mamá- dijo Estrellita brincando de alegría.
-Tenía tiempo que no la veía tan feliz- dijo la madre a su esposo
-Qué bueno que está haciendo amigos, y tenga entusiasmo por aprender- dijo con alivio el padre  de Estrellita.
Llego el día y Estrellita fue muy animada a la escuela. Sus padres la acompañaron porque llevaba mucho peso. Estrellita tenía en la mano los bocadillos y un jugo de Moras, y su madre llevaba la torta
Sus compañeros la recibieron con gran algarabía imaginándose en como disfrutarían la tarta.
La profesora se acercó a los Padres de Estrellita. No se había imaginado que Estrellita llevaría tan hermoso detalle.
-Al parecer la merienda va ser pronto. No queremos que la torta se dañe. Verdad, chicos- dijo entusiasmada la profesora.
La profesora les dio las gracias a los Padres de Estrellita por el apoyo a la escuela. Todos los padres no hacían esos detalles a la escuela. Ambos se despidieron porque tenían que trabajar.
Estrellita estaba muy contenta así que les explico a sus compañeros todo lo que sabía de la siembra y cosecha de hortalizas como de frutales. Expuso que era importante el tipo de terreno, abono que utilizasen y tomar en cuenta los factores climáticos porque había renglones agrícolas que no se daban a determinadas temperaturas.
La niña percibió que había un espacio en su escuela que se podía implementar un huerto Escolar, y los invito a realizar uno bajo su asesoría. Podrían sembrar fresas, y moras en primavera. Eran temperaturas ideales para ellas.
A sus compañeros les encantó la idea como a su profesora.
-Me parece magnifico Estrellita. Podemos realizar la actividad en el horario de experiencias de exploración del ambiente-
Después de su exposición, los muchachos merendaron. Les encanto la tarta. Nunca habían probado una tarta de moras con cremas.
-Me puedes dar la receta. Me gustaría hacer una cuando  tengamos la cosecha de Moras- dijo María.
-Por supuesto, le preguntaré a mi mamá-
La organización del huerto conto con el entusiasmo de sus compañeros. Limpiaron el terreno abonando después la tierra, y la semana entrante sembraron semillas de fresas y moras.
Estrellita tuvo que asesorarse con su  padre en cómo combatir las plagas ya que las fresas a veces son presas de algunos animalillos, y su padre le dio unas formulas ecológicas muy buenas así que no tuvieron muchos problemas con el desarrollo de la siembra.
Todos los días sus compañeros revisaban el huerto para ver cómo se desarrollaba hasta que llego el día en que salieron las primeras moras y fresas. Ese día no tuvieron clases ya que se dedicaron a cosechar todas las frutillas. Más de uno se atraganto con unas cuantas ya que no hay algo más delicioso que probar las frutillas recién cosechadas.
Realmente fue todo un éxito la implementación del huerto escolar, y Estrellita contó con el respeto, admiración y cariño de todos sus compañeros.
Las noticias volaron por toda Atlántida, y muchas familias estaban deseosos de conocer más acerca de la agricultura ya que sus hijos les llevaban las frutillas cosechadas. La familia de Estrellita fue aceptada con el tiempo y muchos hicieron amistad con ellos ya que tenían curiosidad de conocer en sus adentros como era esa familia que provenía del otro lado del mar, y la calidad humana que brindaban a todos.




