domingo, 27 de marzo de 2022




EL VIAJE DEL PEZ DORADO




Erase una vez un pecesito que vivía libremente con sus amigos en el mar. El pez era radiante y de color dorado, y era muy alegre porque saltaba y bailaba con la música creada por los otros peces.

Los otros peces eran muy lindos porque tenían una providencia creadora de colores producto de su mundo mágico. Uno de los peces chapoteaba, y se desplazaba en el agua con su música interior, entonces el pez dorado se dirigió a una luz azul resplandeciente invitando a sus amigos a nadar a un mundo bello de colores. Era maravilloso percibir todo lo que iluminaba los mundos por el creador.

Los otros peces nadaron  a otra morada que se encontraba en un río caudaloso y los mismos entraron en ese maravilloso hogar saltando con alegría y felicidad.






domingo, 13 de marzo de 2022

El sueňo de Luis y Antonieta

 


El cielo se vestía de colores al amanecer como al atardecer. Era tiempo de invierno, sin embargo, el sol  reflejaba sus mejores galas, y Antonieta agradecía  al creador la dicha de poder percibir son sus ojos, y corazón esas maravillosas escenas de la naturaleza.

Antonieta era una joven muy sensible e inicialmente quería estudiar Ingeniería Forestal. Le apasionaba percibir los cambios en las estaciones. Le encantaba apreciar como en otoño las hojas de los arboles cambiaban, y adquirían diferentes matices de colores. Era increíble divisar tanta belleza.

Luis es su mejor amigo. El la acompañaba siempre a todas sus excursiones. A diferencia de ella, Luis quería estudiar zoología especializado en animales silvestres presentes en sus propios hábitats.

Antonieta también le gustaba conocer la vida de los árboles, su taxonomía, crecimiento, y como protegerlos en el medio natural, y por esta razón decidió  estudiar finalmente dendrografía.

Un buen día mientras Antonieta observaba los árboles, y media  el tronco de uno de ellos, Luis pudo divisar a la lejanía un Zorra con sus crías. El corrió para verlos con entusiasmo. Fue rápidamente hacia ellos. Quería verlos de cerca.

-Antonieta, Es una Zorra y sus crias- dijo él emocionado.

-tengo miedo! pueden ser agresivos- dijo ella con inquietud.

-No creo, pero lo mas aconsejable es que no nos acerquemos mucho. Son Zorros rojos. Son muy bellos. Quiero tomarles una fotografía con mi movil.

-Son increíbles, y fascinantes- dijo ella.

La Zorra no le gusto la presencia de ambos. Le disgustaba los extraňos. Se dirigio a ellos mostrando sus afilados dientes para defender su territorio, y cuidar a sus crias.

Ellos retrocedieron respetando a las madre de los zorros. Sin embargo, Luis aprovecho la oportunidad para tomarles unas fotografias. Queria saber mas  acerca de ellos, y su habitat.

-Yo voy investigar mas la zona. Ví muchas madrigueras de Liebres  icompaňame!- dijo Luis  con entusiasmo.

Ella deseaba seguir estudiando los arboles, pero acepto seguir a su amigo en su excursion

Luis descubrió una madriguera de Conejos. Antonieta estaba sorprendida de los hallazgos de Luis, y como se emocionaba al tomar fotografías de los animales.

Lo importante fue que ambos disfrutaron mucho de la expedición. A pesar de que tanto Luis como Antonieta tenían intereses diferentes se complementaban uno al otro. La naturaleza Brinda muchas bendiciones, y hay que respetarle con respeto, y amor.

 

 

 

jueves, 4 de marzo de 2021

Los niños diamantes


 

Sabemos tan poco del universo, y existen muchos que la humanidad ni siquiera se puede imaginar. Entre ellos existía una galaxia de fantasía. Ella era linda con trazos azules, y franjas doradas. En uno de esos planetas en donde  vivían los niños diamantes, quienes eran muy amigos de los niños del futuro, que todavía no habían llegado a la Tierra.

Los niños diamantes ya están en la Tierra, y están con otros niños que vienen del futuro construyendo el nuevo mundo. Son soñadores, aman la naturaleza, aman la música,  los animales, las danzas, y muchas otras cosas más que están presentes en sus sueños.

Desde el principio los niños diamantes eligieron empezar a crear el inicio de un mundo nuevo para la humanidad, y entonces se inició el cambio para la nueva Tierra con mucha magia, y luz.

Entonces llego una pajarita solitaria, que tenía una estrella  luminosa en un pino grande. Eso fue en los principios del futuro de la nueva tierra.

Los niños diamante querían mucho a la pajarita porque la veían como un ave libre como ellos que sabían usar su regalo sabiamente. Era un regalo muy bello. Una vez la pajarita abrió su regalo, lo busco, pero no encontró nada. En cambio los niños diamante si sabían, y abrían su regalo, y elegían bien. La pajarita tardo un tiempo en encontrar su regalo, y cuando lo descubrió se puso muy feliz porque eligió  vivir aventuras, y experiencias nuevas.

Un  día un niño del futuro adopto al pajarito, y le brindo mucho amor, y gracias a ello la pajarita brilla más, y puede elegir nuevos regalos que la ayudan mucho en sus aventuras, y esperanzas de un mundo nuevo para ella.

miércoles, 3 de marzo de 2021

El mundo de los niños


 

Nuestro universo es más vasto, y extenso de lo que  podemos imaginar. Hay una infinidad de constelaciones lejos de la Tierra como la percibimos hoy. En un futuro no tan lejano de hoy aparecerán otros mundos, y uno de ellos será la galaxia de los niños.

Entre todas la galaxias había un planeta lleno de magia porque los niños crean con luz, y estrellas. Ellos veían con mucho recelo el nacimiento de la nueva Tierra. No les gustaba. Sabían que estaba empezando a brillar, pero les faltaba para brillar como su galaxia. Todavía no entendían de lo maravilloso que es la magia, y como las bellas  estrellas de colores ayudan a crear, sanar, y a brindar amor.

Pedrito era un niño aventurero, y soñaba que el universo sería un mundo de luz, en donde la magia estaría siempre, y eternamente. Los demás no confiaban en sus sueños porque sabían que la Tierra estaba experimentando muchos cambios, y no iban a ser fáciles, pero muchas semillas estelares iban a ir, pero ellos tenían miedo porque eran del futuro, y no querían interferir en su presente.

Sin embargo, Pedrito insistió en hablar con ellos, y en convencerlos para que lo acompañaran porque el si quería, y como amaba a toda la vida del universo quería participar en ese cambio para colaborar en el cambio de la Tierra,  ya que se convertiría en  una bella esfera de luz, que influiría tanto en el resto del universo, ya que cambiaría todo como lo es ahora. Se llenaría de estrellitas de colores, y se crearían otras dimensiones como otros universos llenos de fantasía, verdes, y de cristales, animales, y de rocas animadas. Iba ser tan bello, existiría tanta magia, y ello se lo deberíamos al amor de Gaia, y a todos los que van ayudar a construir ese mundo nuevo.

