domingo, 15 de diciembre de 2013

LA LUNA SONRIENTE



En los poblados más alejados del Perú habitaban una manada de Llamas.
Todas eran de color nieve menos Caramelo que era de un color oscuro semejante a las cenizas que dejaba el fuego al  apagarse
Marfil era el jefe de la Manada de Llamas, y había dado orden de que ninguna se acercase a Caramelo.
Marfil era una llama muy presumida, y se jactaba de ser muy hábil al escalar la montaña, descubriendo durante su travesía los musgos más ricos que se encontraban en la colina, y solo los compartía con los suyos.
Realmente a la pobre Caramelo la tenían totalmente aislada, pero a Caramelo no le importaba ya que  por su color poco peculiar no era foco de búsqueda de los pueblerinos que buscaban la piel de las llamas con gran avidez.

En las noches cuando aparecía la luna llena, Caramelo se sentía más feliz que nunca porque esos días entablaba conversación con su amiga lula quien le cantaba suaves melodías que la ayudaban a dormirse, y en otras noches, Lula le contaba la amistad que tenía con el sol, y otras estrellas relatándole a la pequeña Caramelo historias fantásticas que provenían de diferentes rincones del universo.

Caramelo no estaba sola, tenía además otros amigos, una pequeña ardillita, y un pájaro carpintero que vivía cerca de su hogar.
 Canela se conocía toda la montaña porque saltaba de árbol en árbol, y le mostraba a Caramelo riquísimos arbustos que eran un banquete para cualquier llama
Un buen día, Marfil se enteró que Caramelo rondaba por el otro lado de la  montaña.
-Motitas, Verónica, vamos a ver en que anda Caramelo-
-¿Qué piensas encontrar?- Preguntó  Verónica
-Me enteré que del otro lado de la montaña hay arbustos muy ricos, y solo las conoce Caramelo-
-¡Déjala en paz! ¿Qué necesidad tienes de fastidiarla? Ya bastante has hecho al aislarla de nuestro rebaño- le replico Verónica.
-¿Cómo? Ahora estas de su lado- le respondió de muy malas maneras a Verónica
- Te olvidas que yo soy el líder del rebaño, y yo hago lo que me provoque-

Caramelo no sospechaba nada de los planes de Marfil hasta que una tarde...
-Caramelo…Caramelo. Tienes que andar cuidado.  Marfil te está buscando. Esa envidiosa llama quiere arrebatarte tu alimento- le dijo Colorado
-No te preocupes amigo, Lula me protegerá –
Lo que no sabían sus amigos era que  Lula también era mágica. En las noches de Luna llena podía proteger a cualquier animal con su campo de luz, y de esta manera no lo podían descubrir cuando estuviesen en peligro.

Marfil y sus amigos llegaron al atardecer al otro lado de la montaña.
-Tengo miedo Marfil, cerca de aquí viven los humanos, y no quiero que me atrapen- dijo Motitas
-No seas tan cobarde-le dijo con desprecio.
Después de las seis de la tarde empezó a oscurecer, y no se veía nada, la neblina rodeaba gran parte de la montaña.
La realidad es que Marfil estaba preocupado. No sabía que de este lado de la montaña hubiese tanta neblina. Empezaba a lamentarlo.
-Y, ahora ¿Qué vamos hacer? – pregunto Verónica.
-Oigo unos pasos, ¿Será un humano?
-¡No! Es un animal, pero todo esta oscuro-
Era Caramelo.
-Mira, es Caramelo, y conversa con alguien.
-Esa llama indudablemente está loca, habla con la Luna
De repente Caramelo se detuvo, y los vio fijamente
-¿Qué hacen Uds. por aquí? Los miro con desconfianza.
- Es Marfil que vino a fastidiarte, pero ahora está  muerto de miedo, no le gusta la oscuridad ni la  neblina-
Marfil salió de su escondite.
-¿Cómo puedes vivir aquí en esta oscuridad?- le replicó
-No tengo miedo. Lula me cuida, y además me cuenta lindas historias
Las otras llamas se quedaron sorprendidas y vieron la radiante luna llena.
-¿Podemos pasar la noche aquí?- preguntó Verónica.
Yo no tengo ningún problema. Allí hay una cueva, y antes de llegar, allá hay unos ricos musgos por si casualidad tienen hambre
Verónica y Motitas miraron con  Marfil con indignación.
 -Te das cuenta lo que nos hubiese pasado si Caramelo no nos hubiese ayudado-
 -Menos mal que no es rencorosa.  Si no la aceptas en el rebaño te vamos a dejar solo.
 Marfil se disculpó con Caramelo, y la invitó a ser parte de su grupo.
 Con una condición. Si mis amigos Colorado y Canela están presentes-
- Bueno, una ardilla y un pájaro Carpintero siempre serán bien recibidos-
Desde ese entonces, Caramelo se encuentra con  Marfil y las otras Llamas. . Claro, ahora Marfil  no es el  líder del grupo. Las otras llamas querían a Caramelo, ya que aprendieron con ella  a comunicarse con Lula, la luna sonriente de las montañas del Perú.



