miércoles, 15 de agosto de 2012

ÁMBAR QUIERE IR A LA LUNA




Ámbar era un pequeña Murciélaga, que soňaba con ir a la luna, desde pequeña la veía con anhelo, y admiraba su  eterno resplandor.
¡No puedes ir! El brillo del sol te va a deslumbrar y te vas a quedar ciega- le dijeron sus padres.
-Si hermanita, esta cueva es acogedora, aquí tenemos todo lo que queremos desear, ¿Qué necesidad tenemos de salir para afuera?
-¿Por qué? Los humanos pueden visitarla, nosotros no somos menos que ellos- replicaba  la pobre murcielaga.

Así, que Ámbar, que además no era nada tonta, sino también una maravillosa tejedora, se hizo  un traje más oscuro que el color de la noche, cuando terminó de coserlo, le echo brillantina para que luciera brillante como las estrellas del firmamento.

-¿Qué bello traje? ¿Para que lo hiciste? Le preguntó Come candelas.
-No te diré nada, eres una lombriz muy  chismosa
- De todos modos lo sabré, y se lo contaré a todos los murciélagos de la cueva- le dijo la lombriz ofendida.
Ámbar no le quedo más remedio que confiarle su secreto.
-“Voy a ir a la Luna”
- A la luna- le respondió muerto de risa y retorciéndose en el piso de la cueva.
-Y, ¿Cómo se supone que vas a llegar? , ¿Volando?- le pregunto todavía muerto de la risa.
- Eso es un pequeño detalle-
- Si me llevas, te puedo ayudar-
- Y, ¿Cómo te llevaría? Tú no vuelas- le respondió Ámbar
- Podría construir una nave espacial-
- ¿Harías eso por mi?- le dijo incrédula
Ámbar en agradecimiento le hizo un lindo traje a Come cándelas, se lo hizo de color canela para que le combinara con el color de su rugosa piel.
-¡Me encanta!- le dijo emocionado
Come candelas era un fabuloso constructor de naves espaciales, aviones, camiones, y carros de carrera.

Come- candelas paso toda la noche construyendo una maravillosa nave espacial, la pintó de color plateado con franjas rojas.

¡Que bella! Le dijo Ámbar cuando Come Candelas se la mostró.

Cuando todo tus amigos estén durmiendo, y las estrellas, y la luna se duerma nos iremos.

Entonces nuestros amigos, arrastraron el cohete espacial hasta las afueras de la cueva y…
-Diez, nueve, ocho, siete….-
- Bum-

Era muy oscuro, pero ambos estaban muy felices, veían desde las ventanas como se alejaban de la cueva, de los árboles, de los edificios, y del planeta.

Llegaron al poco tiempo a La luna, y salieron con sus trajes espaciales.
¡Mira, la Luna huele a chocolate!
¡Y a fresas!
mmm..... …!Que rico!

Estas si van a ser unas ricas vacaciones


Fue así que Ámbar llego a la Luna acompañado del buen Come candelas.

Y colorín colorado esta historia espacial ha terminado.







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