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martes, 10 de enero de 2017

LOS REGALOS DE LUZ Y LUNA






El éxito de los muchachos llego a los oídos de Luz y Luna, y  se pusieron en contacto con ellos para invitarlos a su casa.
Los muchachos fueron el Domingo ya que el Sábado se lo dedicaban al Centro Comunitario.
Luz les abrió la puerta antes de que tocaban el timbre, y entraron sin preguntar mucho.
-Queríamos felicitarlos. Realmente han hecho una gran labor. Nunca pensé que llegarían tan lejos- dijo Luz con emoción.
- Y esa corona rosada que tienes en tu cabeza. ¿De dónde la sacaste?- pregunto Pedro.
-Pedro, yo no veo nada. Deja de inventar- dijo María
-Concéntrate, Luna tiene una azul-
-Yo no voy a ser mal educada. Además a veces ves unas cosas. - dijo María
-No discutan. No tiene importancia- respondió Luna seriamente.
- Queríamos informarles que nos vamos pronto a nuestro planeta de origen- dijo Luz.
-¡Tan pronto! Nos abandonan- dijo tristemente Pedro
-Estábamos  inicialmente preocupados por su planeta y sus futuras generaciones, pero veo que se van a dar cambios positivos, y se lo debemos ustedes-
-¿Nosotros?- dijo Pedro extrañado.
-Sí, gracias a ustedes las futuras generaciones ayudaran a un bienestar mayor de su querido planeta azul- dijo Luna
-Si. Esos niños crecerán y serán adultos y también pondrán su semilla en el prado- dijo Luz sonriendo.
-Y, ¿No lo volveremos a ver otra vez? – pregunto María.
- Eso va depender de ustedes, pero le tenemos unos regalos. A ti  María te regalo el Diario Estelar, y a ti Pedro los prismáticos- dijo Luna
-Pero, ¿No lo necesitan?- Pregunto María.
-Realmente podemos construir otros fácilmente con nuestra tecnología- respondió Luna.
-Yo también les traje algo. Traje estas ricas galletas. Las hice yo mismo- dijo Pedro sacando una bolsita de su morral.
-Déjame probar, Caramba están deliciosas. Voy a extrañar estos dulces- dijo Luna con nostalgia.
-Si son muy ricas. Te felicito Pedro- dijo Luz cariñosamente.
-Por cierto Luz. Lucia ha crecido muchísimo desde que hubo la lluvia de estrellas-
-Sí, le encanta los fenómenos celestes, pero cuando haya Eclipses aléjala de la ventana. Esos fenómenos emiten mucha energía y le hace daño,
-Gracias Luz-

Pedro y María estuvieron charlando toda la tarde con sus amigos. Pedro le relato acerca del huerto y como había prosperado, y María le relato sobre la excursión al centro espacial y como había fascinado a grandes y chicos. Incluso le dieron detalles de cómo habían tenido éxito sus demás compañeros en la área de letras y pintura, y de todos las creaciones que habían surgido en los talleres.
Luz  y Luna los miraban fascinados. Pareciese que ellos viviesen la emoción que transmitían los muchachos ya que rebosaban de alegría.
-No dejen sus proyectos.  Es bueno para Uds., y busquen siempre cumplir sus sueños- les recomendó Luna.

Fue una tarde muy agradable. Los muchachos se despidieron  de ellos con un gran abrazo  percatándose que se estaban diciendo adiós a grandes amigos.
-No se preocupen. Los volveremos a ver- dijo Luna con lágrimas en los ojos.
Los años pasaron, y Pedro participo por muchos tiempo en movimientos  ecologistas, especialmente trabajando con animales en riesgo en extinción. Estudio Botánica y puso en práctica todos sus conocimientos  acerca en cómo cuidar las plantas en forma ecológica, y en cuanto a María surgió como Astrónoma en un Centro Espacial de México enseñando en sus tiempos libres a niños acerca del Universo porque consideraba que eran el futuro.
De vez en cuando María y Pedro tenían contacto con Luz y Luna. Aparecían sin previo aviso en momentos de crisis en el Planeta, y estos los escuchaban. Total eran sus amigos interestelares, y los sentían como si fueran sus hermanos mayores.
Y que paso con la amistad de María y Pedro al agarrar caminos separados. Siempre estuvieron en contacto y esa linda amistad se convirtió en un lazo más profundo, pero esa si es otra historia

domingo, 8 de enero de 2017

CAPITULO IV

LA ORGANIZACIÓN DE LOS CLUBES



Todo el mundo tuvo algo que decir de la Fiesta. Todos los muchachos fueron. Pedro trajo unas galletas con chispitas de chocolate y María hizo una torta de fresas con merengue. María ambiento el jardín globos y guirnaldas que ella misma había diseñado. Las guirnaldas eran preciosas. Eran de palomas de diversos colores y dieron gran alegría al jardín