sábado, 30 de noviembre de 2013

OZZY Y SU CAPA MAGICA




Cerca de nuestro planeta vive Solecito, el rey sol, quien tenia dos poderes maravillosos, estos poderes daban alegría y seguridad a todos.

Sin embargo; también vivía Ozzy, una  linda hada mágica con una bella capa transparente de escarcha, que con mucho amor cuidaba a nuestro mundo

Un día Pedro y Carolina jugaban alegremente cuando de pronto sintieron un calor sofocante...calentaba y calentaba.. Sentían que el calor les dañaba la piel. Era Solecito, que estaba furioso, y los niños se escondieron detrás de un árbol.

Era tan fuerte el calor que las flores estaban muy tristes, y los animales fueron a refugiarse.

Pedro y Carolina sabían que Solecito perdía sus poderes en la noche, y Ozzy siempre vigilante cuidaba de los niños mientras descansaban.

Pero algo ocurrió. Ya Ozzy no podía protegerlos porque su capa mágica se estaba deteriorando. Era Manchitas, un monstruo maloliente que se alimentaba de la basura, y provenía de la Tierra.

Los niños descubrieron donde vivía Manchitas. Olia muy mal, por eso dañaba tanto a Ozzy, así que nuestros amigos no permitieron que saliera de su escondite.

Manchitas con el tiempo desapareció, los animales brincaban de alegria, y las flores salieron de sus escondites, y lo mas importante Ozzy recobro su capa mágica, y nos cuida con su magia.




miércoles, 14 de agosto de 2013

Soy Invisible

Ya era el momento de la cena, pero Pedrito no aparecía.
- Pedrito ¿Dónde te encuentras?- preguntaba repetidamente la madre
- “Soy Invisible”, y no me vas a encontrar- respondía el niño a grandes carcajadas.
- Se va enfriar la cena-
- “Soy invisible”, y me voy a ir en mi alfombra voladora.
- No importa- respondió el niño escondido debajo de una toalla
-¡No tengo hambre! Respondió el niño tapándose con la toalla, subiendo rápidamente las escaleras hasta las habitaciones de arriba.
La mamá de Pedrito sabia que el niño era muy travieso, y entonces se le ocurrió una idea.
-Se me ha desaparecido mi querubín. No se encuentra en el closet,  tampoco debajo de la mesa, y menos debajo del sofá - decía la madre de tal manera que su hijo lo escuchase.
-Ya me voy, me llevo a pelusín- respondió el niño agarrando su osito de peluche.
Entonces la madre agarró un cobertor y se lo puso como una capa debajo del cuello del vestido, y le tocó la puerta
- ¿Quién es?- pregunto el niño
- Soy la princesa radiante, vengo del país de nunca jamás- le respondió la madre
- Suenas como mi madre-
- Yo quiero ir contigo, ¿me dejas montarme contigo en tu alfombra voladora?
Entonces Pedrito le abrió la puerta, y su mamá lo abrazo, y le dio un beso tan grande que lo tumbó en el piso fuera de la toalla
- Te puedes sentar aquí- dijo el niño

La madre se sentó con el niño en la alfombra voladora y se fueron de viaje al país de los juguetes misteriosos y de los chocolates habladores, y colorín colorado esta historia mágica ha terminado.

jueves, 16 de agosto de 2012

ÁMBAR QUIERE IR A LA LUNA




Ámbar era un pequeña Murciélaga, que soňaba con ir a la luna, desde pequeña la veía con anhelo, y admiraba su  eterno resplandor.
¡No puedes ir! El brillo del sol te va a deslumbrar y te vas a quedar ciega- le dijeron sus padres.
-Si hermanita, esta cueva es acogedora, aquí tenemos todo lo que queremos desear, ¿Qué necesidad tenemos de salir para afuera?
-¿Por qué? Los humanos pueden visitarla, nosotros no somos menos que ellos- replicaba  la pobre murcielaga.