Ellos no querían porque se  sentirían muy solos en un mundo hostil sin magia porque los adultos no creen en la magia, les parece algo ilusorio inventado por los niños como sus amigos imaginarios, pero no son imaginarios, son otros niños  de otros universos. Son muy brillantes, y dorados,  y si creen en la magia. Por eso los acompañarían un tiempo. Sabían que con el tiempo irían, pero cuando la Tierra estuviera más brillante, todos los niños dorados poblarían la tierra. En un principio irían como amigos imaginarios vistos así por los adultos.

Pedrito les afirmo que iría, y no se arrepentiría, y los invito también a la Tierra. Les prometió que no estarían solos porque siempre se iban a encontrar personas que lo quisiesen, que no eran niños, pero iban a ser muy amados, pero eso lo tenían que descubrir si fuesen a la Tierra.

Muchos de ellos les gustó la idea, pero no fueron todos. Querían  ver como se iba a desarrollar todo con sus amigos. Sus amigos dorados, los acompañarían,  mientras fuesen niños porque iban a crecer,  los niños dorados les iban a brindar tanto amor que no se sentirían solos.

Entonces, decidieron ir a la tierra en un Arcoíris de muchos colores resplandecientes,  que partía del mundo de los niños cuidados por los niños dorados. Fue un viaje largo, pero llegaron con ellos a la Tierra, y ellos fueron protagonistas de la nueva tierra porque ellos si tenían magia que provenían del corazón, y jugaban con las estrellas de colores en beneficio de la humanidad. Los niños dorados le enseñaron como usar su magia cuando eran niños pequeños para que no se les olvidara mientras crecían en la nueva tierra. Por eso hay que escucharlos porque son las nuevas estrellas que cambiarían la humanidad.

martes, 2 de marzo de 2021

Violeta y su amigo multicolor

 



Dentro de nuestro universo hay muchas dimensiones, y realidades, más de las cuales nos podemos imaginar. Entre todas ellas existía un planeta lleno de esferas, y seres de luz de altas consciencias.

El planeta era iluminado por una gran estrella luminosa, y daba mayor energía a los orbes. Era su fuente principal de vida, lo que llamaríamos un bello sol.

Entre todos ellos había  uno alto de color violeta, quien era muy amoroso, amable, y gentil porque cuidaba a todas las esferas del Planeta, sin embargo ella no solo los cuidaba, también los custodiaban los delfines, quienes tenían una red de luz energética sobre el planeta. Las esferas no podían salir de esa realidad sin su permiso. Violeta tenía una bella amiga de color verde esmeralda que se degradaba de diferentes tonos de acuerdo a la vibración energética del Planeta.

Sin embargo había un orbe multicolor distinto a todas ellas. Era una esfera exploradora. Siempre había soñado con recorrer otros mundos, inclusive los más apartados del universo. Violeta lo sabía, y siempre le aconsejaba que los delfines tenían sus razones para que no salieran de su realidad, ya que  ellos sabían que algún día lo harían. Temían por ellos porque algunas razas no comprenderían nunca su existencia.

Todas las esferas eran únicas porque se destacaban por su  infinidad de colores. La había desde color violeta hasta esferas doradas, y en ocasiones cuando se unían todas formaban un bello arcoíris de luz.

Los delfines conocían el espíritu de cada orbe porque aunque Uds. no lo crean ellas tienen consciencias, y por supuesto emociones, y algunos sueños. Muchas eran amigas de la naturaleza,  otras protegían a las más jóvenes, y otras eran muy juguetonas. Era una realidad muy equilibrada, y llena de luz.

El Universo es muy grande, y extenso con muchas realidades,  más de las que el humano se puede imaginar. Los delfines sabían de la existencia de la Tierra, y sabían que todavía su nivel de consciencia no era tan alto como el planeta de las esferas, y de otras dimensiones,  pero también sabían, que la Tierra estaba destinada a vibrar en luz, y ese tiempo llegaría, y entonces iluminarían todo el universo convirtiendo todo en un vasto mundo de luz porque todo está conectado por una línea energética de luz.

El planeta llegaría a ser poblado a los que llamabas humanos. Ellos eran creadores de realidades, y de sus deseos personales, eran distintos a los otras civilizaciones del universo. Sin embargo no tenían idea de los dones que tenían, y de sus propias capacidades.

Los delfines tenían mucha esperanza en la evolución de la Tierra. Primero llegaría el reino vegetal, y los creadores de mundos. Después llegarían los humanos, pero de ellos dependería su progreso o su atraso. Todo eso lo sabían los delfines, y por ello se comunicaban con sus hermanas “Las ballenas”, quienes vigilaban a la Tierra desde el espacio.

Sin embargo, el orbe multicolor era muy curioso. Se conocía todo el planeta de extremo a extremo. Sabía dónde se encontraban los lagos violetas, como  los otros seres de luz. Eran altos como violeta, y de una multitud de colores, asimismo disfrutaban de la presencia de los árboles. Los cuidaban con mucho amor, y a veces se transformaban en pequeños orbes de colores dentro de los árboles para iluminarlos.

Él era muy amigo de ellos, estos le hablaban de todo el universo, y del tipo de vida  que existía en cada realidad. Sin embargo no les contaban del nivel de consciencia que había en cada constelación.

De todos modos, esto avivo la curiosidad de nuestro amigo multicolor. Entonces pensó en pedirle permiso a Violeta para viajar. Ella era el puente para hablar con los delfines, y convencerlos.

Un día se entusiasmó tanto que decidió comunicarse con Violeta. Ella lo escucho detenidamente.

-Te daré una oportunidad, pero no puedes viajar al planeta Tierra-

-¿Por qué?-

-Ellos son muy importantes, pero son otra forma de vida, y si llegas dependiendo de la línea temporal te convertiríamos en humano-

-Te obedeceré-

-No te quiero dejar solo- dijo Violeta.

-No te preocupes-

-En el universo hay muchas líneas temporales. Podrías perderte sin darte cuenta-

-Podría acompañarme-

-Si te vas ahora, no poder hacerlo-

Sin embargo,  nuestro joven amigo pidió permiso a los Delfines. Ellos sabían que su naturaleza tenía que ser respetada, así que le dieron permiso. Nuestro amigo viajo por muchos mundos, y siempre volvía. Sabia de un mundo joven, que tenía curiosidad por visitar, sin embargo no sabía cuál era.

Le dijo a su amigo violeta que quería ir visitar ese sistema solar.  Violeta se dio cuenta inmediata de sus intenciones.

-No te vamos a abandonar nunca-

-Pues dile a Esmeralda que venga también, y a nuestros propios amigos.

-No todos pueden venir-

Los delfines le dieron permiso, pero con cierta tristeza porque sabían cuál sería su destino.

Siempre estaremos contigo aunque no sientas  nuestra presencia.

-Yo jamás los olvidare-

-No nos reconocerás hasta que el planeta cambie su energía-

-No te entiendo-

-Lo sabrás con el tiempo-

-Así fue que nuestro joven multicolor llego a la Tierra, convirtiéndose inmediatamente en un humano. El no entendía porque era diferente. Era sensible ante la naturaleza, y le gustaban mucho los animales. No era tan agresivo como muchos de ellos, y sentía el dolor de las demás formas de vida. Sin embargo durante su vida enseño a muchos a  sembrar, amar la naturaleza, y a cuidar a  los animales mostrándoles  que todos ellos sentían, no solo los humanos tenían esa dicha. Eso lo comprendieron, especialmente los niños que se convertirían después en hombres, y mujeres de cambio radical para la Joven Tierra. Vivió tiempos de guerra, y de paz hasta que llego el tiempo del cambio de la nueva Tierra. Todo eso lo presencio. El descubrió que podía saltar las líneas de tiempo en diferentes épocas de la tierra. Era uno de sus dones, y estuvo presente ante el primer despertar de la humanidad, que fue traumático para muchos. Y entonces, fue cuando empezó a percibir los orbes, incluso habían tres que no se apartaban de él.  Los llamo: “Violeta “, “Esmeralda”, y al otro purpura. Sentía que eran sus amigos, y que lo protegían, lo cual era cierto.