Los muchachos planificaron juegos divertidos con pelotas, con música, y de pintura con premiaciones. Eso sí, desde el principio les dijeron que no trajeran nada de Tecnología ni tabletas ni celulares. No querían niños zombis en la fiesta. A muchos no les gustó la idea, y sin embargo al darse cuenta de lo divertido que iba ser todo lo dejaron en casa.

Después de que se comieron la torta, y bebida, María se reunió con ellos con el fin de  brindarles la información acerca de los clubes y su ubicación en el Centro Comunitario. Hubo mucha algarabía ya que todo el mundo quería anotarse. Todos eran diferentes, y tenían tantos intereses como ganas de involucrarse.

Todo salió mejor de lo que se había imaginado. Ya se habían puesto de acuerdo como iban a organizar los espacios, y como ambientarlos. Todos irían el próximo sábado.
El señor Luis los recibió con gran entusiasmo el sábado. Ese día no habían recibido a nadie ya que su esposa le había mandado reposo por el embarazo ya que el mismo resulto ser de alto riesgo.
-Hola muchachos. Ya María me había avisado que vendrían. - dijo abriendo gentilmente la puerta guiándoles donde se encontraban los espacios.
Todos estaban felices, y empezaron hacer planes
-Aquí podemos hacer el de Astronomía. Podemos pintar la Pared  y ubicar unos móviles en el techo-
-Este espacio servirá para realizar actividades artísticas y de letras. Tiene la ventaja que tiene un pizarrón- dijo Clara, quien le gustaba las letras
-Aquí podemos hacer uno de Ecología. En ese espacio  podemos poner unas plantas- dijo Pedro
-Tengo un terreno en el cual pueden realizar un pequeño huerto- dijo el Señor Luis
-Fantástico. Tendremos bastante trabajo pero será divertido- dijo Pedro ya emocionado en todo lo que inventaría.
El señor Luis estaba muy contento, pero también pensó en el costo de los gastos de los materiales. María adivino lo que estaba pensando, y no dudo en calmarlo.
-No te preocupes. Nosotros corremos con los gastos- dijo María.
El sábado  los muchachos pusieron  mano a la obra. Pintaron las paredes, ubicaron móviles en los techos y cada centro tenía su propia cartelera. Ese día trabajaron hasta tarde. María hizo unos ricos pasa palos para la merienda, y compartieron con gran alegría después de terminar el arduo trabajo. Por supuesto invitaron al señor Luis.
-Estoy impresionado le lo bello que les ha quedado. ¡Felicitaciones! ¿Cuándo empiezan?-
-Vendremos todos los Sábados. Nosotros vamos a regar la voz con los vecinos para que traigan a sus hijos-dijo María
-Bueno, los espero- dijo el Señor Luis esperando que los días transcurrieran rápido.
Los muchachos estaban agotados, y se fueron directamente a sus casas, había sido un día arduo.
El Centro comunal se había llenado de niños de todas las edades, todos estaban encantados. Habían decidido dar una bienvenida a los estudiantes, y esto los motivo para seguir viniendo.
Pedro construyo un precioso Huerto, y les enseño como sembrar las  plantas por asociación de cultivo y como cuidar de que no aparecieran tantas plagas y a utilizar funguicidas ecológicos.
María les enseñó todo lo que sabía acerca de  la Astronomía y les propuso que podrían traer sus tabletas para visualizar los mapas estelares y les enseño en como visualizar las estrellas y sus respectivas constelaciones.  El reto mayor fue en construir un Telescopio entre todos. Cada uno aporto algo, y aquel que carecía de los recursos buscaba los materiales para fabricarlo posteriormente en el salón. María propuso ir a un centro de Astronomía que quedaba a dos horas de la ciudad pero necesitarían ir con sus padres, lo cual no fue tan difícil ya que los chicos tenían un poder de convencimiento  muy grande  y sus padres al final los acompañaron.
Clara hizo un concurso de cuentos con temas ecológicos que involucraran valores de cuidado ambiental. Los participantes estaban tan emocionados que se esmeraron no solo en escribir sus historias sino diseñaron las ilustraciones con diferentes técnicas de dibujo y algunos usaron material de desuso.
Susana era la artista del salón. Les enseñó las técnicas básicas de pintura, pero al final lo que importaba era lo que ellos transmitir ya que la pintura es un espejo del alma.
Fue realmente todo un éxito. Cada vez había  más niños inscritos, y más trabajo porque tenían que atender a todos.

