sábado, 22 de mayo de 2010

La Leyenda de Lobo Solitario



Capitulo I




Cuentan nuestros más viejos abuelos que en las profundas montañas de Canada existieron muchas tribus indígenas. Gran parte de ellas eran pacíficas. Conocían el lenguaje secreto de las estrellas, el sonido del viento y la lluvia, y las señales que dejaban los animales salvajes. Nuestros abuelos nos enseñaban el secreto de las plantas y la sabiduría que provenía de ellas. Estos enseñaban a nuestras mujeres sus propiedades medicinales y como emplear sus hojas y raíces hacia los hombres y niños de la tribu.

Mi nombre es Lobo Solitario y pertenezco a la tribu de los Pies Negros. Aprendí desde pequeño a reconocer la voz secreta de la lluvia, el viento y el gemido de la manada de lobos. Sabía escuchar y comprendía el lenguaje de los pájaros y su significado. Y cuando era el momento propicio para la caza de los Búfalos que llegaban en período de verano. Nuestras tiendas (tipis) eran construidas con piel de Búfalo, las cuales nos protegían del clima inclemente de invierno. Desde pequeños se nos adiestraba en las labores de la caza y la pesca. Aprendíamos desde muy niños a manejar el arco y flecha, y a cazar en silencio los antílopes, y cervatillos para nuestro diario subsistir. Respetábamos a nuestros abuelos ya que eran mayores, y tenían muchas enseñanzas que ofrecernos debido a su largo tiempo de vida. Los niños y jóvenes les fascinaban sus relatos acerca de las leyendas mágicas de los lobos grises, y de cómo corrían en el viento a través del valle. Nuestros abuelos aseguraban que éstos animales tenían poderes mágicos, y eran capaces de orientar, y ayudar a un indio alejado de su tribu. Decían nuestros abuelos, que hace muchas lunas, antes de que las tribus del valle se unieran e hicieran pacto de paz, existió un indio muy temerario perteneciente a la tribu de los Sioux. Su nombre era Águila Negra, y era un excelente cazador. Manejaba con gran destreza el arco y flecha, y cuando era el período de cacería de los majestuosos búfalos, y éstos llegaban al gran valle, este se distinguía de sus hermanos, porque traía las pieles más gruesas, y por esta razón nunca faltaba alimento a su familia.

En cierto tiempo, en la tribu de los Sioux, estos estaban atravesando un largo invierno. La comida era escasa y, todas las hojas de los árboles se habían desprendido. Existía una gran desolación. Águila Negra y sus hermanos decidieron ir en busca de alimento para la tribu. Temían por ellos porque los niños, ancianos y mujeres estaban muy débiles. Atravesaron todas las grandes planicies, lagos y montañas cercanas a su tribu hasta que llegaron a una gran colina. Águila Negra reconoció el sonido de los búfalos. Era una gran manada. Pensó, si cazaba con sus hermanos los búfalos sus familias sobrevivirían al invierno. Cuando paso el último búfalo por el pequeño valle, Águila Negra y sus hermanos galoparon hacia ellos, Fue una gran cacería. Tenían para el abrigo de invierno y construir sus tipis, y la carne de búfalo era suficiente para abastecer a toda la tribu. Pero, entonces!!,
Empezó una gran tormenta, el viento soplaba con toda su crudeza y la nieve no cesaba de caer. En ese momento Águila Negra se percato de que se habían perdido, y ya creían que era su fin. Esperaron que amainara la tormenta y agarraron fuerzas para salir de ese valle desconocido. Al llegar todos los rayos de sol, el valle estaba cubierto de nieve. Las pieles de búfalo los habían ayudado y los caballos habían perdido toda su fuerza, y algunos habían muerto. Y de repente, apareció una manada de lobos grises. Se veían muy fieros. Águila Negra y sus hermanos sacaron inmediatamente sus arcos y flechas. Ahora, le pareció que todo estaba perdido y se decía a sí mismo: “ahora vamos a ser comida de lobos “.

Continuará

1 comentario:

  1. Maravilloso. Me siento en medio de la naturaleza. Me has trasladado a otro tiempo y a otro espacio.
    Escribes de maravilla, gracias, Jud.

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