En ese tiempo empezaron a llegar más por el sol. Le parecía tan bellos porque muchos de ellos venían con una infinidad de colores. Muchos humanos los empezaron a percibir, pero no sabían de donde venían.  Eran parte de todo el cambio que estaba ocurriendo en la Tierra.

Le gusto esa línea de tiempo, y se quedó allí. Se hizo amigo de los orbes, especialmente de aquellos que lo protegían siempre sin saber que procedía de  su misma realidad.

 

 




sábado, 27 de febrero de 2021

Esmeralda



Siempre nos hemos sentido fascinados acerca del universo y sus increíbles secretos. Somos muy curiosos y queremos explorar la vida que puede existir en él, pero la realidad es que todavía no la encontramos. Tal vez es porque tiene que ser así. Tenemos que aprender a cuidar a nuestro planeta primero antes de encontrar vida en otros mundos para que la Tierra  sea amable, y llena de luz. Pienso que cuando estemos preparados  los habitantes de otros universos manifestaran  su presencia ante nosotros.

Solo sabemos de nuestro sistema solar, y otras constelaciones grabadas por el Telescopio Americano Hubble. Sin embargo existe un sinfín de otros universos no conocidos por la humanidad.

En nuestro universo hay muchas dimensiones lejanas a nuestro sistema solar, ya que existen muchos Universos paralelos. Entre todos ellos existía una constelación de color verde aceitunada, y de brillantes estrellas de un gran matiz de colores llamativos inimaginables por el hombre. En ella había un planeta llamado Esmeralda. Ella era tan brillante como el cosmos mismo rodeado de estrellas  brillantes iluminada por un radiante sol que cambiaba de colores diariamente.

El planeta tenía una atmosfera cubierta de estrellas brillantes de luminosos colores que le daban mucho color. Allí existía una comunidad de vida muy peculiar. Tenían facciones humanoides, y su piel era verde escarchada con un cabello largo cubierto de infinidad de estrellas de colores, y brillaban con un matiz dorado cuando llegaban los primeros rayos del sol  Se comunicaban mentalmente con los árboles, y les cantaban canciones llenas de melodía sutiles, y armoniosas. Los árboles se encontraban llenos de vida, y todos los días  llegaban unas esferas de colores que  se ubicaban en las ramas de los arboles brindándoles más vida a ellos. ¿Cómo llegaban? ¿De dónde venían? Ni siquiera los habitantes de esmeralda sabían. Ellos solo sabían que venían diariamente, y se asentaban en sus bellos arboles a quienes amaban mucho. No todo quedaba allí. Venían con ellos energías llenas de vida, y habitaban dentro de las esferas. Los habitantes de Esmeralda las cuidaban mucho porque sabían que gracias a ellas había equilibrio en el universo.

Hilitos de oro era una bailarina muy conocida en los planetas verdes, pero le encantaba visitar a Esmeralda, y cuando amanecía el sol  irradiaba  con hermosos colores, a cambio ella se lo agradecía bailando una danza única con música proveniente de las altas esferas.

Jhajim era muy tierno con los pajaritos, así llamaba a los habitantes de los árboles que venían continuamente del cielo. Él las quería mucho, y cantaba continuamente con ellas, y las esferas se vestían de atractivos colores.

Era un bello planeta lleno de luz, y mucha alegría. La conexión telepática con  el reino vegetal era algo muy natural. Eventualmente aparecían energías de colores semejantes a los comentas que provenían del cielo. Violeta era una de ellas. En ocasiones pasaba grandes temporadas con nosotros. Era alta, y de varios matices de purpura.  Jhagim Le llego agarrar mucho cariño a las pequeñas esferas, y a la civilización de Esmeralda.

Violeta y Jhajim se  hicieron grandes amigos. Realmente le parecía que era totalmente diferente de lo que había conocido anteriormente. Tenía la capacidad de  transformarse, y cambiar de tamaño. Se hacía pequeña para visitar a las pequeñas esferas que vivían en los árboles, y a la comunidad de seres que Vivian en ellos e igualmente podía adquirir un gran tamaño llegando a la altura de los arboles más altos. Y muchas veces sentí que los abrazaba con calidez. Era energía pura e irradiaba mucha luz.

La comunidad era muy confiada, y pensaba que todas las razas del universo poseían la misma calidez, y respeto a la vida como ellos. Sin embargo, sabían de un planeta nuevo, y muy joven que estaba evolucionando. Ya las primeras formas de vida habían surgido, y pronto llegarían los humanos. Eran diferentes a ellos. Era un mundo lleno de emociones, y grandes bendiciones. Tenían temor por ellos porque poseían mucha luz, pero no lo sabían, por eso eran peligrosos. Sin embargo Jhajim tenía confianza en ellos de que algún día descubrirían su luz. El defendía todas las formas de vida del cosmos porque pensaba que todos tenían derecho a la vida, y a la prosperidad.

Hilitos de oro quería mucho a Jhajim. Cuando se le acercaba su piel brillaba como nunca vistiéndose de mil y un colores. Ambos llegaron a quererse mucho. Todo para ellos era luz, y color. Él amaba toda la vida de Esmeralda, pero era también un aventurero. Soñaba con conocer otras civilizaciones, pero no se quería apartar de Hilitos de oro, y su mundo maravilloso vegetal.

Entonces llegaron ellos. Todos los recibieron con calidez, y no vieron ningún peligro en esa raza. Eran altos con facciones grises, y  ojos azules penetrantes. Les enseñaron todo. Hilito de oro no confiaba en ellos. Había algo de ellos que no le terminaba de convencer. No brillaban como ellos. Ella era un artista, y había viajado a muchos mundos generosos llenos de luz en muchos universos. Por ello, ella les tenía desconfianza, y hasta mucho temor.

Ella le dijo que tuviera cuidado con  ellos, sin embargo como los demás no la escucho. 

Ellos se acercaron a Jhajim, y sabían de su inquietud por conocer  otros mundos, y lo invitaron a llevarlo a la Tierra prometiéndole que volverían pronto. Él estaba muy contento. Quería conocer todo acerca de ese planeta. Le dijo a Hilitos de Oro que volvería pronto, y se quedaría después con ella por siempre en Esmeralda pero, no puedo cumplir su promesa. Hilitos de Oro le dio un medallón azul celeste, que brillaba con el sol reflejando matices de colores del Universo.

Al día siguiente se fue con ellos, pero no se dirigieron a la Tierra sino por el contrario a otro mundo con poca luz.

-Esto no es la Tierra- le contesto temeroso Jhajim

-Por supuesto que no. Aquí te quedaras, y no volverás a tu hogar.

Eso fue un golpe duro para Jhagim. Él quería volver a Esmeralda.