El señor Luis siempre pasaba por los salones supervisando en cómo se desarrollaba todo. Al principio estaba muy vigilante porque temía que pasase  algo ya que eran niños y muy bulliciosos, pero los muchachos lo tenían todo controlado, y estaba realmente impresionado en cómo habían organizado las actividades y en como  motivar a los más pequeños. Además estaba muy contento, Pedro había construido un huerto muy fértil. Había variedad de hortalizas e inclusive algunas flores, y todas estaban muy sanas

jueves, 5 de enero de 2017


CAPITULO III

EL CENTRO COMUNITARIO



María se vistió, y desayuno rápidamente para dirigirse a su escuela. 
En el receso le relato todo a Pedro. El muchacho estaba sorprendido, pero estaba seguro que su amiga hablaba con la verdad. Además la planta provenía de sus amigos interplanetarios. Se preguntaba de qué planeta lo habrían traído.
-Esta tarde voy al Centro Comunal. ¿Quieres acompañarme?-
-Tengo cosas que hacer. Además tú eres muy buena hablando con la gente. Te lo dejo todo a ti. Después me cuentas- dijo Pedro dándole un golpecito en los hombros.
-No te preocupes. Después hablamos-

María no perdió tiempo, y esa misma tarde se dirigió al Centro Comunitario para hablar con el papá de Efraín. Quería organizarse lo más pronto posible. Toco el timbre, y abrió la puerta El señor Luis.
-Hola María. Que sorpresa verte-
-Justamente quería hablar con Ud.
-¿En qué puedo ayudarte? Acabo de terminar de construir unas mesas para aquel salón. Cada vez vienen más personas al centro. Es bastante trabajo.-
- Quería conversar con Ud. ya que  Pedro y yo queremos  formar unos clubes para los vecinos y  la comunidad que pueden ser de su interés, pero necesitamos su ayuda. ¿               Que opina?
-Realmente me caes como un Ángel del cielo. Cada vez viene más gente, y mi esposa está embarazada y no puede atender tantas personas.
-La idea es formar clubes de Astronomía, Arte, letras, ecología, teatro y música. Muchos de mis compañeros  tienen intereses muy amplios y así beneficiaríamos a todos. Y si nos lo facilita, nosotros mismos acondicionaríamos los espacios.
-Maravilloso. ¿Cuándo empiezan?, así aprovecho y le doy a Clara las noticias-
-Tengo que organizarme con mis compañeros e informarles, pero seguro que va ser pronto. Muchas gracias Sr Luis, no tiene idea como se lo agradezco.
María se fue muy contenta a su casa. Mañana mismo hablaríamos con sus compañeros acerca de su plan, pero fue entonces que se le ocurrió una maravillosa idea, invitar a sus compañeros a una fiesta. Su  Madre no lo objetaría siempre que no lo hiciesen desastres en la casa.
Esa noche llamo  a Pedro, quién estaba ya terminando de realizar sus tareas.
-Hola Pedro. Se me ocurrió una idea. Vamos hacer una fiesta en mi casa, y así aprovechamos e invitamos a los muchachos del salón-
- Y, ¿A tus padres  no le importan? Somos muchos- respondió Pedro con preocupación.
-No, si hacemos una pequeña fiesta en el jardín. Yo podría hacer una torta de chocolate, y contribuyo con la bebida- dijo María con entusiasmo.
-Yo hago los  pasapalos y las galletas- pensando ya de antemano que iba hacer.
-Se me ocurre realizar unas pequeñas tarjetas de invitación. Eso le gusta  a todo el mundo.
-Fantástico, y así aprovechamos y nos reunimos con ellos y organizamos todo lo de los clubes-
-Claro, y las buenas noticias son que el Señor Luis nos da un espacio en su centro.
-No nos podría ir mejor, te dejo, tengo que terminar de estudiar-
-Okey, mañana hablamos. Voy a diseñar las invitaciones-