Así, que Ámbar, que además no era nada tonta, sino también una maravillosa tejedora, se hizo  un traje más oscuro que el color de la noche, cuando terminó de coserlo, le echo brillantina para que luciera brillante como las estrellas del firmamento.

-¿Qué bello traje? ¿Para que lo hiciste? Le preguntó Come candelas.
-No te diré nada, eres una lombriz muy  chismosa
- De todos modos lo sabré, y se lo contaré a todos los murciélagos de la cueva- le dijo la lombriz ofendida.
Ámbar no le quedo más remedio que confiarle su secreto.
-“Voy a ir a la Luna”
- A la luna- le respondió muerto de risa y retorciéndose en el piso de la cueva.
-Y, ¿Cómo se supone que vas a llegar? , ¿Volando?- le pregunto todavía muerto de la risa.
- Eso es un pequeño detalle-
- Si me llevas, te puedo ayudar-
- Y, ¿Cómo te llevaría? Tú no vuelas- le respondió Ámbar
- Podría construir una nave espacial-
- ¿Harías eso por mi?- le dijo incrédula
Ámbar en agradecimiento le hizo un lindo traje a Come cándelas, se lo hizo de color canela para que le combinara con el color de su rugosa piel.
-¡Me encanta!- le dijo emocionado
Come candelas era un fabuloso constructor de naves espaciales, aviones, camiones, y carros de carrera.

Come- candelas paso toda la noche construyendo una maravillosa nave espacial, la pintó de color plateado con franjas rojas.

¡Que bella! Le dijo Ámbar cuando Come Candelas se la mostró.

Cuando todo tus amigos estén durmiendo, y las estrellas, y la luna se duerma nos iremos.

Entonces nuestros amigos, arrastraron el cohete espacial hasta las afueras de la cueva y…
-Diez, nueve, ocho, siete….-
- Bum-

Era muy oscuro, pero ambos estaban muy felices, veían desde las ventanas como se alejaban de la cueva, de los árboles, de los edificios, y del planeta.

Llegaron al poco tiempo a La luna, y salieron con sus trajes espaciales.
¡Mira, la Luna huele a chocolate!
¡Y a fresas!
mmm..... …!Que rico!

Estas si van a ser unas ricas vacaciones


Fue así que Ámbar llego a la Luna acompañado del buen Come candelas.

Y colorín colorado esta historia espacial ha terminado.







miércoles, 8 de agosto de 2012

La Princesa desaliñada



 
Cuentan que en el reino “ Kastup” vivía una princesa toda desaliñada, se vestía con vestidos viejos de color naranja con rayas negras, y sandalias de cartón. Tenía un corcel de chocolate encabritado que  nadie podía montar salvo su persona ya que el pobre animal tenía ese gusto por comer piedras de los charcos de los cochinos.
Klamasupia lo llamaba Canela, pero en realidad era mas oscuro que el hollín presente en las chimeneas, pero el animal era  el favorito de la princesa, no le interesaban esos corceles de linaje, al que mas quería era a Canela.
-Se te van a romper los zapatos, ¿Por qué no usas mejor estos zapatos dorados?- le preguntaba su madre esperanzada de que tal vez con ayuda se convirtiese en una princesa normal.
-¡NO! Canela no le gustan  los zapatos dorados ni plateados, ni con ningún adorno.

Una tarde llego al reino un príncipe, era de buena familia, y era una oportunidad única para que Klamasupia cambiara sus odiosos hábitos, pero tenia un horrible defecto.
“odiaba los animales”, y eso no lo toleraba Klamasupia.

Le regalaba flores, ella los tiraba al charco, y Canela se los comía acompañándolo con el barro mas maloliente, le regalaba prendas, los tiraba al fondo de los ríos, el príncipe no sabia que hacer, ya que a pesar de su mal aspecto le gustaba por que no era como las demás princesas que pasaban horas peinándose, poniéndose sus mejores vestidos, bordando y hablando de un sin fin de tonterías.

Entonces se le ocurrió una brillante idea, le regaló el vestido más horrible que pudo encontrar, era de un color rosa viejo, con parches de arco iris, y cebras de color naranja que había pintado con unos tintes mágicos que se encontraban en el fondo del río.

El vestido le encantó, se lo ponía todos los días, un día era de color naranja con machas azules, otro día era plateado con manchas doradas, y otro, era azul eléctrico con manchas verdes esmeralda.
Entonces, nuestro amigo el príncipe le propuso matrimonio, ella aceptó, con la condición de que pudiese llevar a Canela a su reino.
Sus padres estaban muy contentos, pensando sin mucha esperanza de que la princesa cambiaria su modo de ser.