-No pienso quedarme-

-Eso dijeron los otros-

-Coleccionamos habitantes de otros planetas, y los apresamos. Te elegimos a ti porque eras diferente a los demás- dijo despectivamente.

Lo bajaron de la nave, y lo apresaron en una jaula con otros seres desconocidos para él.

Tenía mucho miedo. Nunca se había alejado tanto de su hogar, y estaba arrepentido de aceptar su invitación a esa aventura nefasta.

Sin embargo, no todo era malo. A pesar de que Hilitos de Oro se encontraba lejos, ellos se comunicaban mediante el medallón. Él era muy gentil, y se hizo amigo de todas aquellas razas. Ellos sufrían también. Le daban poca comida, y el las compartía con ellos, y les hablaba acerca de su planeta, y como era todo allí. También jugaban a los escondites  de aquellos seres, sobre todo con los más pequeños. Todo se volvió más ligero para todos.

Un buen día aquellos seres desagradables  vinieron a buscarlo a esa jaula. Estaban muy desconfiados por que los otros estaban muy tranquilos, y hasta más felices desde que llego el allí.

-¿Quién eres tú?-

-¿Porque los demás confían en ti? Eso no es normal.

Jajhin no sabía que decirles. El simplemente era gentil con todos, incluso con ellos. Yo simplemente pienso que la vida en el universo debe ser amada, y cuidada, incluso ustedes también lo merecen.

Ellos se rieron de él. No estaban acostumbrados a la gentileza de nadie.

-Piensas que te puedes ir ahora- dijo uno burlonamente

-Yo me voy a ir de todos modos. No pienso estar aquí para siempre-

-¿Por qué brillas tanto cuando hay una hoja seca o un árbol seco?

-Ellos merecen amor. Yo amo mucho al reino vegetal, y elemental-

-Pregunto otra vez ¿Quién eres tú? Eres distinto a ellos-

Jhagim los miro fijamente, y sin temor.

-Soy el guardián de todos los árboles de Esmeralda-

Ellos se asustaron, y retrocedieron: “Eres un ángel verde”

-No sé a qué se refieren.  A nosotros nunca nos han llamado así.

-No puedes estar más aquí. Nos harías daño-

-Te facilitaremos una nave espacial para que te vayas, pero no puedes volver a Esmeralda-

-¿Por qué?-  dijo Jhagim extrañado

-La constelación a la cual perteneces se encuentra impenetrable. Tus amigos pusieron una capa electromagnética de defensa. Nadie puede ingresar a ese universo, ni siquiera las razas que poseen los avances tecnológicos más altos.

-Lo hicieron para evitar que entraran intrusos con malas intenciones, es decir nosotros- dijo con una mueca de desagrado.

- y, ahora ¿Qué haré?- pensando que había perdido todo.

-Hay un planeta nuevo parecido al tuyo, pero es  muy joven todavía. Te puedes ir allá.-

-¡La Tierra!-

-Te advierto, en cuanto pises la Tierra te olvidaras de todo, de dónde vienes-

Jhagim acepto. No tenía alternativa. Para ellos fue un consuelo que se fuese. No querían tener cerca un ser de tanta luz, aunque reconocía que era muy amable. Tal vez algún día podrían convivir con todas las razas del universo, pero no todavía.

Jhagim fue llevado a una nave espacial rudimentaria. Ellos, coordinaron todo, esperando no volverlo a ver otra vez. El medallón de Hilitos de oro brillaba con un color azul intermitente, ya ella sabía que él estaba a salvo, pero no sabía en donde se encontraría, pero su corazón lo sospechaba.

Y así fue que Jhagim llego a la Tierra. Tuvo que esconderse porque los humanos no eran fáciles de comprender. Él sabía en su corazón que la Tierra no era su hogar. Sin embargo, se hizo amigo de los humanos, y les enseño a cultivar, y a tratar bien al reino vegetal porque ellos sienten mucho amor, y brindan muchas bendiciones.  De vez en cuando revisaba el medallón. No entendía sus inscripciones, ni tampoco  porque tenía un logotipo de árboles en un fondo azul.  Sabía que tenía algún significado. Algún día lo descubriría. Empezó a conectarse con los árboles, y le parecía escuchar sonidos, y melodías provenientes de ellos. Pensó que era su imaginación, pero empezó a cantar con ellos, y sentía que le respondían, y cuando brillaba mucho el sol aparecía unos hilitos de colores que brillaba  incandescente. El la llamo hilitos de oro sin saber que la había conocido de algún lugar. Esa es la historia de Jaghín que vino de un planeta verde llamado Esmeralda en donde la luz y el amor equilibran todo. De un mundo que nos enseñaría mucho, y que tal vez algún día si sembramos gentileza, respeto , y amabilidad a la madre Tierra seria parecido a Esmeralda.


 

sábado, 9 de enero de 2021

La nueva raza




Si bien el Universo nos ofrece el deleite de grandes maravillas como la existencia de galaxias a distancia de años luz de la Tierra, no nos percatamos de las grandes bendiciones existentes en la madre Tierra. La presencia de los elementales son un gran ejemplo de ello. Pocos conocen la gran diversidad de vida que existe en ella.

El Aire, agua (nieve y hielo), fuego, tierra, aire y  éter albergan mucha vida que muy pocos conocen. La gran mayoría  solo relacionan en ella la presencia de hadas, elfos, ondinas, y duendes. Sin embargo, hay mucho más. Somos realmente tan ignorantes al no conocer nada acerca de ellos.

Los llamamos “Los Elementales “, pero son más significativos, y de gran valor para la especie humana. Los arboles pertenecen al elemento Tierra, y nos brindan alimentos  ¿Qué haríamos sin ellos? El agua se encuentra presente en los ríos, mares, y lago. El fuego nos da calor, y nos ayuda a cocinar los alimentos. El aire nos ayuda a brindar energía eólica a los molinos, y fuerza para navegar los buques. Sin embargo el éter posee toda una comunidad invisible que los humanos no pueden ver. Todos estos elementos están conectados  unos con otros, y mantienen equilibrio en el cosmos.

Sin embargo, yo no podría llamar elementales a toda esta vida porque dentro de ella hay una raza que crea nueva vida proporcionando orden, y equilibrio a nuestro querido planeta.  Yo las llamo “Mis queridas aves mágicas” porque son similares en su apariencia a las aves, pero poseen su propia individualidad e inteligencia. Dirigen el nacimiento, crecimiento, y vida de los nuevos miembros que se involucraran en la vida en la Tierra como a los habitantes invisibles del Éter.

Sin embargo la pregunta significativa seria ¿De dónde vienen? ¿Por qué están en nuestro planeta? ¿Han existido siempre? Hay que recordar que ellos son más antiguos que  la humanidad.

La pregunta sería ¿Se comunican con los humanos? Cabe decir que son muy desconfiados ya que consideran que la humanidad no es sensible ni podría respetar a su magnífica raza. En ocasiones, se comunican con ellos, pero son muy selectivos, y cuando lo hacen es porque tienen algo que enseñarnos.

Tuve la fortuna de conocerlos, y toda vía sigo aprendiendo de ellos. Les gusta cantar, bailar, danzar y armonizar  con colores todo aquello que se encuentra a nuestro entorno. Sin embargo hay que respetarlos ya que son creadores de un sinfín de vida.

