jueves, 5 de enero de 2017


CAPITULO III

EL CENTRO COMUNITARIO



María se vistió, y desayuno rápidamente para dirigirse a su escuela. 
En el receso le relato todo a Pedro. El muchacho estaba sorprendido, pero estaba seguro que su amiga hablaba con la verdad. Además la planta provenía de sus amigos interplanetarios. Se preguntaba de qué planeta lo habrían traído.
-Esta tarde voy al Centro Comunal. ¿Quieres acompañarme?-
-Tengo cosas que hacer. Además tú eres muy buena hablando con la gente. Te lo dejo todo a ti. Después me cuentas- dijo Pedro dándole un golpecito en los hombros.
-No te preocupes. Después hablamos-

María no perdió tiempo, y esa misma tarde se dirigió al Centro Comunitario para hablar con el papá de Efraín. Quería organizarse lo más pronto posible. Toco el timbre, y abrió la puerta El señor Luis.
-Hola María. Que sorpresa verte-
-Justamente quería hablar con Ud.
-¿En qué puedo ayudarte? Acabo de terminar de construir unas mesas para aquel salón. Cada vez vienen más personas al centro. Es bastante trabajo.-
- Quería conversar con Ud. ya que  Pedro y yo queremos  formar unos clubes para los vecinos y  la comunidad que pueden ser de su interés, pero necesitamos su ayuda. ¿               Que opina?
-Realmente me caes como un Ángel del cielo. Cada vez viene más gente, y mi esposa está embarazada y no puede atender tantas personas.
-La idea es formar clubes de Astronomía, Arte, letras, ecología, teatro y música. Muchos de mis compañeros  tienen intereses muy amplios y así beneficiaríamos a todos. Y si nos lo facilita, nosotros mismos acondicionaríamos los espacios.
-Maravilloso. ¿Cuándo empiezan?, así aprovecho y le doy a Clara las noticias-
-Tengo que organizarme con mis compañeros e informarles, pero seguro que va ser pronto. Muchas gracias Sr Luis, no tiene idea como se lo agradezco.
María se fue muy contenta a su casa. Mañana mismo hablaríamos con sus compañeros acerca de su plan, pero fue entonces que se le ocurrió una maravillosa idea, invitar a sus compañeros a una fiesta. Su  Madre no lo objetaría siempre que no lo hiciesen desastres en la casa.
Esa noche llamo  a Pedro, quién estaba ya terminando de realizar sus tareas.
-Hola Pedro. Se me ocurrió una idea. Vamos hacer una fiesta en mi casa, y así aprovechamos e invitamos a los muchachos del salón-
- Y, ¿A tus padres  no le importan? Somos muchos- respondió Pedro con preocupación.
-No, si hacemos una pequeña fiesta en el jardín. Yo podría hacer una torta de chocolate, y contribuyo con la bebida- dijo María con entusiasmo.
-Yo hago los  pasapalos y las galletas- pensando ya de antemano que iba hacer.
-Se me ocurre realizar unas pequeñas tarjetas de invitación. Eso le gusta  a todo el mundo.
-Fantástico, y así aprovechamos y nos reunimos con ellos y organizamos todo lo de los clubes-
-Claro, y las buenas noticias son que el Señor Luis nos da un espacio en su centro.
-No nos podría ir mejor, te dejo, tengo que terminar de estudiar-
-Okey, mañana hablamos. Voy a diseñar las invitaciones-


Después de las actividades escolares, María llamo a todos sus compañeros para invitarlos a una fiesta el sábado en su casa. Sería algo sencillo. Solo una torta, galletas y bebidas. María entrego las invitaciones, y todos sus compañeros estaban muy animados inclusive el menos sociable, y es que María llegaba al corazón de todos.


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