Después de las actividades escolares, María llamo a todos sus compañeros para invitarlos a una fiesta el sábado en su casa. Sería algo sencillo. Solo una torta, galletas y bebidas. María entrego las invitaciones, y todos sus compañeros estaban muy animados inclusive el menos sociable, y es que María llegaba al corazón de todos.


jueves, 29 de diciembre de 2016


CAPITULO II

LA VISITA





Pedro y María fueron esa tarde a la casa de la profesora de Gustavo. Cruzaron la avenida principal hasta llegar a una casa de una fachada azul.
-¿Estas segura que es aquí?- le pregunto a María
- Si. Sabes que tengo una memoria de Elefante- le dijo sonriéndole
María toco gentilmente el timbre, y a los pocos segundos abrió la puerta la Profesora de Gustavo.
-Pasen, los estaba esperando-invitándolos a sentarse en unos sillones.
Pedro estaba impresionado. Era realmente una mujer altísima, y su cabello rubio brillaba ante los reflejos de la luz del sol.
-¿Quieren Galletas? Hice unas esta mañana. – les pregunto.
-Muchas gracias. Eres muy amable- le respondió María
Mientras Luz iba a la cocina, y buscaba las galletas, Pedro empujo a María.
-¿Viste esas luces rosadas brillantes que aparecen en su cabeza?, no es extraño- Preguntó Pedro
-No detalle nada. A veces tú ves unas cosas. Se ve muy agradable, ¿Qué opinas?-
-Realmente sí. Me imagino que las galletas deben ser estupendas-
-Son de chocolate- respondió Luz acercándose a los niños.
-¡Que bellas flores tienes!- dijo María detallando unas violetas y una flor peculiar de tonos azulados con pintas anaranjadas. Además huelen rico
-Te gustan. Te puedo regalar una de ellas, y la pones cerca de la ventana. Le gusta el sol de la mañana, pero le gusta refrescarse en la tarde en la sombra-
-Muchas gracias, me encantan las flores.-