En el tiempo que he establecido contacto con ellos me han enseñado mucho. Ellos son los guías de los nuevos “elementales “que se establecerán en la nueva tierra. Llegan a través de portales, y mis queridas aves los incorporan  en los árboles, plantas como en las otras formas de vida.

Solecito es también su gran aliado, y cuando sus rayos  se dirigen dirigen directamente a las plantas se pueden percibir maravillas.

Ese es mi secreto. Pienso que es parte de las maravillas de la creación, de la cual tanto desconocemos. Tal vez la humanidad algún día se encuentre preparado para conocerlos, y no solo algunos pocos. Es un gran reto para este siglo.


viernes, 9 de octubre de 2020

LAS AVES SAGRADAS

 



 

Cuentan las leyendas de los druidas que la naturaleza estaba llena de misterios, y que en los arboles habitaban un sinfín de animales mágicos, sin embargo había entre ellos unos muy singulares,  las   denominaban “Las aves sagradas”. Esta raza protegía  toda forma de vida presente en la naturaleza. Nadie las había visto, incluso ni los primeros druidas que surgieron en las primeras comunidades celtas.

Arbiskar en sus  caminatas las había visto por el bosque. Cuando las vio por primera quedo totalmente sorprendido. Se asemejaban a las aves, pero no eran pájaros. Sus rasgos eran de diversos colores y muchas de ellas se confundían con el color de las hojas de los árboles.

¿Quiénes eran? ¿De dónde  venían? Se encontraban en todos lados, inclusive el amable sol contribuía con su luz a manifestarlas en mayor grado. El muchacho las saludaba con amor y respeto ubicando alrededor de los arboles piedras sagradas estableciendo gratitud ante ellas. Ellas a cambio mecían  sus hojas y así fue que se percató que se había establecido una conexión entre ellos. Entonces, era cierto. Las aves sagradas existían. Tenía que aprender más de ellas.

Todos los días las visitaba, y descubrió que el sol las iluminaba vistiendo los arboles con radiantes colores. ¡Que ignorantes éramos! Había una conexión entre la estrella radiante de la mañana, y ellas, pero no lo había definido todavía.

Un día el sol se encontraba más radiante que nunca. Sabía que pronto se celebraría el solsticio de verano, y todos los druidas se reunirían  alrededor de los arboles prendiendo fogatas, orando con canticos y estableciendo juicios a los miembros de la comunidad que no eran de buen proceder.

Arbiskiar temia por sus amigas. Sabía que los druidas amaban a los árboles y muchos de ellos habitaban lejos de los poblados, pero no conocían  a las aves sagradas. Tenía que confiar en ellas. Por alguna razón no se revelaban a todos.

En ocasiones los druidas podían ser muy duros en sus juicios en contra los condenados de la comunidad. Creían firmemente que el sol y los arboles contribuían a establecer justicia.

En una ocasión juzgaron a un muchacho muy severamente. Manifestó que había tenido un sueño desalentador en contra la comunidad celta. Afirmaban que llegarían guerreros a destruirlos. Empezarían con los hombres y después con las mujeres y niños. Destruirían sus hogares y todo aquello que  implicaba vida en la comunidad Celta.

Los druidas se enfadaron muchísimo. Las visiones les correspondían  a ellos ¿De dónde sacaría esas ideas ese joven? Arbiskar había escuchado de un imperio de grandes luchadores y conquistadores que habitaban más allá de los bosques. Los sacerdotes amarraron al pobre muchacho en un árbol y esperarían que fuera media noche para sacrificarlo con el fin de que ninguno de la comunidad osará a repetir una conducta parecida al joven

Arbiskar le pareció muy injusto todo. Sus queridas aves desaparecieron por varias lunas. Entonces, el decidió rescatar al muchacho. Sabia la hora en que almorzaban y hacían su comida. Así que se deslizo sigilosamente y desató al joven.

-Ahora, vete y no vuelvas más. Creo en tí, pero hay mucha superstición entre nosotros.-

-¿A dónde iré?  Me moriré de hambre en el bosque.

-Tengo unos amigas que te ayudarán, pero tienes que prepararte para lo desconocido-

El joven desapareció corriendo hasta las profundidades del bosque.

Arbiskar les pidió a sus amigas que lo ayudarán.

-Sé que están dolidas por la conducta de algunos humanos, pero el muchacho no tiene la culpa. Solo hablo con la verdad- El muchacho depósito unas flores en la base de uno de los árboles y un olor fragante salió de ella.

Las aves aparecieron otra vez ante la vista de Arbiskar. Sabía que lo había escuchado.

A las pocas horas un maravilloso Arco Iris salió mágicamente del sol y se desplazó a grandes distancias dentro del bosque. Arbiskar nunca había visto algo semejante. ¿Qué harían sus amigas?

El joven que había rescatado Arbiskar había corrido tanto y,  estaba muy cansado. Estaba muy sediento. Vio un arroyo y tomo ávidamente agua. Estaba tan cansado y se quedó profundamente dormido. Al despertarse se vio  rodeado de deliciosas frutas. ¿De dónde habían salido? Lo único que percibía era un radiante arco iris. Le pareció divisar unas aves que provenían del mismo. Creyó que era su imaginación, pero lo ignoró, y decidió comerse las frutas.

Agradeció a la magia proveniente del Arco Iris y como iluminaba el firmamento.

Sin embargo, ¿Dónde iría? Se encontraba en lo más profundo del bosque y no veía ningún camino que llegase a una salida. Sorprendentemente empezó a escuchar tonos musicales ¿de dónde venían? Los escuchó con atención, y se encontró con una salida. Allí había otra comunidad, pero no eran celtas. Eran galos. Sabía que eran muy hospitalarios.

Al salir del bosque se encontró con un druida que recogía muérgano. El joven lo vio con desconfianza. No le dio tiempo, el druida lo agarro por los brazos.

¿De dónde vienes? ¿Por qué me temes?

Vine huyendo de mi comunidad. Se encuentra del otro lado del bosque. Unos druidas me querían ejecutar, pero me salvaron unas aves mágicas y el canto de los arboles con ayuda de Arbiskar.

-Esos druidas son oscuros. Bienvenido a Galia. Aquí te trataremos bien. Has tenido suerte, las aves sagradas te ayudaron-

El druida lo tomo de la mano y lo llevo a la comunidad de galos. Los habitantes lo recibieron con mucha hospitalidad. Sabían que su druida nunca se equivocaba con los extranjeros.

Mientras tanto, Albiskar regresó dando gracias a sus amigas. Sabía que el joven estaba a salvo.

Los druidas regresaron a media noche y se encontraron con que el muchacho no estaba. Le habían desatado las cuerdas y había escapado.

¿Quién sería? ¿Sería alguien de la comunidad? No lo creían. Ellos eran muy temerosos de sus reglas y la gran mayoría los respetaba. Siempre se quedaron con la incógnita de como había escapado el joven.