Klaus, así se llamaba el príncipe aceptó llevarse al caballo maloliente, y lo ubicó en el mejor establo con los otros caballos de mejor linaje. La familia de de Klaus organizó una linda fiesta, y la bruja, los enanitos, y Orcos fueron los invitados especiales para su fiesta, ya que estos eran muy amigos de la princesa.

Al principio, los padres de Klaus no la querían porque era extraña y diferente de las otras princesas de esos tiempos, las visitas de los Orcos, dragones, brujas a su castillo casi dejan calva a la reina. Sin embargo se dio cuenta de que eran seres de buen corazón. La bruja en conjunto con los orcos le prepararon un brebaje, se lo tomó, y le salió una preciosa cabellera de color azabache que brillaba al salir el sol.

Todo esto nos enseña: “Todo lo que es diferente, también es bueno, y si nos atrevemos a aceptarlo, la vida muchas sorpresas nos dará”

Y colorín colorado esta historia de esta peculiar princesa ha terminado.









lunes, 6 de agosto de 2012

Un Dinosaurio toca mi puerta


Era un día de tormenta, llovía sin cesar, de repente tocaron a mi puerta, una vez, otra vez mas alto, y !BUM!
- ¿Quién es? pregunté alarmado
-¡Ábreme! Me muero por ir al baño, y estoy mojado desde mi cabeza a la cola.
A la cola, “¿Quién será? “

Estaba sorprendido, era un Dinosaurio.....
-No me dejes aquí afuera, tengo mucho frío, y tengo que ir al baňo.
No lo pensé dos veces, y le abrí la puerta al pobre animal.
Pobrecito, estaba más pálido que una hoja de papel.
-¿Donde esta el baňo? – preguntó con su voz ronca.
- Allí al fondo del pasillo, pero ten cuidado que rompes la poceta- le avisé

Al entrar al baño, se oyó un ruido inmenso, y se sintió después el sonido al bajar la poceta.
-Gracias, ya estoy mas aliviado.

Pensé, seguro que me va a comer.
-Gracias por dejarme pasar. Al parecer ya se va la tormenta. ¿Quieres pasear en mi Octómovil?
-¿Octómovil?
-Ven- le dijo el dijo el Dinosaurio arrastrándome con sus patas.
 Y allí estaba, un bello carro deportivo de color rojo, pero con ocho ruedas.
 Me monte con el sin pensarlo, y al prender el carro no se sintió el motor, se oía música de cumpleaños.
“cumpleaños feliz…cumpleaños feliz…”
-¡Que original!
Y ahora, a pasear- dijo con entusiasmo el dinosaurio.

Sin embargo, algo extraño paso,  la ruedas no se deslizaban, de las mismas salían bombas de todos colores, amarillas, rojas, verdes, plateadas, doradas, moradas, y el carro se deslizo hasta el cielo volando por encima de los edificios, casas, y montaňas.
-Que paseo tan divertido. Ni siquiera me has dicho tu nombre. ¿Cómo te llamas?- pregunte con temor.
Dino, ¿y tú?
-Luis-
Nos hicimos pronto muy amigos, eso no ocurría todos los días.
En la tarde me trajo de vuelta a mi casa.
-Tengo que devolverme, pronto se le va acabar la azúcar a mi carro, y no podrá volar-
-"Azucar"
- Le echamos azucar, y caramelos a nuestros vehiculos en el valle perdido de los Dinosaurios.
-¿Te volveré a ver?
-Tal vez-
Al día siguiente me desperté, total, seguro era un sueño, y todo fue producto de mi imaginación.
Sin embargo al levantarme, cual fue mi sorpresa, vi una bomba plateada debajo de la cama, y azúcar en el fondo de mis zapatos, y colorín colorado esa historia de dinosaurios ha terminado.



domingo, 15 de julio de 2012

Azabache





En las montañas húmedas de China habitaban las comunidades de Osos Panda. No muy lejos del Tíbet,  había llegado a una familia un pequeño, su familia lo llamo Azabache por sus grandes manchas oscuras en armonía con el tono blanquecino del resto de su pelaje.

Azabache desde su más tierna niñez  permanecía en las ramas mas altas de los árboles alimentándose de los tallos de bambú, y ocasionalmente con algunos insectos. No era como los demás osos panda, no quería saber cómo era allá abajo.

-¡Azabache! baja, vamos hacia aquellos árboles. Hay unas ricas ramas de Eucaliptos- le decían sus amigos.
Sin embargo, él se sentía muy cómodo en su árbol, y tenia todo lo que necesitaba para subsistir desde donde se encontraba.