Los muchachos oyeron  un ruido en la cocina. A Pedro le pareció escuchar alguien cantando.
-Ese es Luna. Le gusta cantar canciones antes de tomarse su jugo de moras.-
A los pocos segundos, Luna se asomó acercándose a los dos muchachos.
Realmente era pequeño de tamaño, pero sus facciones no eran de un  niño de primaria. Tenía una melena verde esmeralda que cambiaba en diferentes tonos al entrar el contacto con el sol, y sus ojos reflejaban una calidez sin igual.
-Me llamo Luna. Luz me dijo que venían, así que decidí aparecer. A veces, estoy ocupado visitando otros amigos-
Los muchachos estaban perplejos como fascinados.
-¿Uds. no son de aquí?- pregunto María
-Venimos de otro Planeta a 10 años luz del suyo, La Tierra es encantadora. Tienen unos paisajes fascinantes, solo que me da tristeza como le están haciendo daño-
-Sí, eso  me entristece tanto. Hay personas que no valoran el ambiente natural- respondió María
-Pertenecemos a un grupo de jardinería en la escuela. Yo les enseño a mis compañeros como cultivar plantas respetando su ciclo de crecimiento- dijo sonriendo.
-Eso lo sabemos, por eso lo invitamos-respondió Luz
-Caramba, Uds. saben mucho de nosotros- dijo Pedro con curiosidad.
-Sé que comparten la pasión por la Astronomía, eso me encanta-
-Sí, María diseña unos Mapas Estelares bellísimos llenos de detalles. Hasta ayer entre los dos diseñamos  un mapa de la vía láctea. Puede tener algunos errores porque no tenemos mucha información- respondió  Pedro.
-¿Puedes mostrarme?-
-Aquí tienes. Estoy dibujándolo desde que tengo nueve años. No es gran cosa, pero lo cuido como un tesoro-
Luna lo tomo, y lo reviso con detalles.
-Tienes muy bien detallado todo e inclusive no te has equivocado en nada a pesar de que no tienen mucha información. ¿Les gustaría ver como se ve el firmamento y otros universos?- les pregunto Luna
-Pero, no es de noche, estamos a plena tarde- respondió la niña
-No es necesario. Luz tráeme mis prismáticos, y mi tableta, por favor-
Luz subió rápidamente las escaleras, y en menos de cinco segundos se encontraba otra vez con nosotros.
-¿Cómo llegaste tan rápido? Eres muy  veloz-
Pedro  toma los prismáticos, y oprime el botón azul. Te va encantar, y María prende la Tableta. No tienes que darle a ninguna aplicación.
Pedro se puso los prismáticos, y se sintió transportado a otros universos. Se alejó rápidamente de la Vía Láctea, percibiendo otras Galaxias, soles e incluso había  podido percibir un Cometa pasando por la trayectoria de un Planeta Rosado. Era deslumbrante. María prendió la tableta y descubrió un mapa estelar complejísimo, pero lo descifro rápido. Estábamos ubicados en un pequeño punto. A medida que se alejaba descubría  una gran cantidad de planetas, algunos más grandes otros más pequeños. Aprendió a manejar el mapa rápidamente. A medida que se alejaba aparecían otros universos con tantos detalles.
Pedro se quitó los prismáticos. Se sintió un poco mareado.
-Toma este caramelo. Te vas a sentir mejor-
- Esto es increíble. Ningún Telescopio puede percibir tantos cuerpos celestes- tomando el caramelo que le ofrecía Luna.
-Me imagino que es un diario estelar- dijo María
-Veo que lo resolviste rápido- dijo Luz acariciándole el cabello a la niña.
-Yo también estoy un poco cansada. No sé porque me siento así-
-Comete este chocolate. Te ayudara-
-Es riquísimo. Muchas Gracias.
Los muchachos se sintieron más aliviados, y con mas energía, pero sobretodo felices de haber vivido esa linda experiencia.
-¿Y se van a quedar más tiempo por aquí? ¿Tienen otros amigos como Uds. en la Tierra?- Pregunto con curiosidad Pedro
-Por supuesto, pero nos vamos a quedar por un tiempo, y después regresaremos a nuestro hogar- respondió Luna
-¡Que lastima!-
-Necesitamos que nos ayuden-
-¿Ayudarlos? ¿Cómo?- respondió Pedro
-Necesitamos que personas como ustedes cuiden a su Planeta, y que se lo muestren a los demás. Todo ello ayudará a que en un futuro haya una mayor cantidad de ciudadanos que velen por su querida Tierra evitando un desenlace fatal- dijo Luna seriamente