Con el tiempo los Celtas le dieron la razón al Joven. Los denominaban “Romanos, y eran muy fieros”. Cuando se aproximaron a su comunidad, muchos huyeron. Recordaron el presagio que había dado el muchacho,  pensar que los druidas le iban hacer daño,nunca más confiaron en ellos.


miércoles, 18 de septiembre de 2019

MARIA Y EL MUNDO SUBMARINO






Nuestra amada Gaia nos brinda grandes bendiciones y regalos apoyado con nuestros hermanos de las estrellas, los seres de luz y la magnífica energía Arcoíris.
¿Qué es la energía Arcoíris? ¿Era producto de nuestra fantasía? Lo que si era cierto es que irradiaba una maravillosa energía amorosa que se conectaba con todos los seres vivos y a todos aquellos que eran sensibles para sentirla y percibirla.

Primero llegaron esos radiantes seres de Luz vistiéndose de luminosos colores en cada amanecer. Era alucinante percibirlos. Irradiaban tanto amor y su luz dejaba huella  en el espacio que ocupaban.
Todos estos pensamientos y convicciones la tenía María quien amaba profundamente a esos seres y consideraba que eran parte de su familia. Ella sabía desde el fondo de su corazón que ellos siempre habían existido y habían estado siempre presente en la Tierra. Sin embargo los humanos no nos habíamos percatado de ello anteriormente y ahora es que estaban empezando a percatarse de su presencia.

Realmente se estaban dando muchos cambios en la Tierra. Había Cataclismos, Lluvia y muchos incendios pero era que nuestra amada Tierra se estaba depurando y obligando a concientizar a toda la humanidad de lo importante que era su hogar.

Sin embargo María no solo sentía esa maravillosa energía de colores sino también la podía percibir. Era increíblemente hermosa e irradiaba tanta paz y amor que la ayudaba a conectarse con la naturaleza percibiendo de esa forma su maravillosa luz.
Había oído que la energía Arcoíris procedía de altas esferas. Realmente no sabía de dónde pero disfrutaba de su presencia. Sin embargo ella presentía que los seres de Luz se encontraban muy relacionados con la Energía Arcoíris y venían a brindarnos un mensaje a los humanos.

La muchacha procedía de un pequeño pueblo de la costa de Brasil. Lo que no había relatado a nadie que durante uno de sus paseos por la playa a tempranas horas de la mañana había percibido un grupo de delfines. Le parecía muy extraño porque ellos solo nadaban en alta mar. Sabía que a veces se acercaban  mucho a la orilla del mar y corrían mucho riesgo. No quería que esos maravillosos seres se hiciesen daño  así que sin pensarlo se zambullo acercándose a los delfines.
María era una ágil nadadora. No en vano su padre le había ensenado a nadar. Consideraba que si Vivian cerca del mar tenían que saber defenderse guardando siempre respeto al mar.
Era alucinante entrar en contacto con ellos. Eran criaturas amigables, juguetonas y de mucha luz.
La muchacha se acercó al grupo de delfines y los empezó a acariciar hablándoles suavemente y atreviéndose a cantarle una de sus canciones favoritas. Al parecer los delfines lo disfrutaban y el más pequeño de ellos  brincaba chapoteando alrededor de ella. Eso le causo mucha gracia y siguió cantándoles acariciando cada uno de los delfines. Les decía suavemente que no se acercaran a la orilla de la playa. Era peligroso y le dolería mucho si algo les sucediese. Repentinamente uno de ellos le ofreció su aleta y María sin pensarlo el tomo y en un momento se sumergieron dentro del fondo del océano. Menos mal que la muchacha había aprendido a respirar en el fondo del mar. Aunque no iba aguantar mucho.

María pudo divisar que se iban acercando a una puerta. Era de gran tamaño y cubría gran parte del océano. Nunca la había visto  y eso que ella conocía bien esa playa. Era ovalada. En un santiamén entraron y a ella le pareció que estuviesen atravesando un túnel lleno de burbujas. Su corazón palpitaba fuertemente. Al final llegaron  a un espacio totalmente distinto. Habían llegado a una ciudad submarina.
Los delfines la llevaran a una pequeña casa con una ancha puerta de madera. En la mitad de ella se encontraba un cristal de color azulado y encima de la misma un pequeño arcoíris. María se bajó de uno de los delfines. Estaba sorprendida. Podía respirar sin dificultad. Era como si este mundo estaba diseñado para que los humanos respirasen en él.
La muchacha estaba allí parada observando la puerta ¿Cómo entraría? ¿Por qué la habían traído allí? ¿Estaría invitada a esa casa? Fue todo muy rápido. La puerta se abrió y a María le pareció escuchar bellos tonos musicales y allí estaban ante ella unos seres de rasgos humanoides de color azul celeste. Su cabellera era de tono rojizos mezclado con plata y tenían pequeñas estrellas de mar en sus cabelleras.
¿Cómo me comunicaré con ellos? No sabía que había civilizaciones en el fondo del mar.
-¡No estás en el mar!- le respondió uno de los seres con una gran sonrisa.
-Puedes leer mi mente- respondió ella sonrojada
-Soy  Celeste. Eres bienvenida Te estabamos esperando. Le dije a Plata que te trajera. Te explicaremos. Ese detalle de cantarle a los delfines fue genial. Realmente nunca había visto a ningún humano  haciendo algo parecido-
-Si no estamos en el mar ¿Dónde estamos?- pregunto María curiosa.
-Estas muy lejos de tu planeta. Atravesaste un portal que te comunica a otro universo llegando al mío. Es semejante al tuyo. Con la diferencia que toda la vida desarrollada se encuentra en el agua. Los delfines son nuestros guardianes como los de muchos otros planetas y el tuyo.-
María camino hacia el interior de la casa con timidez. Le ofrecieron sentarse en una concha marina de gran tamaño. Sobre ella poseía un cojín bellamente decorado con estrellas y caballitos de mar. Se sentó  respirando profundamente. Era mucho por digerir.