Todos los días lo invitaban a un sitio diferente, pero él se negaba siempre. Generalmente en su comunidad siempre llovía, y después salía el sol, situación que era perfecta para la vida de todos los animalitos.

Pero un día todo cambio. Ninguno de los osos de la comunidad sabia porque, pero estaba haciendo un verano inclemente. Tenía semanas sin llover. Los Árboles se estaban secando, y en consecuencia  había cada menos ramas de Eucaliptos, y los pobres osos no tenían nada  que comer.

-tenemos que irnos de aquí- decían los jefes de familia.
- Mis pequeños morirán, ya no queda ni una rama de Eucalipto- dijo una osa preocupada por sus oseznos.
-No nos podemos mover de aquí. Azabache le tiene miedo al suelo, y no lo podemos abandonar- dijo Marfil
-Pero nos vamos a morir de hambre por su causa, si él quiere morirse, ese es su problema- respondió un oso malhumorado.
Marfil los miro con tristeza, pero era verdad, no podían quedarse allí.

Azabache se dio cuenta de que era muy imprudente quedarse, y que debían buscar otro sitio mas fresco en donde hubiese comida para sobrevivir.

Una noche Azabache no podía dormir  por el calor. Daba vueltas de un lado y vueltas del otro. Se acomodaba estirando las patas, pero nada le servia. Anteriormente se comía un pequeña hojita de Bambú y se quedaba dormido placidamente, ya esta situación lo tenia de mal humor. Así que decidió bajar al mundo desconocido para el. El mundo de abajo.
 Había oído que merodeaban fieras salvajes en las noches, jaguares y serpientes. Sin embargo, el ya era un oso grande, de mayor tamaño que los demás. Así que venció todos sus miedos y decidió bajar.

Todo esta falta de comida lo  había puesto de mal humor, bajo sigilosamente con cuidado para que los demás no se despertasen, se resbalo un par de veces, pero es que no tenia practica, siempre había permanecido en la parte alta de los árboles.

Estuvo caminando un buen rato hasta que escucho el sonido de un riachuelo. Era muy tarde, pero tenía tanta sed.
El agua estaba deliciosa, nunca había saboreado nada igual. Vio unos pescados que se deslizaban por el agua, dio un buen zarpazo a uno de ellos, y se llevo la carne a la boca. Esto era mejor que los Eucaliptos. A pesar de que escuchaba el sonido de otros animales se escondió en un árbol frondoso y se quedo profundamente dormido.

A la mañana siguiente se quedo sorprendido. No era un riachuelo, era un inmenso lago, y había muchos árboles frutales y de Eucaliptos. Azabache penso inmediatamente en sus amigos. Tenia que traerlos para allá.
Lamentablemente como había caminado toda la noche no conocía el camino de regreso.
Vio un túnel de Árboles, y decidió recordar los olores que había percibido el día anterior. Estuvo más de dos horas caminando, y llego a los árboles en donde se encontraba su familia.
- ¿Dónde estabas? Menudo susto nos has  dado- le reclamaron sus padres
- Bajaste de tu guarida- dijo Marfil sorprendido.
- Ya nos vamos. Prepárate- le dijo el líder de la comunidad.
- ¡ Espera! Descubrí anoche un sitio excepcional- comento Azabache
Sus padres lo miraron con incredulidad, el nunca se había atrevido a bajar de los árboles de Bambú.
- Por lo menos síganme- les dijo Azabache.
- Vamos a darle un voto de confianza- dijo Marfil
Así que se dejaron convencer y siguieron a Azabache. Estuvieron caminando por más de dos horas ya que venían familias con pequeños oseznos.
Después de pasar el túnel de árboles de Eucaliptos, todos estaban sorprendidos del paisaje. Nunca habían visto un lago tan majestuoso. Al llegar todos se metieron en el agua para refrescarse. Nunca habían probado el pescado, pero decidieron alimentarse de algunos.
- ¡Que lugar tan bello! ¿Dónde lo encontraste? – Pregunto Marfil
-Fueron cosas del destino- le respondió.
- Te das cuenta Azabache, has descubierto un bello mundo aquí abajo, y no solo eso nos  has salvado a todos- le dijo su madre.
- Es verdad madre, estaba muy alejado de todo. Ahora será todo diferente-
Azabache se dio cuenta entonces lo importante que es caminar y conocer otros espacios, porque uno  nunca sabe lo que le espera a uno allá afuera. Y colorín colorado esta historia ha terminado.