-Así es, aunque ustedes no lo sepan la destrucción continua que viven ustedes afecta también a otros mundos. Ellos sienten el dolor que sufre su Planeta, y además su mundo tiene vida propia. Desde otros Universos se siente como late su cansado corazón.
-No sabíamos eso- dijo María con sorpresa
- Por cierto, leí en Internet que viene un Planeta rojo a destruirnos. ¿Qué hay de verdad en eso?
-¿Qué dice tu corazón?- pregunto suavemente Luz
-Yo no creo. Me niego a  imaginarme algo tan malo.- dijo María
-Es verdad, esas noticias la  hacen para distraer, crear temor y pánico colectivo-
-¡Que alivio!- dijo Pedro
-Sin embargo, va depender de ustedes y muchos otros que se dé un cambio radical en el rumbo de su mundo. Nosotros siempre hemos tenido esperanza en ustedes. Hay tanta bondad y gentileza en muchos corazones. Nosotros no  podemos intervenir. Esa labor les corresponde. Por eso los niños son tan importantes. La gran mayoría tienen ese gran deseo por descubrir todo su entorno, cuidarlo, y tienen tanta creatividad para elaborar experiencias artísticas-
-¿Y, los adultos? ¿Nos vamos olvidar de ellos?-Pregunto María alarmada
-Muchos ya están terminando de cumplir su plan de vida, otros se han equivocado, y desviado en el camino- dijo Luna con tristeza.
-No nos vamos a desaminar. Pedro, ¿te acuerdas de la idea tuya de formar clubes en los centros comunitarios de la localidad?- menciono María
- Si. Me había pasado varias veces por la cabeza. Yo podría fundar un club de ecología y uno de Astronomía. A Gisela le gusta relatar historias, a Soledad las actividades Manuales y artísticas. En nuestro salón hay intereses variados pero podríamos enfocarlos en construir algo positivo. Tal vez si los motivamos a que creen diversos clubes e invitamos a los vecinos a que participen se lograría buenos objetivos en pro de nuestro planeta y las relaciones interpersonales positivas-
-¿Y cómo vamos a organizarnos?-pregunto María
Luz estaba fascinada con las ideas de los muchachos y Luna sonreía con picardía.
-Veo que ya han encontrado muy buenas ideas. Siempre tuve esperanza en ustedes- dijo Luz sonriendo.
-No te preocupes María. Tengo unas cuantas ideas. No va ser difícil. Lo importante es poner manos a la obra y buscar apoyo con nuestros compañeros del salón-
-Voy hablar con el papá de Efraín. Él ha sido siempre muy amable conmigo. Estoy segura que nos dará unos espacios en su local-
-Seguro. Menos mal que tú eres muy buena para hablar con la gente. Eso nos ayudará-
-Caramba. Ya va anochecer. Deberíamos irnos a casa- dijo María
-Tienes razón. ¿Podríamos venir otro día? Me encantaría usar esos prismáticos otra vez- dijo Pedro sonrojándose.
-Por supuesto, esta es su casa- respondió Luz con cariño.
- Pero la próxima vez. Yo traigo unas galletas, las hago yo mismo, preferiblemente con chispitas de chocolate- dijo Pedro con picardía.
Pedro y María se dirigieron a la puerta para salir y regresar a sus casas.
-Espera, María. Lucia quiere ir contigo- dijo Luz apresuradamente entregándole una bellísima flor de tonos azules y franjas anaranjadas.
-¡Es preciosa! y tiene nombre….genial- respondió tomándola
- Ponla en la ventana en las mañanas, y cuando llegues del colegio ubícala en la sombra. Ella le gusta descansar en las tardes. Es una planta cantora así que de repente te cante una linda melodía cuando se encuentre feliz.-
-Eso sería genial. Muchas gracias brindándole un gran abrazo a Luz como a Luna quien no se lo esperaba. Pedro hizo lo mismo, aunque era el más tímido para expresarse afectivamente.
Los muchachos se despidieron de sus amigos  con alegría. Habían pasado una tarde fenomenal.

-Sabes Luz, ellos no lo saben, pero estos chiquillos despiden tanto amor, y sembraran las primeras semillas de cambio hacia el maravilloso planeta azul. Veo mucho tiempo favorable hacia las futuras generaciones que iniciaran la apertura de la nueva edad de oro de la humanidad- dijo Luna acariciando gentilmente el cabello de Luz.