La muchacha tenía muchos pensamientos en su cabeza. ¿Quiénes eran? ¿Por qué la habían traído allí? ¿Podría regresar a su  hogar? ¿Estaría muy lejos de su querida Tierra?
Celeste sonrió amablemente y la abrazó con su brazo azul. Su piel era áspera pero sentía una energía muy cálida al entrar en contacto con la piel de ella.
-En realidad no somos muy distintos de ustedes. Somos parientes lejanos. Vivimos un tiempo en tu amada GaIa antes de que la humanidad se desarrollará y se multiplicará por el planeta. Cuando nos percatamos de la creciente desconexión que estaban desarrollando con la naturaleza nos fuimos a nuestro planeta de origen-
-Lo siento de verdad. Hubiese sido genial convivir con ustedes-
-Nosotros tenemos esperanza en ustedes. Por eso te invitamos a nuestro amado planeta azul-
-Noté que en la entrada de su puerta tienen un bello Arcoíris. ¿Simboliza algo para ustedes?-
Celeste sonrió. El Arco Iris simboliza la energía de la creación y toda la luz y el amor que une a todos los seres vivos-
-Yo puedo percibir la energía Arcoíris y a los magníficos seres de luz que nos visitan en cada amanecer. Son majestuosos. Yo los quiero como si fuesen mi familia, pero eso no se lo he dicho a nadie-
-Pocos humanos pueden percibir la Energía Arcoíris. También es un lenguaje cósmico. Muchas razas estelares se comunican por tonos musicales y colores-
-Mi abuela decía que es un enlace entre Dios y la Tierra brindándonos su bendición- dijo la muchacha
-Todos somos parte de esa energía maravillosa. Lamentablemente los humanos cuando fueron evolucionando  se fueron olvidando  de todas las bendiciones que tenían y como cultivarlas, pero  no te preocupes todo va cambiar y para bien.  Sera una transición dura pero se darán cuenta de que son parte de una magnifica familia estelar pero necesitamos que la Tierra aligere rápido su cambio-
-¿Por qué? ¿Estamos tan mal?-
-Por supuesto que no. Se ha abierto una maravillosa puerta y muchos los están ayudando. Necesitamos que su cambio se dé rápidamente porque la transición también está afectando a su Universo. Recuerda que ustedes no están aislados. Hay muchos otros planetas y mundos. Todo lo que ocurra en uno afecta a otros-
-Ojala pudiese ayudar-
-Tu planeta es un hermoso ser vivo. Que le ha brindado muchas bendiciones pero necesita su apoyo y ayuda ya que se han olvidado de ella por ignorancia, desamor e inconsciencia-
-Hay muchas organizaciones ambientales que han ayudado a nuestro planeta para protegerla ecológicamente, pero no es suficiente. A mí me da también mucho dolor. Por eso trato de mantener la playa limpia-
-Eso es bueno porque hay mucha vida marina en el mar.
-Entonces hay mucho trabajo por hacer, pero son pocos los que tienen consciencia ambiental-
-No creo eso. Plata y su cuadrilla los ha estado observando en conjunto con sus hermanas las Ballenas y se ha percatado que hay mayor consciencia pero tienen que darse cuenta de que todo se encuentra  conectado. Las plantas, los animales, la vida mineral incluso todos esos seres de luz que percibes cada mañana también son parte de un gran lazo cósmico. Hay muchas realidades y todos aquellos que viven en cada una de ellas son importantes-
-Tienes una bella familia Celeste. Cuéntame, ¿Cómo viven aquí? ¿De qué se alimentan? ¿En que se divierten? ¿Trabajan para vivir?-
-Nuestra ciudad es submarina como te habrás podido dar cuenta y gran parte de la alimentación la tomamos de las conchas marinas y las algas. Son muy alimenticias y nutritivas y no trabajamos.  Tenemos nuestras necesidades cubiertas y nos fascina el deporte-
-¿Qué tipo de deporte hacen? Pregunto la muchacha curiosa
-Nos gusta competir sanamente entre nosotros. Todos somos buenos nadadores. Los delfines son nuestros jueces en las olimpiadas anuales. Son muy justos y valoran el esfuerzo de todos los ciudadanos-
-Debe ser divertido-
-Puedes quedarte un tiempo con nosotros y te mostraríamos nuestras costumbres, tradiciones, y alimentación. Mi hija es la curandera de la ciudad. Tal vez podrías aprender mucho de ella y podría servirte en el futuro-
-Pero yo tengo que volver a casa. Mi familia me extrañaría mucho- respondió la muchacha
-El tiempo es aquí diferente que el de la Tierra- dijo Celeste sonriendo.
María también tenía muchos deseos de compartir con ellos. Sentía  que eran seres magníficos y muy cálidos-
-Entonces ya no hay nada de qué hablar. En un santiamén, Celeste llamo a su hija Lucia y se la presento  a María. Congeniaron rápido. María era una muchacha muy curiosa así que le gustaba aprender.
-Te voy enseñar en como usamos las algas para evitar y tratar enfermedades. Aunque aquí pocos se enferman pero en tu mundo es producto de la mala alimentación, pero eso es otra historia-
María estaba muy entusiasmada y acompaño a Lucia a su trabajo. Ella tenía una siembra de variedades de algas marinas. Las había de una multitud de colores. Lucia le fue explicando para que servía cada una de ellas y donde encontrarlas-
-Quiero llevarte a un sitio para que tú mismo la siembres y coseches, pero tendremos que alejarnos de la ciudad. Hay que cuidarnos de nuestros primos los Tiburones. Ellos no le gustan los humanos. Te pondremos un medallón de protección-
Lucia empezó a escudriñar en un cajón de madera viejo debajo de una mesa y saco un medallón con un logotipo de un Arcoíris. Encima del arcoíris poseía una estrella luminosa dorada. Era bellísimo.
-Póntelo en el cuello y no te lo quites. Vamos a ir a un sitio en donde hay muchos tiburones. Ellos son peces incomprendidos. Son fieros pero poseen un gran corazón. Cuidan con fiereza nuestro mundo pero los humanos lo han señalado como un peligro sin darse cuenta de que ellos protegen solo a sus familias como todos-
-De todos modos no me gustaría encontrarme con ninguno de ellos- dijo la muchacha un poco nerviosa.

Lucia y María se alejaron de la ciudad hasta llegar a una vereda llena de algas inmensas y de gran longitud.
-Estas son las semillas. Más adelante hay un terreno donde la puedes sembrar. Los tiburones no te van hacer nada porque estas protegida por el medallón. No deben darse cuenta que eres humana. Sería terrible-
La muchacha asintió y se dispuso a sembrar las semillas. Después de que había sembrando una gran cantidad sintió que algo corría y tocaba rápidamente sus brazos. María se dio la vuelta y ante sus ojos se encontró con un gigante tiburón blanco. Tenía una estrella en las sienes. La muchacha pensó que se iba a desmayar.
-No te he visto nunca por aquí  ¿Con quién andas?-
-Estoy solo sembrando unas algas- dijo María
-Eso lo sé. Son riquísimas. A mi hijo le encantan- respondió el tiburón.
-¿Uds. se alimentan de algas?-
-Que pregunta tan tonta. Claro, las rojas son mis favoritas, pero no le digas nada a Lucia porque se va enfadar-
-Hueles distinto a los habitantes de la ciudad submarina. Me recuerdas a un olor lejano. No muy agradable, pero se encuentra muy lejos en mi memoria-
De repente, María escucho unos quejidos y sin pensarlo dos veces se dirigió a donde provenía. Era un pequeño tiburón que estaba atorado en un coral. Sin pensarlo dos veces y perdiendo su miedo  a esos fieros animales lo acaricio y le canto una de sus melodías favoritas mientras lo zafaba  del coral-
-Me duele mucho- dijo el pequeño quejándose
-Creo que esta alga te va ayudar. Mordisquea un poco del alga azul-
María retrocedió, y el pequeño se comió ávidamente el alga y entonces se sintió mucho mejor. El alga era un relajante y anti inflamatorio-
-Gracias-
María pudo notar como el pequeño nadaba con destreza otra vez desapareciendo detrás de los corales
La muchacha de devolvió a terminar su trabajo sin percatarse de que el tiburón blanco todavía se encontraba cerca.
-¿Qué fuiste hacer allá? Me dejaste solo-
-Lo siento. Fui ayudar a un pequeño tiburón que se encontraba atrapado en los corales. Ya se encuentra mejor.
-Ese debe ser el travieso de mi hijo-
María siguió sembrando las semillas y en una de esas veces el medallón se balanceo en su cuello. Casi se le cae al inclinarse.
-¿Quién eres muchacha? Hueles igual que esos humanos. No me gusta ese olor. Me traen recuerdos  de dolor, pero eso fue hace mucho tiempo-
-Me llamo María y estoy ayudando a Lucia a sembrar nuevas algas-
-¿De dónde vienes? Me siento atontado y estoy confundido.  Eso no es común en mí-
María se dio cuenta de que si no pensaba rápido, la situación se podría complicar.
-Disculpa mi falta de cortesía. Estoy pasando unos días en la ciudad submarina. Plata me trajo y me estoy quedando con Celeste-
-Lo hubieses dicho antes. Plata es un delfín genial. Me ayudo una vez a escapar de unas medusas. Pueden ser bien fastidiosas-
-Los delfines son geniales y me encantan como nadan en grupos-
- Eres extraña, pero me simpatizas. Me alegro que hayas ayudado a mi hijo. Espero verte otra vez- dijo el tiburón despidiéndose.
Después de que María termino de sembrar todas las semillas se encontró con Lucia.
-¿Cómo te fue? ¿Qué te parece el sitio?-
-Buenísimo. Todo bien. Solo que me hice amiga de un tiburón blanco y cure a su hijo de una quemadura de un coral fuego-
-Te topaste con Marfil. ¿No te paso nada?-
-Me dijiste con el medallón no había problemas-
-Es cierto, pero Marfil tiene memorias muy dolorosas de los humanos y eso es difícil de equilibrar-
-Creo que le caí bien.  Estaba un poco confundido porque me recordaba por mi olor, pero al final nos despedimos con mucha simpatía-
-Ya es tarde. Vámonos a casa. Madre debe haber preparado algo rico. Ya son muchas emociones para un día- dijo cálidamente
-Es verdad- dijo riéndose.
A Lucia le gustaba esa muchacha. Era sensible, valiente, abierta y con muchos deseos de aprender experiencias. Estaba segura que ayudaría mucho a su mundo cuando ocurriera la transición.
La cena estaba riquísima.  Celeste preparo unos mejillones asados con algas marinas rebosadas.
-Me encanto la comida. Muchas gracias. Nunca pensé que me podrían gustar tanto los vegetales-
-Van a tener que aprender con el tiempo a comer más vegetales y más frutas. La carne le produce enfermedades-
-Yo como poca. Solo frutos del mar- dijo ella
Con el transcurso del tiempo, María no solo aprendió a cómo usar las algas para curar todo tipo de infecciones y enfermedades sino también se aprendió muchas recetas que le encantaron. Le encantaba esa comunidad. Todos se llevaban bien. No había diferencias. Sabían convivir unos con otros y prevalecía el respeto ante todo. Ojala en la Tierra todo fluyera así.
-No te preocupes. Uds. van a vivir una transición como civilización pero tendrán éxito, y su nuevo pueblo será un mundo de paz como nunca visto en el cosmos. Por eso los observamos tanto. Dependiendo de su éxito, otras civilizaciones  vivirán lo mismo y se lograra un mayor equilibrio en su universo-
-Queremos que te quedes con el medallón así nos recordaras- dijo Celeste
-Yo nunca podría olvidarlos. Son todos magníficos. Inclusive los tiburones con los cuales me tope el otro día-
-Al cruzar el portal, las memorias se olvidan. Por eso es importante que te lleves el medallón así recordarás también lo que aprendiste con nosotros. Eres un ser humano maravilloso. No cambies. La Tierra te va necesitar- dijo el padre de Lucia.
-Lo guardaré con mucho cuidado. Ha pasado mucho tiempo y extraño a mi familia pero no me gustaría perder el contacto con ustedes. Son fabulosos-
-Lo importante es que apoyes a Gaia y a todos sus ciudadanos-  dijo Celeste
María los escuchaba, pero no terminaba de entender sus palabras ¿Por qué hablaban de transición? ¿Venían tiempos difíciles  para su planeta?
Sin embargo no alimento esos pensamientos. Lo estaba pasando muy bien. Había aprendido muchísimo de ellos. Qué mundo tan maravilloso.

Con los días llego el momento de volver  a su planeta. María sabía que tenía que volver pero sentía un sentimiento de nostalgia en el corazón al despedirse de ellos. Se había encariñado mucho con ellos, sobre todo con Lucia que había sido tan paciente y generosa para enseñarle todo lo que sabía.
-Lucia. Te voy extrañar mucho. Has sido tan paciente conmigo y tolerante con mis miedos sabiendo que provengo de un planeta que todavía le falta mucho por cambiar para convivir como lo hacen ustedes. Odio las despedidas. Siento que me despido de una bella familia que ya son parte de mi corazón-
-No te preocupes. Esas memorias no se olvidan. Le mandaré saludos a Marfil de tu parte. Aunque el encuentro de ustedes fue rápido se llevó una buena impresión tuya. De todos modos Plata siempre estará  cerca observándote y cuidando de ti. - riendo con picardía.
María les dio un gran abrazo a todos  dándole las gracias por todas sus atenciones y amabilidades.
-Pondré en práctica todas tus recetas vegetarianas-
-Es bueno que lo hagas. Llegará el momento que la  alimentación de la humanidad cambiara y tú tendrás como enseñar a otros- le respondió Celeste
-Plata y sus amigos te están esperando. Ellos te acompañaran al portal-
-Uds. han sido tan generosos conmigo. Yo no tengo nada que darles- dijo la muchacha con tristeza.
-Nos diste más de lo que te imaginas, una gran esperanza de que la humanidad se abrirá camino porque su luz las guiar  y tú colaboraras con ellos. Tal vez con el tiempo nos reuniremos con ustedes otra vez-
-Eso sería genial- dijo María entusiasmada
-Esa respuesta la dará el tiempo- dijo Celeste
María les dio un abrazo a todos y se fue con los delfines tristemente al portal. Vio con melancolía la puerta porque sabía que pasaría un tiempo para verlos ese bello mundo y a sus nuevos amigos. Fue guiada por Plata y atravesaron rápidamente la puerta  hasta llegar a su hogar.
-No te entristezcas. Nosotros te visitaremos y estaremos pendiente de ti pero posiblemente estarás ocupada ayudando a otros-
-Siempre tendré tiempo para ustedes- dijo abrazándolos y acariciándolos gentilmente.
María se soltó de la aleta de Plata y se fue directamente a la playa. Todo parecía igual. Pareciera que el tiempo se hubiese detenido en su planeta ya que llego en la mañana en la misma forma en que se fue, pero para ella todo si era diferente. Ella si había cambiado. Se tocó el medallón. No quería olvidarse de sus amigos.
Así como se lo  comunico Celeste, se dieron cambios en el planeta. El sol brillaba distinto y una energía escarchada se percibía en las aguas del mar. Se dieron muchos desordenes sociales,  y políticos en todos los países. Las personas tuvieron que aprender a convivir y compartir unos con otros. Algunas enfermedades nuevas surgieron pero María ayudo a combatirlas con las enseñanzas que le dieron y posteriormente formo a otros para que  hicieron lo mismo.  En ocasiones, María   mira nostálgicamente al mar y puede visualizar en el cielo repentinamente un bello Arcoíris como  igualmente escuchar a sus amigos los delfines. Su corazon siente que lo está haciendo bien y de que sus amigos estarían orgullosos y contentos de la labor que estaba haciendo e igualmente estaba muy segura que algún día se reencontraría otra vez con sus amigos de ese bello mundo submarino. Ese era su más profundo anhelo y sabía que con el tiempo se cumpliría.